Juan J. Molina

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Juan J. Molina

sábado, 21 de junio de 2014

LA GUERRA QUE TODOS PERDIMOS, por Arturo Pérez Reverte


Los niños. Eso es siempre lo peor, en cualquier guerra; pero todavía hoy, cada vez que veo las viejas imágenes en blanco y negro, o las fotos desvaídas de hace sesenta años, me remuevo incómodo en el asiento al verlos pasar ante mí, llorando de la mano de sus padres por la frontera camino del exilio, agazapados en un portal mirando hacia arriba mientras suena el estrépito de las bombas, haciendo colas con ojos grandes de hambre y miedo para conseguir un mendrugo de pan.
El cadáver en la cuneta, el soldado que tiembla de frío en el frente de Huesca, el inválido ayudado por los compañeros que es empujado por los gendarmes franceses mientras se le cae la manta raída de los escuálidos hombros… Estos otros personajes son adultos; saben, o al menos deben saber qué diablos está ocurriendo. Por eso me producen menos compasión que esas docenas de ojos de críos que miran sin comprender. Que todavía hoy, medio siglo y una década más tarde, congelados en las sales de plata de la película fotográfica donde ya nunca envejecerán ni morirán, siguen mirándonos con ojos espantados que son una acusación, una denuncia, un insulto, un recordatorio de nuestro oprobio, nuestra vergüenza y nuestra locura.
Esa guerra civil no la viví; pero he vivido otras y sé que siempre son la misma. Esa guerra civil no la presencié, pero me la contaron cuando niño, mientras aún estaban frescas las heridas, la huella de la metralla en los muros de los edificios; cuando todavía había hombres y mujeres en cárceles y en el exilio y cuando el general Franco aún firmaba sentencias de muerte.
De las veladas alrededor de la mesa de camilla de mi abuelo recuerdo historias de bombardeos, y de ejecuciones públicas para después, ante los cadáveres hacer desfilar a las tropas a fin de que tomases buena cuenta de ello. Historias de héroes y de gentuza, mezclados unos con otros; indiferenciados bajo el mono azul de miliciano, la boina de requeté o la camisa azul de Falange. Relatos escalofriantes de amigos, vecinos y parientes detenidos de madrugada, sacados de su casa en pijama mientras la mujer y los hijos imploraban en la escalera; juzgados en tribunales sumarísimos, torturados en chekas, fusilados ante un paredón bajo la bendición de un cura con el yugo y las flechas bordado en la sotana, o asesinados a la luz de los faros de un camión en cualquier carretera. Esas viejas carreteras españolas, las monótonas autovías también nos borraron esa memoria, donde muchos años después aún me estremecía al ver los pequeños monumentos conmemorativos de lugares donde hombres de toda condición e ideología fueron asesinados con las luces del alba. Un nombre, una fecha, a veces una cruz. A veces flores secas.

Cada uno de nosotros tiene una, veinte historias familiares. Estúpidos aquellos jóvenes que no acuden a sus mayores a que se las cuenten, antes de que estas historias se extingan con ellos y duerman en el silencio sin aportar nada a las generaciones que no lo vivieron, haciendo imposibles la lucidez y la experiencia. Mis mayores han muerto, o están muriendo poco a poco,; pero el niño curioso que fui logró arrancar un puñado de esas historias al olvido, y ahora lamento que no hubieran sido más. Lamento las horas perdidas sin preguntar a aquellos que ya no están conmigo.
Eran- son las historias de cada uno de nosotros: de nuestros padres y nuestras madres y nuestros abuelos. Así pude saber, así sé, del tío Lorenzo, que cruzó el Ebro con diecisiete años y el agua por la cintura, con dos cojones, un máuser en las manos y los dientes apretados, que recibió un balazo y volvió a casa de sargento republicano con dieciocho años, y que nunca cumplió los veinte.
Así pude saber de cuando mi abuelo Arturo pasó cuatro horas bajo un bombardeo, pegado a la pared de un polvorín; o de cuando una noche unos milicianos quisieron llevárselo a dar un paseo porque había cenado a la luz de una vela y eso, decían, era señales para la aviación nacional. O de cuando sus antiguos compañeros de la Armada quisieron fusilarlo por haber permanecido fiel a la República. Así supe de mi madre con doce años llevándole comida a la cárcel a Pencho, mi otro abuelo, y cómo siempre pedía a los carceleros darle la fiambrera en persona, para así verlo un instante entre las rejas de un portillo y contarle a mi abuela que seguía vivo.
O de mi tio Antonio que todavía, con setenta tacos largos, llora cuando recuerda el día en que le llevó, teniendo trece años, en bicicleta, una tortilla de patatas hecha por su madre a su hermano, cuya brigada pasó un día a treinta kilómetros de Cartagena. O de mi abuela María Cristina paralizada en mitad de la calle en mitad de un bombardeo alemán. O de mi tio Peque, que aprovechaba los ataques aéreos para ir corriendo por las calles desiertas, llenas de cristales rotos, y ponerse el primero en la cola del pan antes de que la gente saliera de los refugios.
O de mi padre, caminando en una de las filas de soldados a uno y otro lado de la carretera, la manta al hombre y el fusil a la espalda, camino del matadero, salvado de casualidad porque un comisario se detuvo junto a él y preguntó quién de aquella fila tenía estudios y sabía escribir a máquina. O del tío de mi madre fusilado porque un vecino era militar, y los del piquete, que eran analfabetos, se equivocaron de piso. O la cajita de lata que siempre conservó, hasta su fallecimiento, mi abuela Juana, con las cartas escritas desde el frente por su hijo muerto, la bala que le sacaron en su primera herida , y el trozo de madera que, a falta de anestesia, apretó entre los dientes mientras le arreglaban el agujero que le hicieron en Belchite.
«Esta es mi madre y este, mi padre»
Cuántos muertos, y cuánto horror, y cuántos sueños, y cuánto heroísmo, y cuánta sangre, y cuánta mierda acumulado en sólo tres años. Curas santificando balas y justificando ejecuciones o siento torturados como animales, hasta morir. Generales, comandantes, soldados; heroicos y abyectos, y a menudo ambas cosas a la vez. Épica y barbarie, la mejor infantería del mundo contra la mejor infantería del mundo; Caín en plena forma, lo más hermoso y lo más miserable de nuestra tierra y nuestra raza maldita. Chusma acuchillando a los desvalidos, miserables aprovechándose del río revuelto, cambiando de chaqueta, congraciándose con el poderoso. Hombres honrados poniéndose en pie para pelear. Ojos de miedo y desesperación, balazos y bayonetas, casa por casa en Teruel, en la Ciudad Universitaria, monte arriba en Somosierra, Arriba España entre los escombros del alcázar de Toledo, Viva la República en el valle del Jarama. Moros, legionarios, milicianos, héroes y cobardes, vivos y muertos.
El patio del Cuartel de la Montaña en esa foto terrible, el suelo lleno de cadáveres, España eterna que se repite a sí misma en el ritual de la muerte y la tragedia. Plaza de toros de Badajoz, barcos prisión, españoles fusilados por comisarios húngaros o franceses o por legionarios alemanes o fascistas italianos, por hijos de puta que ni siquiera sabían hablar castellano y vinieron aquí a mojar en la sangre y en la muerte que sólo era de nuestra incumbencia, sin que a ellos les hubiera dado nadie maldita vela en nuestro entierro. Mujeres rapadas al cero, hombres humillados ante sus familias y sus vecinos, pidiendo clemencia o escupiendo a la cara a sus verdugos. Y esa foto que tanto me impresiona, la del español bajito y moreno con camisa blanca, que acaba de rendirse y al que llevan a fusilar, y que levanta los brazos resignado, fatalista, con una colilla en la boca.
Esa colilla, ya lo escribí una vez, que siempre tenemos en la boca los españoles cuando nos llevan al paredón.
Dios. Cómo amo y cómo detesto a este país nuestro, cada vez que miro esas fotos. Cómo me enternecen esos rostros que son el rostro de nuestra tragedia, de nuestra desgracia. Pobre gente y pobre España. Qué guerra tan atroz, y tan española, o tan atroz por española. Una guerra civil como Dios manda, guerra civil de la buena, la que enfrenta a hermano contra hermano, a hijo contra padre, a vecino contra vecino. En ninguna guerra como en ésa, la que tuvimos, las que tuvimos antes, y las que a unos cuantos desalmados e irresponsables no les importaría que volviéramos a tener, aflora toda la ruindad que albergan los rincones oscuros del corazón del hombre.
Los viejos rencores, la envidia, el odio vecinal tan propios de la condición humana y tan nuestros; tan españoles. Tú me quitaste la novia, tú desviaste el agua de la acequia, tú mataste un conejo en mis tierras, tú me negaste el pan, tú publicaste aquel libro, tú fuiste feliz y yo no. Delaciones, chivatazos, ajustes de cuentas, canallas que medran con el dolor, y el sufrimiento de los otros, desgraciados que se humillan para comer, o para sobrevivir. Cárceles, campos de batalla, cementerios, exiliados, Machado muriéndose enfermo de pena en el extranjero, Max Aub, Sénder, tantos pobres hombres, mujeres y niños anónimos, perdidos. Españoles detenidos en Rusia y enviados a Siberia, niños de la guerra que luego morirán peleando en Stalingrado, franceses miserables que humillan a los vecinos, a los fugitivos, en la frontera, y que después los entregarán atados de pies y manos a los carniceros nazis…
Cielo santo. Cómo nos dio por el saco todo Dios, todo el mundo, toda Europa, estrangulando a este pobre, entrañable, desgraciado y viejo país. A esta pobre, entrañable, desgraciada y vieja gente nuestra. No es cierto que nos ayudaran; déjenme de milongas pamperas, de camelos retóricos, de demagogia. El arriba firmante se cisca en la solidaridad internacional de las derechas y las izquierdas, en los discursos y en la mandanga. Aquí a la España en guerra, se asomó todo Cristo a ver qué podía mojar en la salsa, a fumarse nuestro tabaco y a quemarnos los muebles. Comprendo que fuéramos un espectáculo apasionante: sangre, vino, mujeres guapas, guerra, romanticismo, intereses estratégicos, barbarie ancestral. Pero que no me vengan con historias de hermandades solidarias. Yo he pasado veintiún años yendo a guerras que no eran mías, y sé de qué iba Hemingway. Por eso me cago en Hemingway y en la madre que lo parió.

domingo, 15 de junio de 2014

Monarquía y repúblicas, mapa interactivo

SOCIEDAD CIVIL Y PARTIDOS POLÍTICOS, por Juan J. Molina



...creo que si cada uno de nosotros pensará en ser un hombre ético, y tratara de serlo, ya habríamos hecho mucho; ya que al fin de todo, la suma de las conductas depende de cada individuo.
– Jorge Luis Borges





La disyuntiva entre sociedad civil y partidos políticos a la hora de llevar a cabo un cambio profundo en nuestro desacreditado sistema de gobernarnos, me produce cuando menos, cierta desesperanza. Aquellos que defienden que desde las organizaciones políticas será imposible llevar a cabo esta metamorfosis, no carecen de razón en una parte de su razonamiento: efectivamente, los partidos políticos cultivan en sus entrañas graves problemas que impiden e impedirán, si no son capaces de remediarlo, la tan buscada regeneración democrática. Son organizaciones jerarquizadas, opacas y entregadas a la conspiración continua entre distintos grupos que buscan, en la mayoría de las ocasiones, posicionarse en el mejor puesto de salida para alcanzar el premio deseado; ya sea un cargo en el propio partido o en el Estado. Para conseguirlo, no dudaran en usar cualquier artimaña, trampa o mentira que sirva para desacreditar al adversario y ponerlo fuera de juego. Ocurre en todos los círculos de poder, cada uno ocupado en abatir a sus enemigos y en apoyar a aquellos que a su vez, les apoyaran a ellos. Es la cuadratura del círculo de los incapaces, incapaces de alcanzar las cosas por sus propios méritos, no les queda otra que unirse en manada como lobos y trabajar sin escrúpulos por el bien del grupo. A la cabeza de estos grupos suelen estar los peores, aquellos con menos escrúpulos a la hora de llevar a cabo las emboscadas y las cacerías, se necesita gente así, pues alguien con conciencia y remordimientos, no sería capaz de llevar a  término el objetivo y todo el proyecto estaría en peligro.
Dicen que la política saca lo peor de uno mismo, y es probablemente cierto, porque al final, aquellos con principios y valores se ven pisoteados y maltratados, de manera que solo les queda una solución para sobrevivir a estas manadas de desalmados: jugar con las mismas armas, volverse, en definitiva, como ellos. Una vez que traspasas la línea se hace difícil volver y si vuelves, ya no vuelve la misma persona. Vuelve otro, más duro, menos humano.
Este el juego que bulle en las entrañas de las organizaciones políticas, una guerra sin cuartel donde las distintas facciones luchan sin piedad y sin hacer prisioneros. En este juego barrio-bajero,  los mejores, aquellos que respetan las reglas y los principios, no tienen apenas posibilidades de sobrevivir. Por eso no es de extrañar que lleguen al gobierno de pueblos, regiones e incluso del propio país gente sin conocimientos, sin capacidades para el buen gobierno, sin principios, sin honor, sin escrúpulos y corruptos. No es el poder el que los ha corrompido, venían corrompidos de cuna y las ansias de poder y su ostentación, solo han hecho que destapar su verdadero ser.
Sin embargo, la parte en la que creo están equivocados aquellos que suponen que debido a todo esto, solo la sociedad civil puede liderar el cambio que necesitamos, olvidan algo muy simple. Los partidos políticos son el reflejo de la propia sociedad, estos individuos no han desembarcado desde una nave proveniente de otro planeta, vienen de más cerca, de sus casas, de nuestros barrios, de nuestros colegios, de nuestros pueblos, de nuestras universidades. Son producto nacional, fabricados del mismo tronco que los trepas de toda la vida, de la estirpe del cacique de turno y el buscavidas de siempre. Si alguien cree que la sociedad civil está exenta de estos especímenes, ese alguien es un iluso.

Ya no importan tanto las ideologías, que se deben tener en cuenta aunque solo sea por empirismo puro y duro, pero es más una cuestión de personas, de ser capaces de distinguir y  preservar a los mejores de estas manadas de lobos, de protegerlos y auparlos hasta donde, gracias a sus capacidades, valores y honestidad, tendremos al menos la posibilidad de que puedan mejorar nuestras vidas. No nos salvaran los partidos, ni tampoco la sociedad civil,  cada uno haciendo la guerra por su cuenta. Lo que nos puede salvar es poner a los mejores al frente de la política y de la sociedad, así ha sido siempre y así será en el futuro, necesitamos líderes y la forma en que son seleccionados ahora, sobre todo en los partidos políticos, es fallida. No tengo la fórmula perfecta para llevar a cabo esa selección, me temo que por ahora, solo nos queda la intuición y la honradez. Intuición para saber distinguir a aquellos cargados con valores y principios éticos, no sobornables, respaldados por sus hechos y no tan solo por sus palabras, y honradez, para ser capaces de protegerlos y apoyarlos por encima de preferencias de amiguismo cargadas de prebendas y promesas interesadas.  

sábado, 14 de junio de 2014

Isaiah Berlin hablando de Aleksandr Herzen

"Algunos creen que el pueblo es arcilla y que ellos son escultores"


En su ensayo sobre él sugiere que fue un liberal disfrazado de populista, atendiendo a tres razones de distinto peso. Por una parte, "los hombres son menos maleables de lo que se creía en el siglo XVIII, y tampoco buscan realmente la libertad sino seguridad y contento". Por otra, "el comunismo no es sino el zarismo puesto de cabeza abajo, sustitución de un yugo por otro". Finalmente, "examinar de cerca los ideales y lemas políticos revela fórmulas vacías, en cuyo nombre devotos iluminados se deleitan provocando hecatombes".

Comparador de economías de países

jueves, 12 de junio de 2014

La revolución silenciosa de Suecia, por Mauricio Rojas




En los años 50 Milton Friedman lanzó la idea de crear sistemas de financiamiento público que les permitiesen a todos —y no sólo a los más pudientes— la libertad de elección escolar. Entre ellos, el más conocido es el de los vouchers o vales escolares que entregan a las familias la parte correspondiente del financiamiento fiscal para que puedan elegir la escuela de sus hijos. En la actualidad, uno de los pocos países que aplican de manera consecuente e integral un sistema de este tipo es Suecia. En este supuesto paraíso socialista no sólo se ha implementado un sistema de vouchers escolares, sino que se han usado sistemas similares de subsidio a la demanda para introducir la libertad de elección y de emprendimiento en prácticamente todos los servicios del bienestar de responsabilidad pública, como la sanidad, la asistencia en la vejez, el apoyo a los discapacitados y el cuidado de niños.
Los vouchers escolares son, por tanto, parte de un cambio mucho mayor que ha transformado al viejo Estado benefactor o Estado-patrón de Suecia en un Estado solidario, que en vez de construir monopolios públicos cerrados se abre a la competencia y a una extensa colaboración público-privada, empoderando a sus ciudadanos para que puedan elegir libremente los servicios que deseen. Es un Estado que, en suma, en vez de ponerse por sobre los ciudadanos se pone a su servicio.
Esta ha sido una parte esencial de lo que Duncan Currie (National Review Online, septiembre de 2010), llamó “la revolución silenciosa de Suecia” (Sweden’s quiet revolution). Esta revolución tranquila y silenciosa es la misma que The Economist (febrero de 2013) puso como base de los éxitos suecos para enfrentar los retos de la reciente crisis europea y transformarse, junto a otros países nórdicos, en lo que llamó “el supermodelo del futuro” (the next supermodel).
Se trata, en suma, de la victoria más inesperada de Milton Friedman. Inesperada pensando, por supuesto, en la reputación socialista de Suecia, pero inesperada también porque de esta manera el Estado del bienestar ha podido encontrar una forma de sobrevivir —“cambiándolo todo para que nada cambie”— a su angustiante situación presente.
Estos nórdicos, discretos y pragmáticos, han realizado una de las revoluciones más significativas del presente sin que casi nadie se dé cuenta.
Fuente: http://www.elcato.org/la-revolucion-silenciosa-de-suecia

martes, 10 de junio de 2014

El Índice 2014 de Libertad Económica


Puntos destacados del Indice 2014 de Libertad Economica

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Fomentando la libertad

El camino hacia mayor desarrollo y progreso



Indice 2014 - Destacados 1
Indice 2014 - Destacados 2La 20ª edición del Índice de Libertad Económica muestra que la libertad económica está una vez más en auge, alcanzado su máximo puntaje en los 20 años de historia del Índice. Detrás de este récord hay historias de progreso humano y logro de países y sus ciudadanos, literalmente miles de millones de personas en todo el mundo cuyas vidas han mejorado de manera mensurable. Como previas ediciones del Índice han documentado, es evidente y sólido el vínculo entre libertad económica y desarrollo a largo plazo. Los resultados del Índice, cuando se comparan con los datos que miden la situación económica y social de países en el mundo entero, ofrecen una firme evidencia del éxito del sistema de libre mercado en cuanto al fomento de la prosperidad y el desarrollo humano.
Grafico 1 - Indice 2014
El Índice ha mostrado que la variable más importante para el sostenimiento de la riqueza de las naciones, así como el medio más efectivo para eliminar la pobreza, es la libertad económica. En el caso de los países que obtienen unos puntajes que reflejan incluso niveles moderados de libertad económica (60 o más), la relación entre libertad económica y PIB per cápita es extremadamente significativa.
 Estos mayores niveles de libertad económica han tenido un impacto enormemente positivo en los niveles de pobreza durante la última década. La intensidad de la pobreza, tal y como se mide en el Índice de Pobreza Multidimensional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que calcula la naturaleza e intensidad de las carencias a nivel individual en educación, servicios médicos y nivel de vida, tiene un promedio muy inferior en países con altos niveles de libertad económica. La intensidad de la pobreza en países cuyas economías se consideran mayormente libres o moderadamente libres es solamente de alrededor de una cuarta parte del nivel que tiene en países calificados como menos libres.
En muchísimos aspectos, los últimos 20 años durante los cuales el Índice ha estado reflejando el avance de la libertad económica han sido los más prósperos de la historia de la humanidad. Hay más personas viviendo en mejores condiciones que nunca.
Grafico 2 - Indice 2014
El sistema de libre mercado, que tiene sus raíces en la libertad económica, ha impulsado un crecimiento económico sin precedentes en todo el mundo. Durante las últimas dos décadas, en las que la economía global ha avanzado hacia una mayor libertad económica, alcanzando un promedio general de “moderadamente libre”, la economía mundial ha logrado una verdadera expansión de su PIB de alrededor del 70%, sacando a millones de personas de la pobreza.
Gracias a este auge de la libertad económica global, el mundo ha registrado un significativo crecimiento económico y el índice de pobreza mundial se ha reducido a la mitad. Al abrirles las puertas de la prosperidad a cada vez más personas en el planeta, la libertad económica ha hecho del mundo un lugar inmensamente mejor.

LA IMPORTANCIA DE UNA CRECIENTE LIBERTAD ECONÓMICA

Cualquier debate en torno a la defensa de la libertad económica es básicamente una cuestión de empoderamiento personal. Fortalecer y fomentar la libertad aumenta las posibilidades de cada individuo de alcanzar sus objetivos así como de poseer y disfrutar del valor de lo que cada persona ha creado. Las personas ansían librarse de la pobreza y anhelan la dignidad del libre albedrío. Al reducir los obstáculos para acceder a estos conceptos básicos, la fuerza de la libertad económica crea un entorno laboral en el que las personas pueden hacer realidad sus sueños de éxito.
En este aspecto, uno de los objetivos más importantes de la política económica en casi todos los países del mundo es incrementar el índice de crecimiento económico. Los datos a nivel global respaldan de manera firme la idea de que el aumento de la libertad económica es un factor importante respecto a este índice de crecimiento. Los principales impulsores de este crecimiento económico y de la reducción de la pobreza son los altos niveles de flexibilidad y resistencia que surgen con la libertad económica.
El crecimiento económico dinámico y duradero tiene lugar cuando los gobiernos ponen marcha normativas que incrementan la libertad económica y facultan a las personas para que tengan mayores posibilidades y más oportunidades. Existe una sólida relación entre la mejora de la libertad económica y lograr un mayor crecimiento económico per cápita. Ya sea a largo plazo (20 años), a medio plazo (10 años) o a corto plazo (5 años), la relación entre los cambios en la libertad económica y los cambios en el crecimiento económico muestra de forma sistemática un carácter positivo (Ver Gráfico 3).
Grafico 3 - Indice 2014
Es innegable que los países que avanzan hacia una mayor libertad económica tienden a alcanzar unos mayores índices de crecimiento del PIB per cápita a lo largo del tiempo. En cada uno de los tres periodos específicos examinados en estos 20 años de datos del Índice, el promedio anual de los índices de crecimiento económico per cápita en los países que más han crecido en libertad económica es al menos un 50% mayor que en aquellos países donde la libertad se ha estancado o se ha visto mermada. Y lo que es aun más positivo, fomentar la libertad económica produce un crecimiento dinámico e inclusivo para la gente corriente de una sociedad. La libertad económica, cultivada mediante el Estado de Derecho, el gobierno limitado, la eficacia reguladora y la apertura de los mercados, ha demostrado ser crucial para generar un crecimiento económico más amplio que cree oportunidades en todos los sectores de la sociedad.
El debate sobre la compleja interacción entre libertad económica y democracia o libertad política se ha visto renovado e intensificado durante los tres últimos años, especialmente en la región de Medio Oriente y África del Norte, donde se ha vivido un periodo lleno de retos, aunque la relación positiva entre ambos es innegable (Ver Gráfico 4).
Grafico 4 - Indice 2014
Al facultar a las personas para que ejerzan un mayor control sobre su vida diaria, la libertad económica básicamente estimula la reforma política al tiempo que hace posible que las personas obtengan los recursos económicos necesarios para plantarle cara a intereses establecidos o para competir por el poder político, estimulando de este modo la creación de sociedades más plurales.
La búsqueda de una mayor libertad económica se convierte así en un trampolín hacia la democracia. Empodera a los pobres y forja una clase media. Se trata de una filosofía que alienta el espíritu emprendedor y dispersa el poder económico y la toma de decisiones a todos los niveles de la economía.
De manera igualmente notable en todos los países del mundo, la libertad económica ha demostrado que incrementa la capacidad de los países para innovar así como para mejorar su desempeño medioambiental en términos generales.
El vínculo positivo entre libertad económica y mayores niveles de innovación avala mayor dinamismo económico a la hora de afrontar los diversos retos del desarrollo, además de que las mejoras más destacables en el uso de energías limpias y en eficiencia energética durante las últimas décadas han tenido lugar, no como resultado de regulaciones públicas, sino más bien gracias a los avances en libertad económica y a un comercio más libre, que han desencadenado mayores oportunidades económicas y han generado un ciclo virtuoso de inversión, innovación (incluso en tecnologías más ecológicas) y dinámico crecimiento económico.

EL ÍNDICE MÁS ALLÁ DE LOS 20

Incrementar y mantener la libertad económica se ha comprobado que es el modo de generar ciclos positivos de crecimiento económico y prosperidad duradera. Las economías que han fomentado libertad económica han logrado niveles de crecimiento general más elevados que los logrados por países en los que las libertades económicas se han visto restringidas por la pesada mano del Estado. Ningún otro sistema que se haya probado se le ha acercado en el aspecto de proporcionar prosperidad de amplio espectro. Los países que no se han unido a la marcha de la libertad han hecho que sus ciudadanos se queden rezagados e incluso, en los peores casos, anclados en la pobreza o la indigencia.
Tales fracasos son inexcusables. Y lo más importante, son evitables. Es demasiado pronto para saber cómo evolucionarán los años venideros a medida que el Índice de Libertad Económica entre en su tercera década de existencia. No obstante, es esperanzador saber que la libertad económica está avanzando de nuevo a la vez que podemos predecir sin temor a equivocarnos que los países que encuentren la voluntad y sabiduría políticas para promover su libertad económica verán como sus ciudadanos prosperan en los próximos años.
Indice 2014 - Clasificación

Puntos destacados del Índice 2014


El Índice 2014 de Libertad Económica abarca 186 países divididos en seis regiones. El promedio del puntaje global de libertad económica ha alcanzado 60.3, el más alto jamás registrado en los 20 años de historia del Índice. La libertad económica mundial ha mejorado en 0.7 puntos desde el año pasado y 2.7 puntos desde 1995. Gran parte del impulso hacia una mayor libertad económica, que se había perdido durante los últimos cinco años, ha vuelto a aparecer. De las 178 economías clasificadas numéricamente en el Índice 2014, seis han obtenido la designación de “libres”, con puntajes superiores a 80. Los 28 países siguientes, con puntajes entre 70 y 80, están considerados como “mayormente libres”. Estas 34 economías mantienen y proporcionan un entorno institucional en el que personas y empresas privadas disfrutan de un grado sustancial de libertad económica en su búsqueda de más oportunidades y mayor prosperidad.
Grafico 5 - Indice 2014
La mayor parte de los países evaluados (117 economías) tienen puntajes de libertad económica que van de 50 a 70. De éstas, 56 economías están consideradas como “moderadamente libres” (puntajes entre 60 y 70) y 61 como “mayormente controladas” (puntajes entre 50 y 60). Veintisiete países tienen economías “reprimidas”, con puntajes inferiores a 50.
A pesar del progreso global durante las últimas dos décadas y que tuvo lugar de forma más espectacular en los 10 años que van de 1998 a 2007, el número de personas que vive en países económicamente “reprimidos” sigue siendo muy elevado: 4,500 millones, o lo que es lo mismo, el 65% de la población mundial. Ciertamente, el camino hacia la prosperidad es muy difícil para estas personas. Más de la mitad de ellas vive en dos países, la China y la India, donde el fomento hacia una mayor libertad económica ha sido desigual en el mejor de los casos.

CAMINOS DIVERGENTES HACIA LA LIBERTAD ECONÓMICA

El avance de la libertad económica global hasta su nivel más alto en el Índice 2014 es una noticia especialmente agradable, puesto que este notable incremento ha estado impulsado por las economías emergentes y en desarrollo de todo el mundo.
· 114 países, la mayoría de los cuales están menos desarrollados, contribuyeron al aumento de la libertad económica durante el año pasado; 43 países, incluidos Singapur, Suecia, Colombia, Polonia, Cabo Verde y Turquía, lograron en el Índice 2014 su mayor puntaje de libertad económica hasta la fecha.
· La mejora del puntaje de 17 países, 16 de los cuales están menos desarrollados, fue lo suficientemente significativa como para implicar una mejora del estatus de libertad económica de dichos países en el Índice. De forma destacada, Colombia se convirtió por primera vez en una economía “mayormente libre”. Siete países en desarrollo, incluidos Filipinas y Zambia, han avanzado al nivel de “moderadamente libres”, mientras que ocho países han dejado atrás el estatus de economías “reprimidas”.
· Se advirtió un retroceso de la libertad económica en 59 países, incluidos nueve economías avanzadas, tales como Estados Unidos, Francia, España y Chipre. Por otro lado, cuatro países no registraron cambios de puntaje.
· El progreso entre las denominadas naciones BRIC se ha estancado. Brasil se hundió 14 puestos en la clasificación, hasta el 114º, teniendo ahora una calificación en el Índice de “mayormente controlada”. La clasificación de los otros países BRIC (Rusia, India y China) bajó ligeramente hasta los puestos 140º, 120º y 137º, respectivamente.
· Liberia y Sierra Leona, dos países en posconflicto, han subido en su puntaje y sus economías ya no están consideradas como “reprimidas”. Es de destacar que seis de los 11 países que registraron mejoras en la clasificación de 10 posiciones o más son de la región del África subsahariana.
· Cuatro economías emergentes han logrado notables mejoras en sus puntajes durante los últimos cinco años: Colombia, Polonia, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia. Con un aumento acumulado de más de cinco puntos en sus promedios  durante estos cinco años, todos estos países han registrado cinco años de crecimiento sostenido de su libertad económica, capeando con éxito la incertidumbre económica global y transformando lo que podría haber sido un contratiempo en una oportunidad para modernizar sus sistemas económicos.
· De forma completamente opuesta, Estados Unidos ha seguido el camino contrario como el único país que ha registrado una pérdida de libertad económica durante siete años seguidos, desde 2008 hasta 2014. Su puntaje se desplomó con fuerza hasta 75.5, el segundo puntaje más bajo que jamás haya registrado este país en los 20 años de historia del Índice. Estados Unidos ha caído al 12º puesto, igualando su clasificación más baja desde el nacimiento del Índice hace dos décadas. Considerado ahora simplemente como una economía “mayormente libre”, Estados Unidos se ha ganado la dudosa distinción de haber registrado uno de los declives más prolongados en cuanto a libertad económica de cualquier país en la historia del Índice, sólo por detrás de la Argentina.

Diez libertades economicasCambios en los puntajes
Estado de Derecho
Los puntajes evaluando los derechos de propiedad en doce países han descendido y algunos gobiernos han tratado de justificar las expropiaciones y nacionalizaciones basándose en la tempestad económica global. El promedio del puntaje global de libertad frente a la corrupción continúa a la zaga del resto de componentes de la libertad económica. Las poblaciones de algunos países han respondido a las represivas normativas económicas de sus gobiernos con manifestaciones que en ocasiones se han tornado violentas.
Tamaño del gobierno
El promedio del tipo impositivo máximo a los ingresos personales de todos los países es del 28%, mientras que el promedio del tipo impositivo máximo sobre sociedades es del 24.1%. El promedio de la carga tributaria general como porcentaje del PIB es del 22.3%. El nivel promedio de gasto público como porcentaje del PIB es del 34.2%. Y el nivel promedio de la deuda pública bruta como porcentaje del PIB en las economías avanzadas ha superado el 70%.
Eficacia reguladora
Muchas economías han continuado racionalizando y modernizando sus modelos empresariales. A nivel global, para abrir una empresa hacen falta siete procedimientos y 25 días, mientras que para completar los requisitos de obtención de una licencia hacen falta 175 días. En el conjunto mundial, ha habido progresos en la reforma del mercado laboral. Además, el Índice 2014 registró una continua mejora de la libertad monetaria como resultado de la reducción de las presiones inflacionarias.
Apertura de los mercados
La libertad comercial a nivel global se ha estancado en punto muerto. Aunque el progreso fue desigual, la libertad de inversión avanzó en el Índice 2014. En general, el puntaje promedio de la libertad financiera se mantuvo básicamente sin cambios desde el año pasado. Y a pesar de algunos progresos hacia la estabilidad, el sistema financiero global ha estado sometido a continua tensión e incertidumbre en gran parte debidas a la constante agitación en torno a la deuda soberana europea.

COMPOSICIÓN DEL GRUPO DE LAS 10 ECONOMÍAS MÁS LIBRES DEL MUNDO

Las 10 economías más libres conforman un grupo de países con elevado desempeño económico que ha demostrado un persistente compromiso con el Estado de Derecho, el gobierno limitado, la eficacia reguladora y la apertura de los mercados, tanto en los buenos como en los malos tiempos. El Índice 2014 ha registrado logros destacables y un cierto reposicionamiento dentro de este selecto grupo.
La competencia por el primer puesto en las clasificaciones del Índice se ha intensificado. Hong Kong mantuvo su estatus como economía más libre del mundo, una distinción muy destacable que ha logrado de manera consecutiva durante 20 años. Singapur, la segunda economía más libre, ha reducido la distancia con Hong Kong a sólo 0.7 puntos, la segunda diferencia más estrecha en la historia del Índice.
Australia, Suiza, Nueva Zelanda y Canadá acompañaron a Hong Kong y Singapur como las únicas economías con la consideración de “libres”, con unos puntajes de libertad económica por encima de 80 en la escala de 0 a 100 del Índice.
Chile (7º) y Mauricio (8º), dos economías pequeñas pero con espíritu reformista, son los países en desarrollo con los puestos más altos en el Índice.
Además de Suiza, otros dos países europeos se encuentran entre los 10 primeros. Irlanda registró una pequeña mejora en su puntaje, poniendo fin a media década de declive de su libertad económica y volviendo a los 10 primeros puestos tras un año de ausencia. Dinamarca se ganó la designación de ser la 10ª economía más libre del mundo.

DETERIORO DEL ESTADO DE DERECHO

Al medir la libertad económica, el Índice analiza el compromiso de los países con el Estado de Derecho, los principios del gobierno limitado, la eficacia reguladora y la apertura de los mercados. Al juzgarla según estos criterios, la economía global en su conjunto ha alcanzado el nivel de “moderadamente libre”. Los puntajes mejoraron en 8 de las 10 libertades económicas, como se resume en la página siguiente en Las 10 libertades económicas: Una mirada global. La libertad de inversión ha ganado unos impresionantes 3.3 puntos de promedio, mientras que los puntajes de libertad laboral y gasto público tuvieron un promedio superior de un punto o más. Los puntajes promedio descendieron en el aspecto del Estado de Derecho, perdiendo además los derechos de propiedad y la libertad frente a la corrupción 0.3 puntos cada uno.

RESULTADOS REGIONALES

Cada una de las seis regiones del Índice continúa estando representada por al menos un país clasificado entre las 20 economías más libres del Índice 2014. La mitad de las economías que encabezan la clasificación son de Europa, lideradas por Suiza e Irlanda. Cinco de las 20 economías con un mejor desempeño están en la región Asia-Pacífico, con Taiwán avanzando aún más entre las economías calificadas como “mayormente libres”. Canadá y Estados Unidos representan a América del Norte entre los 20 primeros puestos. Las otras regiones están representadas cada una por un país entre las 20 economías más libres: Chile (América del Sur y Central/Caribe), Mauricio (África subsahariana) y Baréin (Medio Oriente y África del Norte).
Aunque estos países difieren enormemente en su historia, sistemas políticos y perfiles económicos, comparten no obstante algunas características clave. Estas economías con un desempeño tan elevado en el Índice no son necesariamente representativas de países extensos o bendecidos con la riqueza de los recursos naturales. Muchas economías han conseguido ampliar las oportunidades de sus ciudadanos al mejorar su vitalidad y dinamismo económicos con altos niveles de libertad económica.
Aunque el puntaje promedio global del Índice 2014 ha aumentado notablemente, este progreso no ha sido uniforme en todas las regiones. De promedio, la libertad económica no hizo ningún progreso en América del Norte y en realidad disminuyó en la región de Medio Oriente/África del Norte. En las otras cuatro regiones, la libertad económica sí mejoró. La región Asia-Pacífico logró el mayor aumento de puntaje y sus países ganaron un promedio de algo más de un punto. El África subsahariana obtuvo la segunda mayor subida del promedio de libertad económica: 0.9 puntos. Europa y la región de América del Sur y Central/Caribe registraron también mejoras en el promedio de sus puntajes de 0.5 y 0.3 puntos, respectivamente.
Los niveles promedio de libertad económica varían notablemente entre regiones. América del Norte y Europa continúan registrando los mayores puntajes promedio de libertad económica entre las seis regiones: 74.1 y 67.1, respectivamente. Medio Oriente y África del Norte consiguieron en conjunto un puntaje promedio de libertad económica superior a 60. Los puntajes promedio de libertad económica de las regiones de América del Sur y Central/Caribe, Asia-Pacífico y África subsahariana continúan estando por debajo de 60.

Un mensaje de Jim DeMint,

presidente de la Fundación Heritage

Los 20 años de datos que ahora respaldan los análisis del Índice de Libertad Económica han demostrado ser una herramienta de valor incalculable para responsables políticos, investigadores y académicos. No obstante, pienso que puede que sea incluso más importante para aquellos que continúan la lucha promoviendo la libertad, especialmente la libertad económica, en todo el mundo. La gente no luchará por la libertad a menos que la comprenda, la valore y crea que está en peligro. Para los defensores de la libertad, el Índice proporciona una medida objetiva del progreso de su país, o la falta del mismo, en el fomento de un entorno que libere el genio y la energía de las personas y que, mediante la “mano invisible” del libre mercado, promuevan el bienestar de todos a través de la búsqueda sus propios objetivos personales.
Para los americanos como yo, que se han beneficiado del legado de una sociedad llamada con justicia la “tierra de los libres”, el Índice 2014 presenta una imagen perturbadora. El progreso del mundo en general en el fomento de la libertad económica es una fuente tanto de satisfacción como de orgullo, dada la trayectoria histórica de Estados Unidos en la promoción y defensa de la libertad. Y sin embargo, el reciente registro de Estados Unidos en el Índice, con siete años consecutivos de libertad económica en declive, es un serio motivo de alarma. Las familias, las empresas y las organizaciones comunitarias de todo Estados Unidos, a las que el filósofo del siglo XVIII Edmund Burke denominó los “pequeños pelotones” de la sociedad, están siendo aplastados por los ataques del gobierno contra nuestra libertad económica. Como resultado de ello, tenemos menos caminos para acceder al éxito individual y colectivo.
Como suele decir Ed Feulner, mi predecesor en la presidencia de la Fundación Heritage, “No hay victorias permanentes”. De hecho, la lucha por la libertad es una lucha que cada generación debe retomar. Ahora que el Índice de Libertad Económicacumple su vigésimo aniversario, es el momento de que una nueva generación de americanos y gente amante de la libertad en el mundo entero se unan a la lucha por la libertad económica.
Clasificacion en el Indice 2014
Fuente: http://www.libertad.org/indice