Juan J. Molina

Juan J. Molina
Juan J. Molina

domingo, 11 de noviembre de 2018


NOTAS TRAS LA LECTURA DE “SOBRE LA TIRANÍA” DE TIMOTHY SNYDER

 Sobre La Tirania: Veinte Lecciones Que Aprender Del Siglo Xx


El protagonista de una novela de David Lodge dice que uno no sabe, cuando está haciendo el amor por última vez, que está haciendo el amor por última vez. Algunos alemanes que votaron al partido nazi en 1932 sin duda eran conscientes de que aquéllas podrían ser las últimas elecciones sustancialmente libres por algún tiempo, pero la mayoría no lo sabía.

La oligarquía rusa que se consolidó tras las elecciones de 1990 sigue funcionando, y promueve una política exterior diseñada para destruir la democracia en el resto del mundo.

Es posible que algún día te ofrezcan la oportunidad de exhibir símbolos de lealtad. Asegúrate de que esos símbolos incluyen a tus conciudadanos en lugar de excluirlos.

Las SS nacieron como una organización fuera de la ley, se convirtieron en una organización que trascendía las leyes y acabaron siendo una organización que anuló las leyes.

Churchill dijo que la historia sería benévola con él porque pretendía escribirla él mismo.

La posverdad es el prefascismo.

Y sí, es posible encontrar una conspiración en la red: la que te lleva a estar todo el día conectado a internet, buscando conspiraciones.

“Si el fundamento del sistema es la “vida en la mentira”-escribía Havel-, no es de extrañar que “la vida en la verdad” sea su principal peligro”.

El más inteligente de los nazis, el teórico jurídico Carl Schmitt, explicaba en términos claros la esencia de la forma de gobernar del fascismo. El modo de destruir todas las normas, explicaba, era centrarse en la idea de la excepción. Un líder nazi desarma a sus oponentes por el procedimiento de convencer a la gente de que el momento actual es excepcional, y después transformando el estado de excepción en una emergencia permanente. Entonces los ciudadanos sacrifican su libertad real en aras de una falsa seguridad.

Para los tiranos, la lección del incendio del Reichstag consiste en que un momento de conmoción hace posible una eternidad de sumisión.

Un nacionalista nos anima a ser la peor versión de nosotros mismos, y después nos dice que somos los mejores.

La democracia fracasó en Europa en las décadas de 1920, 1930 y 1940, y hoy en día está fracasando no sólo en gran parte de Europa sino en otros muchos lugares del mundo. Esa historia y esa experiencia son las que nos revelan el sombrío espectro de nuestros posibles futuros. Un nacionalista dirá que “eso no puede ocurrir aquí”, lo que equivale al primer paso hacia el desastre. Un patriota dice que eso podría ocurrir aquí, pero que lo impediremos.

Es lo que se denomina una teología: una narración del tiempo que conduce a una meta cierta y a menudo deseable. El comunismo también ofrecía una teología, ya que prometía una utopía socialista inevitable. Cuando esa historia quedó hecha añicos hace veinticinco años, nosotros sacamos una conclusión equivocada. En vez de rechazar las teologías, nos imaginamos que nuestro propio cuento era verdad.

martes, 1 de mayo de 2018

LA SALUD, LO PRIMERO por J. J: Molina


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“Si estás bueno del estómago, y no te duele ningún costado y puedes andar con tus pies, ninguna otra cosa mejor te podrán añadir todas las riquezas de los reyes” 

Quinto Horacio Flaco

De entre todos los derechos que nos hemos dado, el del acceso a la medicina es sin duda el más importe. Estamos haciendo un gran esfuerzo económico para poder dar cobertura médica a toda la población de nuestro país, sin ir más lejos en nuestra región supone casi el 50% del presupuesto total anual. Cinco de cada diez euros los gastamos en mantener una estructura 
enorme en recursos humanos y materiales que a pesar de sus deficiencias y limitaciones, consigue que podamos mantener unos niveles de salud más que aceptables. Sin embargo, los problemas que se ciernen sobre nuestro sistema sanitario no son ni pocos, ni baladíes.
Cada vez vivimos más años y a partir de ciertas edades necesitamos más cuidados médicos y más medicación; los avances médicos cada vez son más espectaculares pero también son espectacularmente costosos.
Necesitamos caminar hacia una sociedad más saludable donde la prevención y los buenos hábitos de vida nos permitan conjurar la amenaza de la insostenibilidad de nuestros sistemas de salud. Desde Ciudadanos estamos intentando enfocar las propuestas sanitarias de nuestra región hacia ese objetivo y es por ello que hemos propuesto un proyecto de Enfermería escolar para desarrollar un plan de salud integral comenzando desde la escuela. Un plan que nos permitirá tener en poco tiempo generaciones de ciudadanos más sanos y concienciados de la importancia que tiene el cuidar de nuestro cuerpo para poder tener una vida plena y feliz.
No se trata de un gasto, se trata de una inversión en salud que nos va a permitir ahorrar muchísimo dinero en tratamientos médicos.
Al mismo tiempo creemos que es necesario invertir en la atención primaria de una manera mucho más decidida, la prevención y la detección temprana de patologías supondrían para miles de pacientes una oportunidad valiosísima de evitar graves problemas de salud que podrían condicionar su futuro. La medicina hospitalaria en muy necesaria pero debe ser el segundo escalón al que se accede después de que los pacientes han sido valorados por ese primer escalón que supone la atención primaria, que debe estar mejor dotada de medios humanos y materiales.
La mejora en la financiación de nuestra sanidad es necesaria pero junto a ella, es necesario también mejorar la eficiencia en el uso de los recursos públicos de que disponemos. Una mayor tasa de ocupación de quirófanos, la valoración del desempeño laboral con incentivos que premien el esfuerzo, establecer protocolos de indicaciones para derivación a atención especializada, de petición de pruebas diagnósticas y de inclusión en listas de espera que nos permitan racionalizar las decisiones sobre qué pruebas son necesarias o qué tratamiento es el más adecuado.
Derivaciones a la concertada justificadas cuando no se puedan dar los servicios con los recursos propios y con vigilancia, seguimiento y control de la calidad de las mismas.
Simplificar el mapa sanitario de una región que con una sola provincia tiene nueve áreas con sus correspondientes estructuras burocráticas y jerárquicas con todo el gasto que ello conlleva. Hacer de una vez por todas el Plan general de recursos humanos de SMS que tras dieciséis años que tenemos las competencias aún no se ha hecho, y que nos ha mantenido con una organización heredada del antiguo INSALUD que en nada se parece a la realidad socio-sanitaria de la Murcia del siglo XXI y que ha supuesto la existencia de enormes diferencias entre las distintas áreas que conforman el mapa sanitario de la región, diferencias que pueden llegar a suponer que los índices de supervivencia en ella sean mayores o menores dependiendo del lugar donde residas.
Estas, entre otras son medidas que desde Ciudadanos creemos que pueden servir para mejorar la calidad de la sanidad en nuestra región, bajar la demora en las listas de espera, acabar con las diferencias en prestaciones entre las distintas localidades de la región y en definitiva, como manda la ley, hacer un mejor uso de los recursos públicos.

AL SOL QUE MÁS CALIENTA por J. J. Molina



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Hace poco aprobamos en la Asamblea Regional, a propuesta de Ciudadanos, una iniciativa para desarrollar el concepto de economía circular, ya saben, las tres R: Reutilizar, reducir y reciclar. El calificativo circular es aplicable a casi todo, por ejemplo a la arquitectura. Existe también una arquitectura circular basada en la utilización de materiales propios de la zona, mimetizada con el paisaje circundante, autoabastecida con energías renovables y auto depurativa en sus procesos.  Una de las características de este tipo de construcción es su capacidad de conservar el calor en invierno o de mantenerse frías en verano, dependiendo de lo que fuera más importante en la zona en la que estuvieran. Para conseguirlo echan mano de materiales, de posición respecto al sol o a la orografía, de mayor o menor exposición al sol en su interior, etc. Recetas, en muchas ocasiones, aprendidas de la experiencia de los moradores de esas tierras a lo largo de los siglos. Sabiduría ancestral de la que echar mano para no caer en los problemas que ya otros sufrieron y resolvieron y que durante años, muchos años, todos los responsables de nuestros gobiernos han ignorado sin despeinarse un pelo.
Ahora resulta que nuestros colegios son marmitas donde cocerse lentamente en los largos y tórridos veranos o, en los inviernos de frío húmedo, de ese que te cala hasta los huesos y no se achanta con bufandas; nuestras aulas son neveras donde moldear futuros enfermos de reuma.
Nadie en tantos años se paró un momento a pensar que determinado tipo de ladrillo se calienta más por su color, que tener en cuenta la trayectoria del sol, la posición de las aulas, la forma y la cantidad de las ventanas o el grosor de los muros era una cuestión a tener en cuenta, que una pared blanca además de hermosa se calienta menos, que al salir al patio una “miaja” de sombra es un tesoro en estas tierras, en fin; no vamos a pedir peras al olmo, ni tampoco que nos volvamos más circulares que una esfera pero un poco de sentido común nos hubiera venido como anillo al dedo.
El gobierno anda corriendo gastando en climatización como si estos calores y estos fríos fueran un sarampión de niños, cuando en realidad esta situación es el resultado de años de errores consecutivos y continuados en el tiempo. Bien está que gasten para arreglar el desaguisado climatológico en el que su falta de previsión nos ha metido.  Es maravilloso comprobar como nuestros Consejeros populares ya tenían pensado hacer todo lo que nunca habían hecho (ni pensaban hacer) pero que casualmente van a hacerlo justo cuando ya no tienen mayoría absoluta después de 20 años y además, coincidiendo casualmente con iniciativas de la oposición. Hay que reconocer que en una cosa son muy buenos, en apropiarse de las ideas ajenas.
Pues sí, más que les pese, la ola de climatizaciones que estamos viendo en los centros escolares de la región nace de una iniciativa de Ciudadanos aprobada en la Asamblea y los cinco millones de fondos propios de los que hablan son también una de las partidas introducidas por mi partido en los presupuestos generales de este año. Si no, de qué íbamos a estar hablando de climatizaciones, hubieran seguido con sus políticas de parcheos una estufita por aquí, un aire acondicionado por allá y un abanico de colores que también es bonito.
No podemos seguir funcionando a salto de mata y con improvisaciones, desde que empezó la legislatura venimos pidiendo un mapa de infraestructuras en los centros para saber dónde y cómo hay que actuar primero, hemos pedido lo mismo para el cambio de techumbres de fibrocemento para que cada centro sepa al menos en que puesto está y cuando le va a tocar la sustitución y fue Ciudadanos también quien pidió la auditoría sobre el estado de climatización en los centros que ahora se está llevando a cabo.
Bien está lo que bien acaba, si el trabajo que hemos hecho desde la oposición está sirviendo para que se empiecen a resolver los problemas que arrastra nuestro sistema educativo nos damos por satisfechos pero, ojo, estos del PP no hacen nada si no es porque no les queda más remedio y así, sin ganas, las cosas no pueden salir bien.

sábado, 9 de diciembre de 2017

CUIDADO: EL ARTE OFENDE

Enrique Simonet Lombardo pintó este polémico La autopsia (Y tenía corazón), en 1890.
Enrique Simonet Lombardo pintó este polémico La autopsia (Y tenía corazón), en 1890.


Cuidado: el arte ofende

¿Podrán librarse las artes plásticas del ataque de regresión moral por lo políticamente correcto que atraviesa la sociedad?

La Cruzada de los hipocondríacos morales ha despuntado esta semana en Nueva York. Como conquistados por el espíritu de Pío IV, horrorizado por el sexo de los personajes pintados por Miguel Ángel en el Juicio Final de la Capilla Sixtina, piden que los museos descuelguen toda obra de arte que agreda a su sensibilidad. Los braghettone son inmortales. Cinco siglos después del ataque censor, mantienen su lucha encarnizada contra la libertad de expresión.
Una vecina neoyorquina se atrevió a entrar en el Metropolitan de Nueva York y se encontró con una pintura de Balthus, “sexualmente sugerente”. El tránsito de la publicidad al museo es un paso arriesgado, porque ahí adentro la ilusión de la propaganda está supeditada al genio que trata de escapar de las cadenas del cliente. Primero, fue la Iglesia; luego, el mercado.
La gitana Carmen Bastián retratada por Mariano Fortuny, en el MNAC.
La gitana Carmen Bastián retratada por Mariano Fortuny, en el MNAC.
Acostumbrados a la vida sin aristas de Instagram, el museo pincha. El arte duele, porque es más duro que el sexo que aparece en la publicidad. Si el arte ha nacido para ofender, ¿por qué nos ofende? "No estoy segura de que el arte haya nacido para ofender", responde la filósofa Marina Garcés. "Más bien creo que la verdad, expuesta contra las hipocresías de cada época y cada sociedad, ofende. Y el arte es una manifestación de esas verdades".
Para la autora de Fuera de clase podemos decirlo todo, verlo todo, saberlo todo... mientras no nos importe mucho que sea verdad. "Entre la pornografía y la postverdad, nadamos en la pretensión de la transparencia. Nos ofende lo que no es transparente. Lo que nos confronta con la opacidad. Con lo opaco de nosotros mismos". 
 

El origen del mundo, de Courbet.
El origen del mundo, de Courbet.
Garcés habla de los lenguajes del "cuidado", que hacen sentir lo agresivo mucho más agresivo. Junto a este fenómeno aparece otro más específico propio del cambio de sensibilidad suscitado gracias al feminismo. "Hace que veamos muchas imágenes y comportamientos bajo una luz nueva, inédita hasta hoy". Ese desplazamiento de la sensibilidad descubre muchas cosas de nosotras mismas y de nosotros mismos. Y de ahí surge el problema que colectivamente debemos abordar: "¿Alimentamos una cultura del escándalo, del miedo y de la desconfianza o partimos de esta nueva sensibilidad para hacer posibles modos más recíprocos y a la vez más libres de tratar unas con otros?", pregunta. 

La regresión de la corrección

Nada escaparía a la censura, ni Veronés, ni Tiziano, ni Rubens. “Tendríamos que censurar todo el arte, porque el arte nos afecta”, explica Miguel Ángel Hernández, autor de El instante de peligro y de Intento de escapada (ambos en Anagrama). No se puede dar por sentado que una imagen sea inocua, el arte no se desactiva al entrar en el museo. El escritor y profesor de Historia de Arte en la Universidad de Murcia acuña un nuevo movimiento: “arte vaselina”. Es fácil, es correcto y no hace daño.
Habla de este momento como una regresión moral a nivel planetario. La regresión de lo políticamente correcto. “Es el producto de la sobreprotección, nacida de la desconfianza en la educación y en la posibilidad de que cada sujeto se posicione. Vamos a crear una sociedad absolutamente indefensa”, cuenta a este periódico.
Feria ARCO, centro y culminación de la corrección política.
Feria ARCO, centro y culminación de la corrección política. Efe
Balthus no es una excepción. Hace siete años el Museo de Arte de Cataluña (MNAC) incorporó a su colección la pintura Carmen Bastián, de Mariano Fortuny, realizada en Granada. Era una obra desconocida, que permaneció en manos privadas hasta su compra por 300.000 euros. Al recibirla, el museo aclaró que la gitana que muestra su sexo al pintor es una pintura “absolutamente atípica” en la producción del artista. “No sólo por tratarse de un retrato, sino también por su indudable contenido erótico”. Fortuny quería saltarse el decoro, ser transgresor. “Quería darme el gusto de pintar para mí mismo”, escribió por carta.
Ella tenía 15 años cuando conoció al pintor. Fortnuy se fijó en Carmen un día en el Barranco de la Zorra, zona de cuevas en el camino hacia el cementerio granadino. La gitana tenía permiso de su familia para frecuentar el estudio del artista, en Granada, para quien hacía de modelo. Se convirtió en su protegida y aparece en los cuadros Granadina apoyada en la puerta de una casa, Gitana bailando en un jardín de Granada y Almuerzo en la Alhambra. Éste último cuelga ahora en el Museo del Prado, con la exposición temporal.
La bacanal de los andrios, pintada por Tiziano.
La bacanal de los andrios, pintada por Tiziano. Museo del Prado
“He intentado destrozar la pintura de la mujer más bella del pasado mitológico como protesta contra los actos de gobierno que están destrozando a la persona más bella de la historia moderna, Mrs. Pankhurst”, explicó en su detención Mary Richardsontras acuchillar La Venus del espejo, de Velázquezen 1914, en la National Gallery. “La destrucción de esta imagen sólo pone en evidencia lo que ellos están haciendo, además del embaucamiento moral y la hipocresía política”. En 1952, Richardson confesó que no le gustaba “cómo los hombres la miraban todo el día en la galería”.

Menos escándalos

El arte se vale de quien lo mira. El artista Abel Azcona no se escandaliza con el cuadro de Balthus. “No es lo mismo que denuncie una persona católica a que denuncie una persona que ha sufrido abusos. Pero yo, que he sufrido abusos infantiles, no veo nada escandaloso. Quizá el artista esté denunciando precisamente eso”, asegura y avisa que la interpretación es la última pincelada de la obra.
La prostituta pintada por Tintoretto, en el Museo del Prado.
La prostituta pintada por Tintoretto, en el Museo del Prado.
“El único arte que me interesa es el que me revuelve. De hecho, si la pieza fuera más explícita me habría gustado más”, comenta. Para Azcona el arte ya no es la búsqueda de lo bello por lo bello. El arte desnaturalizado y convertido en IKEA, es decir, ARCO, pierde la subversión. “Todo vale siempre y cuando se respetala integridad de las personas. Balthus estaría encantado con todo este revuelo. Cuando uno entra en un museo uno tiene que escandalizarse, sino para qué sirve el arte”, añade.
El arte no es un relato cerrado, la interpretación lo libera de las intenciones del artista. “El único límite del arte es la ley”, explicaba el otro día a sus alumnos Miguel Ángel Hernández. “Pero, ¿la moral? Nunca, es un código cambiante y variable. No queremos aceptar que el arte nos causa inquietud y que no tiene por qué ser éticamente bueno”.
Eugenia Martínez Vallejo, la niña de seis años retratada desnuda por Carreño.
Eugenia Martínez Vallejo, la niña de seis años retratada desnuda por Carreño.
La regresión por la que atravesamos lleva a la sociedad a callar, a asumir, a vivir en una ilusión absoluta, que es un rodillo de odio. “No confiamos en que la gente educada sepa posicionarse ante las imágenes, que no tiene por qué conducirnos a la pederastia”. El arte es el reflejo más doloroso de la sociedad.
En el Museo de Málaga tiene depositada el Museo del Prado otra de esas obras que atacarían a los adoradores del “arte vaselina”. Enrique Simonet Lombardo pintó en 1890 Una autopsia (Y tenía corazón), en la que el artista valenciano retrata a un forense sorprendido al encontrarse con el órgano en una prostituta que ha muerto prematuramente, claro, por la mala vida. Moralina, todos tenemos buen corazón. Es sencillo ofenderse porque no se ha prohibido la ofensa, lo alarmante es salir de un museo como se entró, inmaculado.
Fuente: https://www.elespanol.com/cultura/arte/20171208/267974184_0.html

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Por qué los partidos independentistas son inconstitucionales


Susa Vera (Reuters)
Susa Vera (Reuters)

El autor plantea si es legítimo prohibir los partidos políticos cuyos fines están dirigidos contra la esencia de la nación, y recuerda que Alemania lo hace.

 


Aunque todavía precisa confirmarse y, pese a los errores cometidos por el Gobierno, todo parece indicar que, a corto plazo, el embate del separatismo va a encajarse sin que el Estado salte por los aires, gracias, fundamentalmente, a los dos valiosos rompeolas que han sido la monarquía y la nación española. No es para felicitarnos porque, en el pecado de no haber actuado conforme a lo que la igualdad ante la ley de todo español exige, el Gobierno encontrará la penitencia cuya factura endosará a la sociedad española en el medio o largo plazo. Pues es evidente que el peligro, si bien latente, va a permanecer allí.
El golpismo, temeroso del Estado de derecho y consciente de la inmadurez de un procés que no podrá contar con el necesario respaldo internacional en tanto no demuestre disponer del apoyo de al menos dos terceras partes de la población catalana, parece retirarse a sus cuarteles de invierno, travistiéndose de cándido independentismo con el que transitar los próximos cinco o diez años hasta conseguir hacerse fuerte. Su retirada, como acabamos de comprobar con los altos cargos imputados integrando las listas de los partidos desde los cuales acometieron el golpe, no es en modo alguno una renuncia, sino una mera estrategia. El día que concite el apoyo social suficiente, el independentismo lo volverá a intentar, sabiendo como ya ha podido verificar, que entonces contará con el apoyo internacional. Ese será desde el 22 de diciembre su leitmotiv. Evitarlo, debería ser el nuestro.
Entre los diversos debates sobre cómo abordar esta cuestión que determinará el futuro de España, advierto que está abriéndose paso el siguiente: ¿Sería legítimo prohibir los partidos políticos cuyos fines están dirigidos contra la esencia de la nación española? Y, ¿conveniente? La respuesta a esta última pregunta es subjetiva. Unos creerán que aplicar de una vez por todas medidas drásticas en defensa de la nación nos trasladaría, tras un periodo de reacción virulenta, a un escenario de mucha más calma social que eliminaría el nacionalismo político. Otros, que, dada la base romántica o anti racional de su ideología, tan susceptible de ser catalizada por cualquier sentimiento victimista, la reacción excitaría hasta tal punto el celo independentista que quizá se le sirviera en bandeja ese ansiado umbral de los dos tercios de apoyo.
En cualquier caso, menos subjetiva resulta la respuesta a la primera pregunta, porque al poder contrastarla con la objetividad del derecho positivo, no parece tan opinable.
Truncar el sujeto político es poner en riesgo las libertades individuales y colectivas que emanan de él
Nombro con frecuencia a Benjamín Constant porque quizá fue el liberal que más agudamente observó que las libertades que se reclaman civiles o pre-políticas, como la de pensamiento, opinión, culto, movimiento, mercado, propiedad privada, etc., han de contar previamente con la libertad política para no constituir una concesión del poder establecido sino una conquista del pueblo como sujeto político trasladada al derecho positivo.
Esta cuestión reviste una gran transcendencia porque la libertad política sólo puede tener su origen y su fuente de legitimidad en la unidad política, de modo que nuestras libertades no se pueden concebir sin el sujeto político que las conquistó y configuró. Es decir, la nación española. Truncar el sujeto político es poner en serio riesgo las libertades individuales y colectivas que emanan de él. Ésta es la primera base del constitucionalismo.
Quienes creen que la prohibición de los partidos y asociaciones cuyos fines consistan en destruir la nación española es inconstitucional, argumentarán que la Constitución de 1978 ampara el derecho de libre asociación y el de libre creación de partidos políticos, en sus artículos 22 y 6. Limitar esos derechos contravendría, en un principio, la Constitución. En mi opinión eso no es exacto, porque han de tenerse en cuenta algunas cuestiones complementarias y, especialmente, otras de mayor calado.
La fuente de la Constitución no es el derecho, sino el pueblo español en tanto que unidad política
Comenzando por las primeras, se podría alegar que, de acuerdo con estos mismos artículos constitucionales, las asociaciones no deben perseguir “fines o utilizar medios tipificados como delito” y los partidos deben enmarcar su actividad “dentro del respeto a la Constitución y a la ley”, que claramente prescribe la “indisoluble unidad de la nación” en su artículo 2. Por otro lado, la Ley de partidos de 2002, no sólo exige cumplir con los principios constitucionales en sus artículos 1.1, 6 y 9.1, sino que declara taxativamente, en su artículo 9.2, la ilegalidad de aquellos que vulneren los principios democráticos o pretendan destruir nuestro régimen de libertades. No va en contra de la libertad de pensamiento y de expresión, va en contra de la acción. No castiga a nadie por declararse independentista, como tampoco lo hace con un racista supremacista. Pero de su articulado cabe interpretar que sí prohíbe la formación de proyectos políticos encaminados a cercenar la base sobre la que se asientan las libertades de sus ciudadanos, es decir la integridad de su territorio en la medida en que éste delimita la unidad política.
Esto último es lo verdaderamente crucial. Aunque los derechos de libre asociación y creación de partidos encuentran su reconocimiento y protección en la Constitución del 78, ésta debe su existencia y tiene su fundamento en la unidad política del pueblo español. El artículo 2, antes que normativo, es descriptivo de una realidad incuestionable. La fuente de la Constitución no es el derecho, como diría Kelsen, sino el pueblo español en tanto que unidad política, pues con independencia de que nuestro régimen político pasara de “la ley a la ley, por medio de la ley”, hubo alternativas a ese modus operandi tan legítimas como la utilizada, que concluían también en un referéndum nacional.
Tanto la nación histórica española, que hunde sus raíces en la Edad Media, como el Estado-nación español concebido desde Westfalia bajo su amparo, como el Estado moderno consagrado en las Cortes de Cádiz de 1812 sobre la base de la nación española, son tan anteriores formal y conceptualmente a la Constitución del 78, que resulta inconcebible que ésta pueda modificar, y mucho menos destruir, aquello que le otorga carta de naturaleza. Lo que también implica que el derecho no es capaz de demoler aquello que lo legitima sin aniquilarse a sí mismo.
Es insostenible intelectualmente que una constitución ampare la secesión de una parte de la unidad política
Esta cuestión no es una característica exclusiva de la nación española sino consustancial a la idea de nación moderna como unidad política y del Estado que la personifica. Por eso es insostenible intelectualmente que una constitución ampare la secesión de una parte de la unidad política, que en tanto que unidad desde la que se construyen las instituciones y se garantizan las libertades, es indivisible. Por eso no hay país europeo ni occidental que permita la secesión, salvo aquellos Estados que se crearon a través del pacto de maridaje entre unidades políticas independientes, como el Reino Unido.
Y aunque en muchos de estos países no se haya legislado la prohibición expresa de los proyectos políticos encaminados a quebrar la unidad política de un pueblo, en otros, ante el riesgo de que el germen populista del nacionalismo romántico y anti ilustrado llegue a entrar en contacto con la psicología colectiva, sí lo han hecho. Francia, prohibiendo que su constitución pueda ser reformada para cambiar su integridad territorial (artículo 89 de su propia Constitución). Portugal, exigiendo a los partidos políticos el respeto a los principios de la independencia nacional, de la unidad del Estado y de la democracia política (art. 10.2). Y Alemania, prohibiendo la existencia de partidos políticos cuyos objetivos consistan en suprimir el régimen de libertades, la democracia o la existencia de la República federal (artículo 21.2).
En España, la Constitución no sólo ofrece el marco para encajar una ley anti-partidos independentistas, sino que, probablemente, los partidos independentistas ya son inconstitucionales. Ahora bien, ¿interesa prohibirlos expresamente o conviene utilizar otros caminos como la reforma política para dar cuenta de la verdadera causa del problema nacionalista, es decir, la confluencia de la partidocracia y el Título VIII?
*** Lorenzo Abadía es analista político, doctor en Derecho y autor del ensayo 'Desconfianza. Principios políticos para un cambio de régimen' (Unión Editorial).
Fuente: https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20171123/264343565_12.html