Venía conduciendo cuando, cual no ha sido mi sorpresa, he
escuchado en la radio que en una entrevista al mesiánico Artur Mas éste decía
que cuando haga su referéndum independentista pensaba retirarse a una vida más
relajada, a contar nubes, supongo. Hasta ahí todo normal, yo mismo, si me
hubiera metido en un embolado de ese calibre no pensaría otra cosa que tomarme
las de Villadiego a la menor ocasión. Lo que verdaderamente me ha llamado la
atención ha sido que durante el reportaje le han tomado unas fotos en actitud de recoger
cosas de su despacho, como si ya estuviera haciendo las maletas después de la
misión cumplida y la nación catalana fundada, entre otras cosas, se le ve
recogiendo y doblando una señera, con tan mala suerte para un nacionalista
independentista catalán de pro, que parece llevarla como un capote al mejor
estilo de un torero, torero igual España, ¡sacrilegio! Según relataba el
locutor, el Sr. Mas ha pedido que no se saque esa foto en la que parece un
torero llevando la señera como capote, ¡solo faltaba!
Si hubiera tenido un poco de luces, se habría dado cuenta de
que una foto con la señera en esa postura sería la mejor de todas las fotos
posibles. Imagínense la escena, el elegido llevando la señera a modo de capote,
haciendo el paseíllo sereno y seguro, por el centro de la plaza que espera
enfervorecida una faena de órdago. Y después, la apoteosis, Mas dando pases y
verónicas, manoletinas y hasta el salto de la rana si hace falta con la señera
de capote a ese toro negro, herido por las puyas de los picadores y
banderilleros nacionalistas y no nacionalistas, que en esta plaza ya nos
conocemos todos.
Y al final, muerte a las cinco de la tarde, la estocada y de
remate Mas que pone el capote señera bajo el morro del toro, herido de muerte,
para que agache la cabeza y darle la puntilla final. Puedo verlo, los independentistas flameando sus pañuelos y
pidiendo las dos orejas, el rabo y los dos huevos, y mas dando la vuelta al
ruedo, con gesto de héroe, recogiendo flores, abanicos y brindando sus trofeos
a la plebe que lo aclama.
Sin embargo, en su cortedad de luces y debido a las arcadas
que le produce cualquier cosa que huela o recuerde a España, ha preferido no
aparecer en postura torera. Lo malo llegados a este punto, es que por desgracia
para él la única postura corporal simbólica que ha transcendido desde su tierra,
es la postura de cagar, si, el famoso caganer que podemos ver en todos los
belenes de España. Sin duda, esa es la postura perfecta para salir en un
reportaje si eres un independentista catalán de pro, barretina al canto,
flexión de piernas y pastelada. Hasta el más tonto de este país reconocería esa
silueta a kilómetros, ya me veo las carreteras de la nueva Cataluña jalonadas
de caganers negros y gigantes y la sensación de gusto que sentirán el sr. Mas y
todos los que piensan como él, al ver esa bonita postura, negra y gigante, que les recuerda que ya están en casa.
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