Juan J. Molina

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viernes, 13 de septiembre de 2013

La gran mascarada. Por Jean-François Revel


«La memoria socialista no sólo está truncada en el ámbito de la criminalidad totalitaria. También lo está en el ámbito económico. Así, el movimiento de la ultraizquierda francesa, bautizado "Droits devant", ve en su libertad de inversión y de circulación internacional de los capitales, inherente a la mundialización (globalización), un ejemplo de "la barbarie liberal" y de un mundo basado en la "tiranía del mercado". Hay que deducir, pues, que para el autor de esta frase, las economías colectivistas han sido civilizaciones refinadas y que, en ellas, la sustitución del mercado por la distribución autoritaria de los recursos ha engendrado regímenes políticos de libertad. Una vez más, la amnesia llega hasta el límite de constituir una provocación. Los enemigos de la economía liberal quieren olvidar que su modelo ha sido experimentado. Que incluso todavía se aplica en algunos países fósiles. ¿Ignoran su resultado? Cuesta creerlo, ¿Saben que la miseria de numerosos países subdesarrollados proviene también de que dirigentes no han puesto en marcha el capitalismo de mercado sino, con frecuencia, el modelo dirigista y colectivista a pesar de que no fueran todos oficialmente comunistas?
La "tiranía del mercado" es como máximo una metáfora, mientras que la tiranía del totalitarismo, en las sociedades que han suprimido el mercado, es una realidad bien concreta y abundantemente documentada. Va incluso más allá del simple despotismo político. Pues, curiosa omisión -¡una más!-, raramente se menciona que las sociedades comunistas son las únicas que, en el periodo contemporáneo, han restablecido la esclavitud de sus propios ciudadanos allí donde había desaparecido desde hacía mucho tiempo. Los nazis restablecieron la esclavitud en tiempos de guerra, en campos de trabajo donde eran deportados los esclavos procedentes de países vencidos. Los comunistas lo han hecho mejor: en todos lados han reducido a la esclavitud a una parte sustancial de su propia población, y ello en tiempos de paz, al servicio de una economía "normal", si se me permite decirlo de este modo. Este aspecto con frecuencia ignorado tiende a demostrar que la economía socialista real, ya de por sí improductiva, lo sería más si no recurriera a la mano de obra servil».

martes, 23 de abril de 2013

LA IZQUIERDA PELIGROSA, por Juan J. Molina



El hecho de no entender los mecanismos de la democracia o lo que es peor, no aceptarlos, es evidente en una gran parte de la izquierda española. Desde la segunda república, la izquierda ha decidido que la derecha no puede gobernar este país por las buenas, aunque haya conseguido dicho derecho en las urnas y democráticamente:
*Se suele decir que la Segunda República se proclamó tras una victoria electoral republicana. Nada más lejos. En las Elecciones Municipales del 12 de abril de 1931, los republicanos obtuvieron 5.775 concejalías frente a las 22.150 conseguidas por los monárquicos. El número de concejales monárquicos casi cuadruplicaba al de concejales republicanos.
Sin embargo, el voto republicano se concentró en las ciudades, obteniendo la victoria en la mayor parte de las capitales de provincia, lo que sembró la euforia entre los partidarios de la caída de la monarquía y sembró el desánimo en la Corte de Alfonso XIII, que dos días después de los comicios partía hacia Cartagena y de allí hacia el exilio para evitar que un conflicto entre monárquicos y republicanos acabase en un baño de sangre: “quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil”, afirmaba el monarca en una carta publicada el 17 de abril por el diario ABC.
La Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), liderada por José María Gil-Robles, gana las Elecciones Generales del 19 de noviembre de 1933 -las primeras elecciones de la historia de España en las que votan las mujeres-, obteniendo 115 diputados. La segunda formación más votada, el Partido Radical, obtiene 102, y la tercera, el PSOE, se queda con 59. A pesar de los resultados, la izquierda amenaza con una insurrección si la CEDA forma gobierno. La izquierda más extremista ni siquiera espera a que ocurra tal cosa: los anarquistas de la CNT inician el 8 de diciembre de 1933 un levantamiento golpista disfrazado de huelga general, que se salda con 89 muertos y 163 heridos, atentados con explosivos, destrucción de archivos, quema de iglesias y atentados contra vías férreas, puentes, líneas telegráficas y telefónicas. El acto más grave de esa intentona golpista es el descarrilamiento del tren rápido Barcelona-Sevilla en Punzol (Valencia), un atentado terrorista que mata a 23 pasajeros y deja 38 heridos.
El 18 de diciembre el Presidente de la República, Alcalá Zamora, ignora los resultados electorales y encomienda la formación de un nuevo gobierno a Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, el segundo más votado. La CEDA se pliega a las amenazas de la izquierda y decide apoyar el gobierno de Lerroux. Sin embargo, en el otoño de 1934 la CEDA exige a Lerroux que le permita participar en el gobierno. Alcalá Zamora lo acepta y el 4 de octubre entran tres ministros de la CEDA en el ejecutivo de Lerroux. Al día siguiente, el PSOE pone en marcha una nueva intentona golpista bajo el disfraz de una huelga general. En Madrid miembros armados del sindicato del PSOE, la UGT, intentan asaltar -sin éxito- los edificios de la Presidencia del Gobierno y del Ministerio de la Gobernación. En diversas zonas de España la intentona golpista se traduce en una semana de violencia, lo que obliga al gobierno a hacer intervenir al Ejército. El golpe se salda con más de un millar de muertos, entre ellos 35 sacerdotes asesinados por los golpistas. Se trata del levantamiento armado más grave sufrido por la Segunda República antes del 17 de julio de 1936.
La sangrienta experiencia revolucionaria de octubre de 1934 no es un caso aislado en la actitud del PSOE hacia la Segunda República. Basta con repasar los incendiarios discursos de Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT hasta 1938 y presidente del PSOE entre 1932 y 1935. Ya el 23 de noviembre de 1931, cuando ocupaba el cargo de Ministro de Economía y ante la posibilidad de que se disolviese el gobierno por falta de apoyos parlamentarios, Largo Caballero advirtió: “No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil“. En febrero de 1933 vuelve a repetir su amenaza: “Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”. En agosto evidencia en otro acto del PSOE lo que opina de la República: “Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista“.
En plena campaña para las Elecciones del 19 de noviembre de 1933, Largo Caballero vuelve a mostrar su peculiar talante: “El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder“. El 5 de octubre de 1934, como acabamos de ver, cumplió con creces su amenaza, cuatro días después de afirmar en un mitin en Madrid lo siguiente: “Nuestro partido, es ideológicamente, tácticamente, un partido revolucionario… cree que debe desaparecer este régimen“.
Tras esa intentona golpista, Largo Caballero es detenido. El 1 de diciembre de 1935 es puesto en libertad. De cara a las Elecciones Generales de febrero de 1936, el presidente del PSOE continúa con sus soflamas golpistas. El 19 de enero de 1936 afirma en un mitin en Alicante: “si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada”. Al día siguiente, en otro mitin socialista en Linares (Jaén), aclara todavía más su posición respecto de la República: “la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución“. El 10 de febrero, en el Cine Europa de Madrid, declara sin rodeos: “estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”. En ese mismo mitin Largo Caballero deja claro lo que entiende por “nuestra democracia” con estas palabras: “Tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral, y ese período es la dictadura del proletariado, hacia la cual vamos.”
Los dirigentes de esos partidos y sindicatos eran los líderes de los mismos partidos y sindicatos de izquierda que ahora nos gobiernan cuando ganan las elecciones, y que no dejan gobernar cuando las pierden, dejando patente que los vicios antidemocráticos y totalitarios que anidan en sus raíces aún siguen vivos. Desde la llegada de la democracia la izquierda a seguido con sus vicios antidemocráticos, después de 40 años de dictadura militar/católica y cuando por fin parecía que podíamos tener un sistema político libre de totalitarismos, comprobamos como una y otra vez, cada vez que la izquierda pierde unas elecciones es incapaz de soportar el periodo de oposición de una manera sosegada, muy al contrario, se dedica a alentar movimientos ciudadanos de toda índole con la única idea de sabotear la acción de gobierno de la derecha. A mí tampoco me gusta la derecha, pero si me gusta la democracia, no ésta que tenemos creada a gusto y disfrute de la casta política que nos gobierna desde la caída del dictador franco, preferiría una democracia consensual, evolucionada y dirigida por políticos de talante más liberal y solidario, pero en fin, esto es lo que tenemos y más vale que no lo destrocemos a patadas como hacen los políticos de izquierda, con la única finalidad de acaparar el poder sí o sí.
Corroborando estas afirmaciones, por otra parte muy duras hacia la izquierda, cualquiera puede comprobar que la mayoría de los grupos y actos terroristas en nuestra democracia, exceptuando los islamistas, provienen de grupos radicales de izquierda de carácter marxista y nacionalista como ETA, Terra Lliure, Exercito do poblo gallego y Grapo  de extrema izquierda. Todos los movimientos sociales de carácter más o menos reivindicativo e incluso violento o coactivo, tienen adscripción de izquierdas, con acciones como intentar  tomar el congreso o coaccionar a políticos en sus propias casas. La izquierda en nuestro país tiene patente de corso, cualquiera de estos atentados contra las reglas del sistema democrático que vinieran desde un ámbito radical de derechas, hubieran sido catalogados como lo que son en realidad, atentados y actos ilegales, sin embargo, la actitud de los partidos y los políticos de izquierda respecto a estos actos no es solo laxa y benevolente, sino que en bastantes ocasiones son apoyados y entendidos como una forma aceptable de protesta.
Si este despropósito continua, más pronto que tarde los radicales de derechas, que por suerte suelen matar el tiempo bebiendo cervezas y viendo futbol, empezarán a ver la violencia como un acto político tan justificable como los de izquierdas ven sus violencias y coacciones. Volveremos a solucionar nuestros problemas en las calles, a tiros, navajazos y bombazos.  Todo un logro de esta visión benevolente por parte de la izquierda que, de manera infantil, supone que la violencia solo tiene una dirección y esta es siempre a su favor. No cabe un pensamiento más estúpido y peligroso que éste, la izquierda juega con fuego y lo peor es que cuando no puedan controlarlo, terminaremos quemándonos todos.
·         Fuente consultada sobre la República: http://www.outono.net/elentir/2011/04/14/cosas-que-posiblemente-no-te-han-explicado-sobre-la-segunda-republica/

domingo, 21 de abril de 2013

España, 2013: hambre en Andalucía, por Carlos Sánchez



 
La geografía del hambre es dispersa. Pero no tiene nada que ver con el capricho de los dioses. Ni, por supuesto, con un cierto determinismo histórico. Tampoco con condicionantes geográficos, naturales o culturales. El hambre -o la ausencia de un mínimo nivel de bienestar general- hay que vincularlo, fundamentalmente, con elentramado institucional de un territorio. En última instancia con la democracia. Las sociedades mejor organizadas son, de hecho, las que han alcanzado mayores niveles de prosperidad material.
Eso explica, por ejemplo, y como ha evidenciado el economista Carlos Sebastián*, que en 1960, en plena descolonización, el África subsahariana tuviera un nivel de PIB per cápita superior al de muchas zonas del Extremo Oriente o de Asia central.
Sin duda que el precipitado y caótico proceso descolonizador tuvo mucho que ver con el súbito empobrecimiento de la región. Cuando las potencias europeas ocupantes abandonaron África, no se preocuparon de dejar a la población africana nicapital humano ni equipamiento en infraestructuras, lo que determinó su futuro inmediato. Hoy, como se sabe, África subsahariana es la región más pobre del planeta.
No hay que irse tan lejos para encontrar un proceso de empobrecimiento similar. Desde luego no con la misma intensidad y desgarro humano, pero sí, igualmente, significativo que pone de relieve la importancia de la calidad de las instituciones.
Aunque cueste creerlo, Andalucía era la región más rica de España en 1800, tanto en relación al peso de su PIB respecto del conjunto del país (el 25,7%) como por su riqueza per cápitaAunque cueste creerlo, y como han demostrado diferentes estudios, Andalucía era la región más rica de España en 1800, tanto en relación al peso de su PIB respecto del conjunto del país (el 25,7%) como por su riqueza per cápita. De hecho, y como han sugerido algunos historiadores, Andalucía lo tenía todo para ser la cuna de la revolución industrial en España. Nunca lo fue.
Como sostiene el historiador Jiménez Blanco**, el desinterés de su clase dirigente por todo lo que no fuera conservar supatrimonio territorial, llevó a la frustración y a la decadencia, y eso explica que al comienzo de la Transición política Andalucía representara ya tan sólo el 12,5% del PIB de España, la mitad que dos siglos antes. Algún tiempo antes, intelectuales comoAlfonso Carlos Comín, Alfonso Grosso y Armando López Salinas habían escrito libros seminales como Noticia de Andalucía o Por el Río Abajo, en los que se denunciaban las condiciones de vida de la región.
Razones políticas y económicas
El libro de Comín y otros muchos publicados durante la Transición pueden justificar en parte que Andalucía ocupara el centro del debate nacional. No sólo por razonespolíticas (el referéndum del 28-F o el hecho de que los máximos dirigentes del PSOE fueran sevillanos), sino también económicas. La región más pobre del país se enfrentaba a su futuro en una España democrática. Lo mejor estaba por llegar.
Y lo cierto es que en la región se han invertido decenas de miles de millones de euros en los últimos años. Precisamente, para vencer el subdesarrollo y darle la vuelta a la situación. Unas veces con ahorro interno y otras con fondos procedentes de la Unión Europea destinados a mejorar la renta de los territorios más desfavorecidos. Era, sin duda, una cuestión de justicia histórica recuperar el tiempo perdido en la región más poblada del país.
Tres décadas después, el resultado no puede ser más estremecedor. Andalucía representa hoy el 13,4% del PIB nacional, apenas un punto más que hace 30 años, pese a que la región ha consumido buena parte de los recursos públicos. Y aunque es verdad que sus niveles de bienestar material han crecido de forma significativa, lo cierto es que hoy su nivel de  prosperidad no ha supuesto ningún avance respecto del que se ha producido en otras regiones del país pese a que los recursos con los que ha contado han sido muy superiores. O dicho en otros términos, no ha habido ninguna mejora relativa. Andalucía, junto a Extremadura, continúa siendo el territorio con menor renta per cápita del país: 16.960 euros. O lo que es lo mismo, un 25% menos que la media de España.
Andalucía lo tenía todo para convertirse en la cuna de la revolución industrial en España. Nunca llegó a serloEste fracaso colectivo de la región, con un Gobierno monocolor desde que Andalucía logró la autonomía, es lo que justifica un decreto de próxima aparición promovido por la Junta que golpea la conciencia de cualquier bien nacido. No por lo que encierra, sino por lo que delata. Las familias andaluzas podrán acogerse a una norma que garantiza que los niños pobres puedan recibir tres comidas al día.
La frustración de un pueblo
Ocurre en España y ocurre en 2013, lo cual demuestra el fracaso de una región gobernada durante décadas por una casta -nunca mejor empleada esta expresión- que ha convertido la política en un gigantesco teatro de la demagogia y del oportunismo. Lo curioso del caso es que se presenta la medida como un gesto progresista de solidaridad, cuando en realidad lo que deja entrever es la frustraciónde un pueblo condenado a la beneficencia pública. Precisamente, por la ausencia de políticas generadoras de puestos de trabajo y de riqueza. La cultura de la subvención y del clientelismo como supremo instrumento de acción política. La región que más necesita la inversión extranjera para aligerar su ingente carga de pisos vacíos es, paradójicamente, la que pone más barreras de entrada.
Un auténtico fracaso colectivo que parece desconocer que la pobreza no es sólo un fenómeno de carácter económico vinculado a la falta de comodidades y al sufrimiento. La pobreza es también una condición social y psicológica que convierte a los ciudadanos en súbditos. Aunque no sólo eso. Como han puesto de manifiesto innumerables estudios, el trabajo es el principal elemento de integración social. La posición de cada uno en la sociedad viene dada por lo que es, no por lo que no es. Y cuando no solamente se está parado sino que, además, hay que recurrir a la beneficencia pública, es que la fractura social existe. La democracia es una estafa.
Andalucía se ha metido en una espiral destructiva de la que es incapaz de salir. Que seis de cada cien niños estén en riesgo de exclusión social, no es más que el reconocimiento del fracaso del partido que lleva tres décadas gobernandoLos programas burocráticos de asistencia a los desfavorecidos, como sosteníaAnthony Giddens, el padre de la Tercera Vía, pueden contribuir a aliviar la situación de penuria, pero también pueden reforzarla. Las personas pasan a depender de sistemas de asistencia que les resultan ajenos y sobre los que ejercen escaso control democrático. El subsidio estructural aleja a quien lo recibe de la cosa pública, toda vez que percibe su propia subsistencia como ajena a los estándares de vida cotidiana. La pobreza es individual, el trabajo socializa.
La caridad no es un derecho subjetivo vinculado a una contribución inicial -como es el seguro de desempleo- sino que despoja de su esencia al ciudadano. En feliz expresión del sociólogo Ulrick Beck, el pobre, transita por una zona gris del ir y venir que lo deja a merced de los gobernantes.
Andalucía se ha metido en una especie de espiral destructiva de la que es incapaz de salir. Y el hecho de que seis de cada cien niños se encuentren en riesgo de exclusión social, es decir, de pobreza extrema, como ha admitido la consejeraSusana Díaz, no es más que el reconocimiento del fracaso de un partido que lleva tres décadas gobernando, y que ha hecho de la caridad, de la beneficencia, su razón de ser.
* Carlos Sebastián. Subdesarrollo y esperanza en África. Galaxia Gutenberg. Círculo de Lectores. 
** José Ignacio Jiménez Blanco. Las raíces agrarias del crecimiento económico andaluz y el grupo Larios. Asociación Española de Historia Económica.

domingo, 14 de abril de 2013

Cosas que posiblemente no te han explicado sobre la Segunda República. LA VERDADERA CARA DE LA IZQUIERDA ESPAÑOLA


Cosas que posiblemente no te han explicado sobre la Segunda República


Hoy es 14 de abril. Tal día como hoy, hace 80 años, se proclamaba la Segunda República, un régimen sobre el que se han difundido numerosas falsedades. A continuación ofrezco algunos datos que posiblemente no te hayan explicado sobre aquel régimen:
Una República instaurada tras una victoria electoral monárquica
Se suele decir que la Segunda República se proclamó tras una victoria electoral republicana. Nada más lejos. En las Elecciones Municipales del 12 de abril de 1931, los republicanos obtuvieron 5.775 concejalías frente a las 22.150 conseguidas por los monárquicos. El número de concejales monárquicos casi cuadruplicaba al de concejales republicanos.

Sin embargo, el voto republicano se concentró en las ciudades, obteniendo la victoria en la mayor parte de las capitales de provincia, lo que sembró la euforia entre los partidarios de la caída de la monarquía y sembró el desánimo en la Corte de Alfonso XIII, que dos días después de los comicios partía hacia Cartagena y de allí hacia el exilio para evitar que un conflicto entre monárquicos y republicanos acabase en un baño de sangre: “quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil”, afirmaba el monarca en una carta publicada el 17 de abril por el diario Abc.
Una Constitución aprobada sin referéndum y sin voto femenino
La Constitución de la Segunda República fue aprobada el 9 de diciembre de 1931 por las Cortes Constituyentes, elegidas el 28 de junio de ese año en unas elecciones en las que sólo pudieron votar los hombres (el voto femenino no fue aprobado hasta el 1 de octubre) y que dieron lugar a un parlamento con una insignificante presencia de la derecha. Para colmo de defectos, no se convocó ningún referéndum para aprobar esa Constitución. Las Cortes republicanas negaron al pueblo español su derecho a decidir sobre esa Carta Magna.
Dos diputadas socialistas en contra del voto femenino
En el otoño de 1931 se debatió la aprobación del voto femenino. En aquellas Cortes republicanas sólo había dos mujeres, que irónicamente no pudieron votar en las elecciones: Clara Campoamor, del Partido Radical, y Victoria Kent, del Partido Republicano Radical Socialista. La primera votó a favor del voto femenino, y la segunda en contra. En su discurso, Kent no dudó en basar su rechazo al voto femenino en una “cuestión de oportunidad para la República”, llegando a afirmar lo siguiente: “Si las mujeres españolas fueran todas obreras, si las mujeres españolas hubiesen atravesado ya un periodo universitario y estuvieran liberadas en su conciencia, yo me levantaría hoy frente a toda la Cámara para pedir el voto femenino.” Curiosamente, el mismo argumento se podría haber usado para rechazar el voto masculino…
El caso más esperpéntico de rechazo al voto femenino vino de Margarita Nelken, del PSOE, que resultó elegida diputada por Badajoz en las elecciones parciales celebradas el 4 de octubre de 1931. Nelken no dudó en mostrar su rechazo al voto femenino con estas palabras: “Poner un voto en manos de la mujer es hoy, en España, realizar uno de los mayores anhelos del elemento reaccionario”. Hoy en día la web del PSOE presenta a Nelken como una pionerapero no menciona su voto en contra del sufragio femenino. Las mujeres votaron por primera vez en unas Elecciones Generales el 19 de noviembre de 1933, dando la victoria por mayoría a la derecha y evidenciando el motivo sectario por el que buena parte de la izquierda se negó a apoyar este derecho de las mujeres.
Censura de prensa y duras limitaciones a la libertad de expresión
El Artículo 34 de la Constitución de la Segunda República afirmaba: “Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones, valiéndose de cualquier medio de difusión, sin sujetarse a previa censura.” Sin embargo, la Ley de Defensa de la República de 1931convirtió en delitos ciertos ejercicios de la libertad de expresión y de información, por ejemplo:
  • “La difusión de noticias que puedan quebrantar el crédito o perturbar la paz o el orden público”
  • “Toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las Instituciones u organismos del Estado”
  • “La apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación, y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras”
Con ello, se impedía a cualquier ciudadano, asociación o medio de comunicación ejercer la crítica al gobierno o al régimen, lo que proporcionaba a la Segunda República normas represivas propias de una dictadura. En la práctica, esta ley supuso la instauración de una férrea censura previa, que llenó los periódicos de diverso signo de espacios en blanco bajo el título de “visado por la censura”.
Censura en el cine a escenas “lujuriosas” de abejas y flores
Durante la Segunda República también se censuraban las películas. La censura suprimía escenas de desnudos, aquellas que tuviesen una cierta carga erótica e incluso cualquier mención a la prostitución o a los homosexuales, como señalan María Antonia Paz Rebollo y Julio Montero Díaz en “Las películas censuradas durante la Segunda República. Valores y temores de la sociedad republicana española (1931-1936)”. En dicho trabajo se recogen, además, casos de censura en “una escena que recogía la cópula de las abejas”, o “una escena de una yegua y un caballo y otra en la que se fecundan las flores”, pues “se consideró que presentaban una tendencia lujuriosa”.
Censura política e ideológica en las obras de teatro
Durante la Segunda República también existía censura previa en las obras de teatro, incluso en las infantiles. Como señaló Manuel L. Abellán: “Autores, empresarios o representantes de las compañías teatrales elevaban una instancia con anterioridad al estreno de la obra.” En su trabajo se indica como diversas obras fueron censuradas por motivos políticos e ideológicos, e incluso suprimiendo críticas al gobierno.
La Ley de Vagos y Maleantes, un invento de la Segunda República
Hay mucha gente que piensa que la tristemente famosa Ley de Vagos y Maleantes fue un invento del franquismo, pero la realidad es que fue promulgada el 4 de agosto de 1933, durante la Segunda República, y fue un proyecto del gobierno izquierdista de Manuel Azaña. Laversión original de la ley declaraba “en estado peligroso” a diversos individuos entre los que contaban los “vagos habituales”, los “ebrios”, “los que ocultaren su verdadero nombre” o incluso los que no justificasen la posesión del dinero que se hallase en su poder. Los castigos iban desde multas al internamiento, pasando por la pérdida del dinero y demás posesiones.
Un escudo monárquico para una bandera que no usó la Primera República
A diferencia de lo que muchos piensan, la bandera tricolor de la Segunda República no fue utilizada durante la Primera República (1873-1874), régimen que usó la bandera bicolor que había establecido Carlos III como bandera nacional en 1785. La Segunda República cambió el diseño de la bandera, pero irónicamente mantuvo el escudo con los cuarteles que representan a los reinos de Castilla, León, Navarra, Aragón y Granada, cuya unión ha simbolizado siempre el Reino de España. La Segunda República también mantuvo las Columnas de Hércules con la cinta luciendo el lema “Plus Ultra”, incorporado por Carlos V para simbolizar su Imperio. Simplemente, se suprimió el escusón con las flores de lis que representaban a la dinastía borbónica, y se sustituyó la corona real por una corona mural, elección muy inadecuada pues dicha corona se usaba tradicionalmente en diversos países -mayoritariamente monarquías- para timbrar los escudos de los municipios, y no de una nación.
Una Constitución que lesionaba la libertad religiosa
La Constitución de la Segunda República, en su Artículo 26, establecía la disolución de las órdenes religiosas que estableciesen un voto de “especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado”. Se proscribía así a las órdenes que hacían voto de obediencia al Papa. A comienzos de 1932, esa norma dictatorial se utilizó para disolver la Compañía de Jesús, nacionalizar sus bienes e iniciar una auténtica persecución contra sus miembros.
La Constitución de 1931 establecía, además, la disolución de todas las órdenes religiosas que “constituyan un peligro para la seguridad del Estado”. Con una afirmación así se abría la puerta a que cualquier gobierno se cargase toda orden que no complaciese los caprichos del poder. Además, dicha Constitución prohibió a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza, una labor a la que los religiosos había dedicado enormes esfuerzos y que había permitido educarse a numerosas personas de las clases más humildes. Se trataba deun atropello en toda regla que violaba el derecho a la libertad de educación. Pero las medidas anticatólicas de esa Constitución no acababan ahí.
El Artículo 27 proscribió los cementerios religiosos, ya fueran católicos, judíos, protestantes, etc. Dicho Artículo también establecía lo siguiente: “Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno.” Se sometía así a la voluntad del poder el ejercicio de la libertad religiosa, suprimiéndola de facto.
Una República sin libertad de educación
El Artículo 48 de la Constitución de la Segunda República afirmaba: “La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana.” Como ya he señalado, se prohibía a las órdenes religiosas dedicarse a la educación. Al declarar la enseñanza laica se excluía a la religión del sistema educativo, algo que hoy en día violaría el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El citado Artículo 48 de la Constitución de 1931 se limitaba a afirmar: “Se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos.” Es decir, que la República reconocía a la Iglesia el derecho a enseñar su religión en sus parroquias, conventos o monasterios… pero incluso así esa enseñanza estaría sometida al control del Estado.
Significativamente, y en línea con las tesis de las logias masónicas -un poderoso y socialmente muy minoritario grupo de presión, pero al que pertenecían nada menos que 151 de los 470 diputados de las Cortes Constituyentes-, ese Artículo 48 reconocía la “libertad de cátedra” -es decir, que los profesores podían imponer sus opiniones y tesis ideológicas a sus alumnos- pero omitía toda mención al derecho de los padres a decidir la educación que deseaban para sus hijos, derecho históricamente denostado por la izquierda pero que hoy recoge el Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Cuando la derecha ganó las elecciones y no la dejaron gobernar
La Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), liderada por José María Gil-Robles, gana las Elecciones Generales del 19 de noviembre de 1933 -las primeras elecciones de la historia de España en las que votan las mujeres-, obteniendo 115 diputados. La segunda formación más votada, el Partido Radical, obtiene 102, y la tercera, el PSOE, se queda con 59. A pesar de los resultados, la izquierda amenaza con una insurrección si la CEDA forma gobierno. La izquierda más extremista ni siquiera espera a que ocurra tal cosa: los anarquistas de la CNT inician el 8 de diciembre de 1933 un levantamiento golpista disfrazado de huelga general, que se salda con 89 muertos y 163 heridos, atentados con explosivos, destrucción de archivos, quema de iglesias y atentados contra vías férreas, puentes, líneas telegráficas y telefónicas. El acto más grave de esa intentona golpista es el descarrilamiento del tren rápido Barcelona-Sevilla en Punzol (Valencia), un atentado terrorista que mata a 23 pasajeros y deja 38 heridos.
El 18 de diciembre el Presidente de la República, Alcalá Zamora, ignora los resultados electorales y encomienda la formación de un nuevo gobierno a Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, el segundo más votado. La CEDA se pliega a las amenazas de la izquierda y decide apoyar el gobierno de Lerroux. Sin embargo, en el otoño de 1934 la CEDA exige a Lerroux que le permita participar en el gobierno. Alcalá Zamora lo acepta y el 4 de octubre entran tres ministros de la CEDA en el ejecutivo de Lerroux. Al día siguiente, el PSOE pone en marcha una nueva intentona golpista bajo el disfraz de una huelga general. En Madrid miembros armados del sindicato del PSOE, la UGT, intentan asaltar -sin éxito- los edificios de la Presidencia del Gobierno y del Ministerio de la Gobernación. En diversas zonas de España la intentona golpista se traduce en una semana de violencia, lo que obliga al gobierno a hacer intervenir al Ejército. El golpe se salda con más de un millar de muertos, entre ellos 35 sacerdotes asesinados por los golpistas. Se trata del levantamiento armado más grave sufrido por la Segunda República antes del 17 de julio de 1936.
La actitud golpista del PSOE durante la Segunda República
La sangrienta experiencia revolucionaria de octubre de 1934 no es un caso aislado en la actitud del PSOE hacia la Segunda República. Basta con repasar los incendiarios discursos de Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT hasta 1938 y presidente del PSOE entre 1932 y 1935. Ya el 23 de noviembre de 1931, cuando ocupaba el cargo de Ministro de Economía y ante la posibilidad de que se disolviese el gobierno por falta de apoyos parlamentarios, Largo Caballero advirtió: “No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil“. En febrero de 1933 vuelve a repetir su amenaza: “Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”. En agosto evidencia en otro acto del PSOE lo que opina de la República: “Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista“.
En plena campaña para las Elecciones del 19 de noviembre de 1933, Largo Caballero vuelve a mostrar su peculiar talante: “El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder“. El 5 de octubre de 1934, como acabamos de ver, cumplió con creces su amenaza, cuatro días después de afirmar en un mitin en Madrid lo siguiente: “Nuestro partido, es ideológicamente, tácticamente, un partido revolucionario… cree que debe desaparecer este régimen“.
Tras esa intentona golpista, Largo Caballero es detenido. El 1 de diciembre de 1935 es puesto en libertad. De cara a las Elecciones Generales de febrero de 1936, el presidente del PSOE continúa con sus soflamas golpistas. El 19 de enero de 1936 afirma en un mitin en Alicante: “si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada”. Al día siguiente, en otro mitin socialista en Linares (Jaén), aclara todavía más su posición respecto de la República: “la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución“. El 10 de febrero, en el Cine Europa de Madrid, declara sin rodeos: “estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”. En ese mismo mitin Largo Caballero deja claro lo que entiende por “nuestra democracia” con estas palabras: “Tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral, y ese período es la dictadura del proletariado, hacia la cual vamos.”

El despropósito de una izquierda que nunca ha sido demócrata: estos es lo que decían de la 2ª República que ahora tanto añoran.


PSOE Y PCE LA LLAMARON 'DICTADURA' Y EN SU LUGAR QUERÍAN UN RÉGIMEN SOCIALISTA

Esto es lo que dijo entonces de la Segunda República la izquierda que ahora la ensalza


Esta semana Izquierda Unida y el PSOE intentaron ensalzar la Segunda República en el Congreso con una declaración institucional que defendía aquel régimen desastroso y liberticida, cuyo sectarismo de origen acabó desencadenando un cruento enfrentamiento entre españoles. Pero ¿qué es lo que decía esa misma izquierda sobre dicha República mientras existió?Repasaremos a continuación algunas de sus propias declaraciones y panfletos.
Un régimen brutal y represivo, según el PCE
“La burguesía y el Gobierno republicano burgués-agrario no están contentos, sin embargo, con estos servicios de los rompehuelgas y embaucadores socialistas y sindicalistas, y empiezan a emplear cada vez más tenazmente los métodos del ataque franco contra toda suerte de manifestaciones de lucha, entre otras, contra la lucha económica de la clase obrera española. (…) La ola de fusilamientos en masa de manifestantes pacíficos por la guardia civil, de represiones sangrientas de los campesinos revolucionarios, de asesinatos de obreros revolucionarios desarmados, culpables únicamente de haber tratado de mejorar sus salarios por medio de la huelga, se extiende por todo el país.”
“El Gobierno burgués-agrario de Azaña-Largo Caballero efectúa detenciones en masa de comunistas (en Barcelona, Sevilla, etc.). Toda la prensa comunista está prohibida.” (…) “El partido socialista, partido gubernamental, interviene en calidad de fusilero de vanguardia de la contrarrevolución. Dicho partido excita al Gobierno, al ejército, a la guardia civil, a que castiguen más brutalmente a los obreros y campesinos, a los comunistas.” (Publicado en las páginas 25 y 26 del número 2 de “Bolchevismo”, revista teórica del Partido Comunista de España, 1932. Ver página 25. Ver página 26)

“Comienzo del discurso de Manuel Hurtado en la revista ‘La Internacional Comunista’ del 1 de octubre de 1932
El PCE abomina de la República y lucha por un régimen soviético en España
“La burguesía ha creado una leyenda alrededor del 14 de abril, intentando presentarlo como un idilio de armonía de clases y de un cambio de régimen sin efusión de sangre y sin luchas, con un completo acuerdo de todos. El Partido y los hechos desenmascaran esa leyenda burguesa. La caída de la monarquía el 14 de abril fué preparada por el empuje revolucionario de los obreros, de los campesinos y de una capa de la pequeña burguesía de la ciudad. (…) Bajo la presión de las masas, las clases dominantes realizaron una maniobra para aplazar la revolución.El bloque latifundista burguésmonárquico se transformó en bloque burgués-latifundista republicano. El sentido y fin de esta maniobra consistía en engañar a las masas revolucionarias con el nombre de la República, con ilusiones democráticas, con promesas demagógicas, y evitar de este modo el desenlace de la revolución. (…) “El Gobierno republicano ha demostrado su carácter contrarrevolucionario desde sus primeros días.“
“El rasgo característico de la dictadura contrarrevolucionaria burguesa-latifundista que reina en España es que ella intenta ocultar su carácter contrarrevolucionario adaptando una máscara democrática.”
“La contrarrevolución encarnada en Azaña y Largo Caballero se desenmascara más y más ante las masas” (…) El Partido Comunista de España consciente de la responsabilidad histórica que pesa sobre él, lucha con todas sus fuerzas por el derrumbamiento del poder burgués y por la instauración en España del poder de los Soviets.” (Discurso de Manuel Hurtado Benítez, dirigente del Partido Comunista de España, como delegado español ante el XII Pleno de la Internacional Comunista. Publicado en las páginas 99, 101 y 115 de la revista “La Internacional Comunista” el 1 de octubre de 1932. Ver página 99. Ver página 101.Ver página 115)

Segunda página de la edición de ‘El Socialista’, periódico oficial del PSOE, del 25 de julio de 1933
El PSOE prefiere una ‘dictadura socialista’
“Yo soy de los que protestan contra las injusticias sociales, de los que creen que el régimen que vivimos no es inmutable, que es no sólo susceptible de modificación, sino de sustitución por un régimen socialista, colectivista (…) A la dictadura burguesa, nosotros preferimos la socialista“. (Discurso de Francisco Largo Caballero, presidente del PSOE, en el teatro-cine Pardiñas de Madrid. Publicado en la página 2 del periódico “El Socialista” el 25 de julio de 1933.Ver PDF)
El presidente del PSOE rechaza la bandera tricolor en favor de la bandera roja
“Tenemos que luchar como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee, no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución socialista.” (Discurso de Francisco Largo Caballero, presidente del PSOE, en Don Benito, Badajoz. Publicado en la contraportada del periódico “El Socialista” el 9 de noviembre de 1933. Ver PDF)

Contraportada de la edición de ‘El Socialista’, periódico oficial del PSOE, del 9 de noviembre de 1933
La Segunda República es ‘una dictadura’, dice el presidente del PSOE
“Pero ¿qué hace hoy la clase capitalista? Ejercer una dictadura contra la clase obrera. Y para cubrir las apariencias exclaman: “¡Es que vivimos en un régimen de democracia!” ¿En un régimen de democracia? Eso es una falsedad, porque los trabajadores en el régimen capitalista carecen de libertad para exponer y hacer triunfar sus ideales pacíficamente. El solo hecho de que haya una mayoría burguesa en el Parlamento es una dictadura.” (Discurso deFrancisco Largo Caballero, presidente del PSOE, en Murcia. Publicado en la página 2 del periódico “El Socialista” el 15 de noviembre de 1933. Ver PDF)

Página 2 de la edición de ‘El Socialista’, periódico oficial del PSOE, del 15 de noviembre de 1933
Para el PSOE la ‘República burguesa’ no es una verdadera democracia
“Esto que se llama democracia en el régimen capitalista no es tal democracia. Para que no se confunda con la verdadera democracia, nosotros, los marxistas, la llamamos democracia burguesa. (…) Si los republicanos están convencidos de esa verdad axiomática deben unírsenos. Frente a la monarquía pelearon por un régimen de justicia. Nada les obliga a seguir siendo republicanos con las ideas de entonces si advierten que tampoco la República burguesa es el régimen de justicia que ellos soñaron.” (Texto extraido de un editorial publicado en portada por el periódico “El Socialista”, órgano oficial del PSOE, el 26 de septiemnre de 1934. Ver PDF)
El diario del PSOE considera peor la República que la monarquía
“La República, acogotada. Clamábamos en el desierto cuando denunciábamos a voces, un día y otro, los desvíos y claudicaciones de la República. Lejos de atender nuestras llamadas y acudir en remedio del daño, los republicanos prefirieron crucificarnos y nos motejaron de sectarios. Los republicanos transigían con todo. Fiaban en no se sabe qué milagrosas influencias, ajenas, según se desprende de su inactividad, a la voluntad de los hombres. Sólo así se explica que la suya estuviera ausente -como si en el pleito no les fuera nada- en el proceso de desangramiento y prostitución de la República.”
“Ha ocurrido con la República lo que no había sucedido jamás en la monarquía.Resueltamente afirmamos que la moral pública es más baja en este régimen que en el anterior. También decimos -y los hechos hablan por nosotros- que jamás bajo la monarquía borbónica se persiguió al proletariado como hoy.” (Textos extraidos de sendos editoriales publicados en portada por el periódico “El Socialista”, órgano oficial del PSOE, el 4 de octubre de 1934. Ver PDF)