Juan J. Molina

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jueves, 20 de julio de 2017

Política 4.0: formados, valientes, aprenden, desaprenden y afrontan con rigor el futuro por Xavier Marcet

Que nadie busque en mí uno de esos tipos que creen que todos los políticos son iguales y argumentos simplistas del tipo «el que se dedica a la política solo está para robar». Si piensan eso pueden ahorrarse leer este articulo. En la política hay de todo, y hay de todo en todos los partidos: personas y profesionales muy honestos, y algunos deleznables. Pero, ¿dónde no? Como sociedad tenemos un problema serio cuando el sistema político ahuyenta el talento.
¿Qué necesidad tienen las personas con talento de meterse en política, ser considerado poco menos que un pre-corrupto, cobrar mucho menos que lo que cobrarían en el mundo privado y tener una agenda vendida al diablo? Está claro que a nadie le fuerzan a dedicarse a la política, pero debería hacernos reflexionar el perfil de quien se dedica a la política por vocación. No creo que la política convoque hoy a más personas de talento que hace veinte años. Y hablo por España, por Estados Unidos, por Chile y por muchos países que conozco de primera mano. Sin embargo, las sociedades democráticas fiamos nuestro futuro a la calidad de esta clase política.
El negocio del futuro ha cambiado. Es menos previsible, supone la capacidad de comprender una mayor complejidad. Los cambios se suceden a ritmo de vértigo. AirBnB no sólo ha dado un vuelco al mapa turístico de ciudades como Madrid o Barcelona, sino a todo el panorama de vivienda en alquiler. Hace cinco años era tan sólo una joven empresa muy incipiente. Igualmente pasa con Uber.
En este entorno la sensación es que la capacidad de aprender y desaprender de la clase política es algo que ni se plantea. Como si los políticos estuviesen tocados por una varita mágica que actualizara sus conocimientos. Los políticos aprenden más por intuición y simpatía (en el sentido de los filósofos griegos) que por concentración. Y si bien no podemos exigir que todos los políticos sean doctores por el MIT, tampoco podemos permitirnos una clase política muy desinformada sobre los cambios tecnológicos que ya han llegado.
Estamos ante un nuevo paradigma (IoT, Big Data, Inteligencia Artificial, Robótica, Impresión 3D, Realidad Virtual, Blockchain, Biología sintética, Bioingeniería, Nuevos materiales, Nanotecnología) que va a cambiar todo otra vez. Sin exagerar, cambiará todo, igual que Internet lo cambió todo desde los noventa. No hay que ser ciberpapanatatas ni creer que todo lo que la tecnología permita, sucederá. Pero no hay que ser miope, cambiará otra vez todo.  Y en esta discontinuidad radical que se nos avecina habrá enormes oportunidades y serias amenazas para nuestras sociedades. Y en este contexto de cambio, los relatos políticos parece que ni están ni se les espera.
No escucho a nuestros políticos hablar de cómo afrontaremos la era de longevidad que se nos abre delante. En cambio, escucho hablar de las pensiones cómo si no fuéramos a vivir muchos más años. No escucho nada sobre cómo afrontar el reto de las grandes pandemias neurodegenerativas que sucederán porqué sabemos parchear mucho mejor el cuerpo que la mente. No veo políticas urbanísticas que contemplen ciudades con grandes porcentajes de gente muy mayor viviendo sola.
Escucho muy poco a políticos (podemos incluir también a los sindicatos) hablar sobre la transformación absoluta del mundo del trabajo. Y no solamente por el impacto de la robótica si no porqué las empresas deberán ser mucho más flexibles si realmente ponen a los clientes en el centro de su tablero corporativo. Las empresas serán más planas, con estructuras más liquidas, serán más adhocráticas que burocráticas. El debate sobre la renta universal es todavía muy incipiente. A mí, me parece una mala solución, pero peor es no pensar en nada. El trabajo es un factor vertebrador de la sociedad, es para tomarse mucho más en serio su transformación.
No escucho a los políticos pensar seriamente sobre todo el enorme potencial de la inteligencia artificial y el Big Data aplicados a la creación de valor público. La necesidad de transformar la administración para tomar las decisiones y realizar las operaciones de otro modo es evidente. Se podrán desplegar políticas públicas con capacidad de personalizar muchos servicios para todo el mundo, pero éstas y otras oportunidades conllevarán otro tipo de administración.
Por descontado, el paradigma actual de funcionariado está a las antípodas de la flexibilidad y permanente aprendizaje que necesitaremos en la administración. Lo insólito es que si la administración no asume su necesidad de cambiar, igual descubrimos que si el Blockchain confirma como tecnología las maneras que apunta, igual no necesitamos a la administración para algunas de sus cosas. Ningún político se atreve a afirmar que el modelo de administración del siglo XX no servirá en el siglo XXI, lo cual es de una evidencia meridiana.
No escucho hablar seriamente sobre cómo mantendremos servicios universales básicos, como la salud, que cambiará muy sustancialmente para mejor, pero que será mucho más cara (al menos al principio de las nuevas oleadas de grandes soluciones); mientras tenemos un sistema de salud que ha desbordado todas sus costuras, ¿cómo le vamos a incorporar la medicina genética o el apoyo del diagnóstico desde el Big Data si todavía no hemos sido capaces de desplegar la historia clínica compartida? Se necesitan muchos recursos para sostener la salud que viene. Y estos recursos no caen del cielo ni se crean por decreto ley, solamente los disponen la sociedades que saben crear riqueza. Igual que hablamos de salud podríamos hablar de la educación y de sus cambios.
No veo a los políticos dar la importancia vital que tendrá la Ciberseguridad como la gran infraestructura del futuro, como una externalidad imprescindible. No les veo ni reaccionar a las alarmas muy serias que ya tenemos sobre nuestra privacidad personal así como de la seguridad de las instituciones y corporaciones. Los efectivos que como sociedad dedicamos a estos menesteres nos sonrojarán en muy pocos años.
Veo a muchos políticos hablar mucho de innovación imaginando que van a crear un Silicon Valley en cada esquina (lean a Javi García sobre este tema). Pero son incapaces de conseguir que las administraciones bajo su responsabilidad innoven o se transformen digitalmente. Para que esto sucediera deberían por empezar a cambiar ellos mismos y la clase directiva que a menudo instalan en las administraciones que controlan. Los políticos, por lo general, predican una innovación que son incapaces de aplicarse.
Y cómo estos, muchos más temas. Como ciudadanos, más que demonizar sin matices a la clase política, lo que debemos exigir es que incorporen estos temas 4.0 en la agenda estratégica de nuestras sociedades de un modo prioritario. Deberíamos también pensar en estas cosas a la hora de votar y reflexionar si estamos aupando gente con capacidad de enfrentar la complejidad que se nos viene. Por su parte, los políticos creo que ganarían legitimidad si admitieran humildemente su poca capacitación y baja orientación a estos temas. Un gran paso a favor de la clase política es que admitieran que para ejercer este oficio ahora hay que aprender y desaprender de otro modo y con otro tempo. Ni más ni menos, lo mismo que nos pasará a todos con nuestros trabajos.
Quizás porqué tengo una vida profesional muy nómada, hace años que perdí todo el interés por la política del día a día, la del rifirrafe de los partidos. La erística política me interesa poco, pero por deformación profesional, me interesa mucho  la estrategia y la innovación. Y aquí es dónde veo carencias desmesuradas. Por ello, más que ridiculizar y quedarnos a gusto con la clase política, deberíamos pensar qué hacer para mejorar las capacidades de la clase política en estos menesteres. Hablar de alfabetización me suena a falta de respeto, hablemos de aprendizaje sistemático.
Deberíamos potenciar a aquellos políticos con capacidad de estudiar y aprender sistemáticamente y deberíamos denostar a los populistas sabelotodo. La cuestión es no continuar con esa sensación de desamparo respecto del futuro. No podemos encarar el futuro con quien se enmaraña constantemente con el pasado. No podemos pensar el futuro con quien usa esquemas que perdieron hace años su contexto. Es urgente atraer talento a la política (quizás deberíamos repensar unas cuantas cosas al respecto) y es urgente facilitar que la clase política incorpore los temas básicos que plantea el nuevo paradigma 4.0 a la lista corta de sus agendas. Nos guste o no, sus agendas nos afectan inexorablemente.

Fuente: http://www.sintetia.com/politica-4-0-formados-valientes-aprenden-desaprenden-y-afrontan-con-rigor-el-futuro/

martes, 18 de julio de 2017

UNTER DEN LINDEN, por Juan José Molina

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O lo que es lo mismo: Bajo los Tilos. Suena extraño que una ciudad como Berlín, en la que tanto ha pasado, tenga un nombre tan poético para su avenida principal, aunque cierto es, haciendo gala de la practicidad alemana que dicha avenida está jalonada de Tilos cuya flor desprende un agradable aroma cuando paseas por ella.
Berlín es una ciudad algo impersonal cuando la ojeas a primera vista, pero después, en las distancias cortas se hace querer. Junto a una arquitectura rectilínea y maciza, donde todas las ventanas están cortadas por un mismo patrón rectangular y alargado, repetitivo como el estribillo de una canción, puedes encontrar el contrapunto en unas avenidas anchas, apenas sin tráfico para una ciudad de tal envergadura donde ciclistas y conductores interpretan una convivencia cívica y rutinaria. Berlín, como Europa, está en obras. Los berlineses están levantando de las ruinas de una guerra la grandiosidad de un pasado imperial; destruido por las bombas o por la desidia de un régimen que confundía belleza arquitectónica con capitalismo explotador.
Dos días completos hemos pasado una delegación de letrados de casi toda España y unos pocos diputados trabajando allí. Hemos podido aprender de primera mano como funcionan el Bundestag y el Bundesrat, los homónimos del Congreso y el senado en España.
Para empezar, el Bundestag no es tan diferente en su funcionamiento formal respecto del Congreso español. Tienen Comisiones, Plenos y un reglamento que con ligeras variaciones se asemeja bastante al de nuestro parlamento; otra cosa es el día a día de sus Señorías que dista bastante de la forma en que afrontamos la acción política en nuestro país. Los alemanes antes de presentar una ley la consensuan hasta con los ujieres de la cámara, para ellos el choque de trenes que tanto nos gusta aquí, a ver quién la tiene más grande, no es una opción, en todo caso sería una consecuencia a evitar en cualquier caso. En lugar de pronunciar discursos, lo que suelen hacer los diputados es debatir entre bastidores para llegar a soluciones y consensos.
Los 630 diputado del Bundestag son elegidos por un sistema de doble votación, los candidatos que obtienen la mayoría de este primer voto son elegidos directamente en sus circunscripciones y pasan a formar parte de la Cámara. Con el segundo voto se eligen listas de partidos que se presentan en cada Lander y que finalmente determinan la fuerza necesaria para elegir  de entre sus miembros al Canciller o la Canciller  Federal.
Sus Señorías pueden utilizar los medios de transporte público gratis, tienen una asignación libre de impuestos para la cobertura de gastos que en la actualidad es de 4.300 €, con la cual sufragan por ejemplo los gastos correspondiente al despacho en la circunscripción electoral y la segunda residencia en Berlín. Con cargo a la asignación para el personal colaborador los diputados abonan los emolumentos de sus colaboradores (asistentes al diputado y personal de oficina) en Berlín y en la circunscripción electoral. Las percepciones de los diputados en función de su mandato, denominadas dietas están sujetas a tributación. El importe de las dietas se establece por ley. Desde 2015 asciende a alrededor de 9.000 € mensuales.
Dos tercios de los parlamentarios se declaran miembros de una de las dos iglesias cristianas alemanas, cuatro profesan la fe islámica. Todos tienen a su disposición un llamado espacio de recogimiento religioso en el edificio del Reichstag, que es un lugar silencioso, envuelto en un ambiente de quietud y discreta espiritualidad. Los jueves y viernes  de las semanas de sesiones  suenan puntualmente las campanas de la Catedral de Colonia en el Bundestag. El repique de campanas emitido por la megafonía invita a reunirse en el espacio de recogimiento. El espacio está deliberadamente concebido como un lugar de encuentro interreligioso, pero puede dotarse de una adscripción cristiana, judía o musulmana mediante la incorporación  de símbolos religiosos. Un borde de piedra en el suelo indica el este y permite al observador mirar, en ángulo recto al mismo, hacia Jerusalén y la Meca.
A pesar de que el Parlamento es un edificio moderno en su interior, las tradiciones por extrañas que parezcan siguen coexistiendo con las nuevas tecnologías; así por ejemplo, las votaciones se recuentan a ojo de buen cubero y cuando no hay acuerdo en los votos se recurre al “salto del carnero”. Todas sus Señorías tiene que salir de la sala y volver a entrar pero cada uno por la puerta que corresponda a su voto: hay una puerta para el sí, otra para el no y otra para la abstención.
Con respecto a las leyes, las llamadas de aprobación que afectan a los asuntos de los Estados Federales tienen que ser aprobadas por ambas cámaras o no pueden salir adelante. En cuanto al resto de leyes, llamadas leyes de oposición, aunque el Bundesrat se oponga, el Bundestag puede invalidar el veto. Cuando hay desacuerdo entre ambas cámaras en una ley se pone en marcha la Comisión Mixta formada por 32 representantes al 50% entre ambas cámaras.
El Bundesrat, como indica en el frontispicio de la entrada: es una institución eterna. Parece ser que estaba antes de la llegada de los alemanes y seguirá cuando ellos ya no estén, en fin, cosas de la “grandé” germánica. Esta Cámara sí que se parece al Senado español lo mismo que una castaña a un huevo. Lo primero es que sólo forman parte de ella los miembros de los gobiernos de los Landers y los designa el Presidente de cada región.  No hay, a diferencia de España elecciones directas al Bundesrat, se renuevan por completo con las elecciones locales de cada Lander. En Alemania la legislación está en el parlamento y la administración en los Landers, o lo que es lo mismo, en el Bundesrat aunque este también tiene algunas competencias legislativas. Los votos de las respectivas delegaciones de cada Lander son proporcionales a los habitantes del mismo. Todos los Lander tiene tres votos como mínimo, cuatro en caso de tener más de 2 millones de habitantes, cinco en caso de más de 6 millones y seis votos en caso de más de 7 millones de habitantes de una población total de 82,1 millón de Alemanes. Y además, las delegaciones tienen que votar obligatoriamente en bloque, lo cual obliga a buscar consensos. Cuando en un Lander hay un gobierno de coalición y los senadores son de distintos partidos o votan todos lo mismo u obligatoriamente el voto es de abstención.
El total de senadores es de 69 repartidos en 16 Landers, con lo que la mayoría está en 35, a estos se le suman miembros de los gobiernos de los 16 Estados hasta completar la cifra de 169 senadores.
El equilibrio, la solidaridad y la compensación es la norma que rige la financiación de la federación alemana. Los tres más ricos: Baden-Wurtemberg, Baviera y Hesse mantienen a los otros trece y nadie entiende por eso que alguien esté robando nada a nadie, que diferencia con la insolidaridad que se gastan algunos por nuestra querida España. Por cierto, Berlín es uno de los más pobres entre todos.
Ahora acaba de aprobarse una nueva ley en el Bundestag, una nueva forma de financiación según la cual lo que paga el estado pasa a ser competencia del estado, una especie de devolución de competencias y, pásmense, el Bundesrat ha estado de acuerdo y no se ha acabado el mundo. Dicha ley entrará en vigor en el 2020 y estará a prueba durante 10 años, al final de los cuales será evaluada su eficacia, los experimentos con gaseosa. A esto se le ha llamado por sus detractores como federalismo de chequera. La vía contraria defiende más autonomía fiscal incentivando un sistema más competitivo entre Landers y no ir a comer todos del pesebre central. Ni tanto, ni tan calvo pienso yo, quizás un mix entre ambas posturas podría ser lo más adecuado.
Si alguna vez tienen tiempo y ganas, vayan a Berlín, paseen su isla de los museos, vayan al puente de los espías y aspiren el perfume de los tilos de su gran avenida Unter Den Linden; no se arrepentirán.
 

  

domingo, 4 de junio de 2017

Axel Kaiser: “La igualdad conseguida aplastando la libertad jamás es buena”

Pocas cosas tienen tan mala prensa desde la gran crisis que el mercado, el liberalismo, el capitalismo, la globalización, Europa…, ¡hasta la tecnología! Parece que son los causantes de todos nuestros males y suelen estar en un mismo saco. En cambio, esto es peligroso, sobre todo, porque está dando pie a personajes que tratando de querer defender ‘a la gente’, en realidad, usan ese trampolín para segar libertades, hacer promesas que nunca podrán cumplir, dividir y restar en el mundo.
En las próximas semanas vamos a entrevistar a referencias intelectuales en campos que no están, precisamente, muy de moda, con el objetivo de escuchar argumentos y tratar de contribuir al debate existente. Hoy tenemos a Axel Kaiser (@AxelKaiser) un abogado chileno-alemán considerado como uno de los intelectuales liberales más influyentes de la nueva generación en Hispanoamérica. Analista político, escritor y columnista.
Axel se doctoró en Filosofía por la Universidad de Heidelberg (Alemania), es director de la cátedra Friedrich von Hayek de la Universidad Adolfo Ibáñez en Santiago de Chile. Es también el director ejecutivo de la Fundación para el Progreso, un think tank chileno de inspiración liberal clásica que fundó con empresarios locales y que ha marcado el debate público en su país.
Ganador de diversos premios internacionales por sus escritos, en España es conocido por El engaño populista, junto con Gloria Álvarez, y por La tiraría de la Igualdad.
:: ¿Cómo se convierte la igualdad en una tiranía?
Lo que se convierte en tiranía es la búsqueda de la igualdad material si se hace de manera sistemática. Esto por la sencilla razón de que al ser todos los humanos diferentes los resultados de nuestras actividades serán distintos. Igualarnos requeriría aplicar una coacción de tal grado que terminaría por destruir totalmente la libertad. ¿Cómo podemos igualar a Messi con el resto de los jugadores de fútbol si no es con violencia? Si lo dejas en libertad Messi va a ser mejor y le va a ir mejor. Ahora bien, esto no significa que no puedan mejorarse condiciones para los desaventajados, pero eso es distinto que hacernos a todos iguales. La gente tiende a confundir las dos cosas.
:: Axel, tu motivación a la hora de escribir era luchar contra los mitos y las falacias que están en el trasfondo de los que defienden “la igualdad material”. Dos cuestiones:
—> ¿Cuáles son los 3 mitos más peligrosos?
Mito 1: la desigualdad material es inmoral o injusta. ¿Por qué es inmoral que Messi gane más dinero que otros jugadores de fútbol o que nosotros? Lo mismo se aplica a cualquier empresario honesto.
Mito 2: el Estado puede, si quiere, corregir la desigualdad sin generar costes aún mayores. ¿Acaso los políticos que controlan el Estado no son muchas veces corruptos y reparten las rentas que redistribuyen entre sus amigos y grupos de interés que los apoyan? La evidencia no apoya la tesis de la igualación a través del Estado.
Mito 3: la gente que busca la igualdad, y quiere liderar el proyecto igualitario, son seres moralmente superiores que velan por los más pobres y rezagados y no tienen intereses ni agendas personales. La verdad es que las tienen y utilizan el discurso igualitario para  llegar al poder y vivir como nobles a expensas del resto. ¿Has visto a algún líder socialista pobre alguna vez? Ellos que denuncian a la casta cuando llegan al poder se convierten en una casta peor que la que derrocaron. La historia del socialismo y del populismo latinoamericano prueba esto sin ninguna excepción. 
—> ¿En qué sentido, de las muchas aristas que tiene, consideras que la igualdad es positiva?
La igualdad positiva es la igualdad ante la ley. De ahí puede seguirse una sociedad igual materialmente o desigual dependiendo de muchos factores. Lo importante es que sea el producto de la interacción libre de personas. La igualdad conseguida aplastando la libertad jamás es buena.
:: La desigualdad suele tener buena venta porque, como dices en el libro, es prometer más a los que menos tienen para igualar ‘por arriba’.
1.- ¿Es esta la principal bandera del populismo?
El factor distintivo del populismo es la crítica a la élite abusadora, y en ese sentido el reclamo por igualdad es de su esencia. Sobre todo en populismos de izquierda la igualdad es una bandera central y un engaño que se utiliza para hacer creer a la gente que estará mejor con el régimen que implante el líder populista. Al final este líder y su grupo terminan arruinando al país mientras ellos se llenan los bolsillos.
2.-  Cuando estas promesas se constatan como algo casi imposible de lograr,… ¿se acaba el populismo?
El populismo se acaba temporalmente cuando se le agotan los recursos como en la Argentina de Kirchner o cuando destruye totalmente el país como en la Venezuela de Maduro que subsiste solo porque se ha convertido en una brutal dictadura. También se acaba cuando las mayorías se cansan del engaño y estancamiento económico generado por la política populista como está pasando en Chile con Bachelet o por su desatada corrupción y malos resultados. Normalmente es una combinación de todas las anteriores. Pero sólo se acaba de manera sostenible cuando la población ha superado la mentalidad y cultura populista que está latente esperando para ser explotada por el demagogo. Parte esencial de esa mentalidad es la creencia de que el Estado es como un dios que debe proveernos en todas nuestras necesidades fundamentales. Mientras eso persista la amenaza populista será latente.
:: Con la crisis internacional, estarás conmigo que la socialización de pérdidas (después de una acumulación de beneficios privados previos), la perdida masiva de desempleo (la mayoría de rentas medias medias y bajas) y la dificultad para volver a re-introducirse en el mercado laboral, ha llevado a un incremento de desigualdad. Y estarás conmigo que esta desigualdad pueda ‘enfadar’ a la gente y ser un gran caldo de cultivo para las promesas populistas. ¿Qué opinión tienes al respecto?
Cierto, pero lo que hay que entender es que esa crisis financiera fue esencialmente el resultado del intervencionismo estatal con el fin de cumplir con un propósito populista, como fue el que todos los americanos tuvieran su casa propia. Desde Clinton a Bush los gobiernos americanos impusieron normas obligando a los bancos a otorgar créditos hipotecarios a personas sin ingresos suficientes. Además Fannie Mae Freddie Mac, las dos agencias semiestatales, compraban esas hipotecas a Wall Street creando un boom insostenible que era inflado por las bajas tasas de la Reserva Federal, otro órgano creado por el Estado. Entonces la gente debería estar furiosa con sus gobiernos que luego encima rescataron a los bancos que habían facilitado y abusado de toda la estructura creada por los políticos. Lamentablemente, poca gente sabe estas cosas y cree que más Estado es la solución cuando es totalmente al revés, porque el Estado suele estar al servicio de grupos de interés, entre ellos Wall Street.
:: Una cuestión que siempre me sorprende en el debate de la desigualdad son los ataques masivos hacia aquellos que han logrado crear negocios o empresas de cierto éxito (en España tenemos a Amancio Ortega o Juan Roig, por ejemplo), el Bill Gates de turno. Uno no sabe si lo que atacan es su fortuna, que hayan creado negocios y que hayan ido bien o el qué. ¿El igualitarismo mata el espíritu empresarial?
El igualitarismo crudo es incompatible con la prosperidad porque ella implica una ética y discurso público que celebra el éxito ajeno. El igualitarismo lo menosprecia y ataca. Lamentablemente buena parte del discurso igualitario se centra en un impulso muy primitivo y humano que es la envidia y su contención requiere de un profundo cambio cultural. Nada más atractivo que prometer mejorar a los muchos atacando a los pocos.
:: ¿Es igual la desigualad que se genera en una sociedad donde los ricos lo son por herencias centenarias (sin aportar nada más) que donde lo que hay son muchos Bill Gates?
En una economía de mercado no se puede ser rico por generaciones si no se hace trabajar al capital heredado para seguir produciendo. Es imposible. Las empresas que no innovan desaparecen y los herederos que despilfarran se quedan sin nada. Ahora bien, si logran hacer que sus empresas creen valor entonces están haciendo un bien a la sociedad al proveer bienes y servicios que esta requiere. Además genera puestos de trabajo, paga impuestos, etc. En todo caso la herencia es totalmente legitima como institución. Todos tenemos derecho a disponer de lo que logramos con nuestro esfuerzo y se decidimos dejárselo a nuestros hijos, que es lo más razonable y muy humano, nadie puede objetarlo con una justificación razonable.
:: ¿Qué tipo de sociedad sueñas? ¿Existe, es decir, tienes un modelo de referencia?  ¿Y en ella, qué papel juega el Estado?
Una donde la gente no quiera vivir todo el tiempo esperando que otro se haga responsable por su existencia. En otras palabras, una donde se respete al prójimo y se tenga el coraje de pararse sobre los propios pies sin mirar a papá Estado para que le arregle la vida y lo financie o quiera quitarle a otro lo que se ganó porque le da rabia que le vaya mejor. Creo que Estados Unidos de principios del siglo 20 representó ese espíritu y por cierto Suiza se acerca a ello.
:: ¿Por qué tiene tan mala prensa ‘el mercado’? ¿Por qué el mercado es más humano que un Estado, supuestamente benefactor?
Porque la cultura, las élites intelectuales y artísticas, todas por cierto ricas gracias al mercado, lo atacan a modo de verse y sentirse moralmente superiores. Además el mercado es difícil de entender conceptualmente. La gente cree que es algo aparte, pero el mercado somos todos nosotros tomando decisiones libres de intercambio todos los días. El Estado es coacción, es fuerza aplicada sobre personas. Ése es su elemento distintivo, como bien reconoció Max Weber. Entonces ¿por qué va a ser más moral que el mercado? Yo diría que es al revés.
:: Empresario, élite, rico,… pero ¿Tiene algo Trump de liberal? ¿Es un mito asumir directamente derecha, empresario y mercado?
Ser empresario, de derechas o cualquiera de esas cosas no te hace ni creer en el mercado ni ser liberal. Es más, la mayoría de los empresarios grandes no quieren mercado libre porque no quieren competencia. Prefieren un Estado que regule mucho para que sea muy difícil que les entren a competir. Esto ya lo decía Adam Smith y los liberales lo hemos repetido mil veces. Es mucho más fácil como empresario buscar la protección del Estado que competir en el mercado.  ¿Por qué creen que los empresarios grandes financian a tantos políticos? No es para hacerse la vida más difícil a sí mismos.
::  Te cito: “Un liberal también acepta la redistribución cuando se justifica desde el punto de vista de la utilidad social”, ¿Nos puedes poner algunos ejemplos?
Milton Friedman por ejemplo aceptaba y proponía un sistema de educación escolar totalmente financiado por los contribuyentes. También propuso un impuesto negativo a la renta en reemplazo del estado benefactor. Todas esas ideas son redistributivas y mucho más efectivas en ayudar a la gente que lo que proponen los social demócratas, sin hablar de los socialistas cuyas propuestas son ruinosas como se ha podido ver sin excepción en la historia.
:: Te vuelvo a citar: “pensar que la igualdad en la riqueza es equivalente a la libertad es un sinsentido”. ¿Nos puede ampliar esta reflexión?
La riqueza y la libertad son cosas distintas. Se puede ser esclavo de un multimillonario y vivir en una mansión con comida, salud, educación y todo lo que se quiera pero se sigue siendo un esclavo porque no se puede decidir perseguir los fines propios. Del mismo modo, se puede ser un campesino muy modesto y ser libre porque todos los días puedes decidir perseguir el fin que se quiere con los escasos medios de que se dispone. En la izquierda, sin embargo, se confunden las dos ideas y se cree que la riqueza es condición de libertad y que, por tanto, el estado al redistribuir riqueza redistribuye libertad. Pero esto es un sinsentido que sólo muestra una confusión total del que ha bebido del manantial socialista. Porque si los pobres no fueran libres realmente entonces ¿de dónde salió toda la riqueza que tenemos hoy? Alguien la tuvo que comenzar a  crear en algún minuto de la historia donde todos éramos pobres pero resulta que sin libertad no se puede crear nada. Los pobres, contrario a lo que piensa la izquierda, pueden salir a adelante si las instituciones son las adecuadas. Pero además, si no tuvieran libertad según no serían responsables de sus decisiones, y entonces ¿cómo podrían tener derecho a voto? Es interesante ver cómo el socialismo, en el fondo, no cree a los pobres capaces de participar en el proceso político y en la democracia, pero al mismo tiempo los sube al proceso prometiéndoles cosas gratis.
:: La democracia no está exenta de ser “capturada por grupos de interés”, ¿Cómo se lucha ante esto y cómo crear mejores democracias?
Se requiere de una cultura de la libertad que sea defendida día a día por empresarios, ciudadanos, medios de prensa y otros. De lo contrario la democracia termina siendo una pantalla para el saqueo y control que grupos de interés bien organizados realizan al resto de la sociedad. Siempre va a existir un poco de eso, pero debe mantenerse dentro de ciertos límites si la democracia ha de perdurar en el largo plazo. Después de todo ¿qué sentido tiene poder elegir a las autoridades si son todas corruptas y el país se sumerge en la decadencia económica, la inseguridad y la crisis social? La democracia es un medio y no un fin, por es es necesario cuidarla.

Fuente: http://www.sintetia.com/axel-kaiser-la-igualdad-conseguida-aplastando-la-libertad-jamas-es-buena/

miércoles, 19 de abril de 2017

Los enemigos de la libertad

Ahora es Xi Jinping, el dictador “comunista” chino, el que abandera el movimiento a favor de la globalización mientras que un presidente norteamericano tontea con el bando populista de los enemigos del comercio libre.
Antonio Escohotado.

Un artículo de SANTIAGO NAVAJAS

Con la publicación del tercer tomo de su trilogía Los enemigos del comercio. Una historia moral de la propiedadAntonio Escohotado se ha confirmado como nuestro ensayista maratoniano por antonomasia (aunque también ha demostrado su excelencia en distancias más cortas, ver Caos y orden o El espíritu de la comedia). Si con su monumental Historia de las drogas dejó un legado de referencia, con su genealogía de las ideas “pobristas” ha marcado un nuevo hito para entender el mecanismo ideológico que subyace a las muy variadas tendencias que se han opuesto tradicionalmente a las ideas de la libertad política y económica para crear diversos modelos de “oasis no mercantiles”.
Esta entrega está además de “rabiosa actualidad” ya que se cumplen cien años de las dos revoluciones que se produjeron en Rusia
Esta entrega está además de “rabiosa actualidad” ya que se cumplen cien años de las dos revoluciones que se produjeron en Rusia. 1917 comenzó luminoso y terminó tenebroso en el país que había sido de los zares. En febrero, un golpe de Estado dio lugar a la primera democracia constitucional en Rusia. En octubre, otro golpe acabó con el incipiente régimen liberal e instauró una dictadura bolchevique de tan nefastas y totalitarias consecuencias durante gran parte del siglo XX. Entre ambos, por supuesto, la otra gran ideología que competía con las dos anteriores, el fascismo, esa versión del comunismo sustituyendo la “lucha de clases” por la “lucha entre naciones”, “razas” u otras entidades colectivistas. El comunismo y el fascismo llegaron a formar un gran frente (popular) contra la propiedad privada y el libre comercio. 
“El gran logro político de bolcheviques y nazis fue precisamente consolidar como posturas enfrentadas una misma pasión totalitaria, reñida con las libertades civiles en función de su fervor mesiánico”
“Marx es el profeta que trae las tablas de la Ley y Lenin es su ejecutor”
Un frente común basado también en una metodología política de acción violenta que llevaría a Gorki, convertido finalmente en marioneta de los bolcheviques, a exclamar: “¡Por la fuerza será arrastrada la humanidad a ser feliz!”. Donde no se sabe si da más repelús el medio propuesto o el fin perseguido, la fuerza o la felicidad, un concepto escurridizo y variopinto que no significa lo mismo en la mente de AristótelesBelén Esteban Pablo Iglesias, cuyo ídolo Lenin proclamó
“El terror es el único atajo hacia la virtud pública en épocas de revolución”
Precisa, rigurosa y exhaustiva, la investigación de Escohotado no resulta nunca árida o seca debido a su prosa de fino ensayista que le lleva a encontrar imágenes estilistas de gran fuerza plástica. Además, a Escohotado le caracteriza el temperamento irónico y el carácter guerrero. Durante años ha estado investigando enfrascado en la gran biblioteca de Internet como uno de los monjes-soldado epicúreos, a la vez líricos y épicos, que trabajaban entre libros, azucenas y vides junto a los acantilados de mármol que describió su idolatrado Ernst Jünger. Podemos imaginarlo con un par de vasos de vino y dos grandes rebanadas de pan negro y salado, mientras googlea algo así como “ingenieros sociales filantrópicos” o “religión rigurosamente científica” con una sonrisa en la comisura de los labios.
“El marxismo fundó una religión política prolongada como gobierno totalitario”
O, en palabras de Trotsky“Marx es el profeta que trae las tablas de la Ley y Lenin es su ejecutor”. A veces, leyendo sobre los gurús te indignas, otras veces te horrorizas pero en ocasiones te tienes que reír. Por ejemplo, con Schopenhauer y su “utopía razonable” consistente en castrar a todas las “sabandijas” mientras que a los hombres de carácter noble se les concedería un harén entero, y así en una generación tener una casta de seres humanos mejores que Pericles. Claro que la sonrisa se hiela cuando se advierte que la utopía schopenhaueriana de una eugenesia de corte platónico dio lugar a una casta por la izquierda con Lenin y Stalin a la cabeza, mientras que por la derecha con Hitler (todos ellos, afortunadamente para el proyecto de mejores hombres que Pericles, más bien castos. Mao Tse Tung fue la excepción entre los más bien reprimidos sociópatas políticos). Por otro lado, “castrar a las sabandijas” se transmutó en el proyecto de exterminar a las “razas inferiores” o al “enemigo de la clase trabajadora”. 
Del Sermón de la Montaña a Sartre pontificando en un café de París pasando por el Manifiesto Comunista y El Estado y la revolución de Lenin
Del Sermón de la Montaña a Sartre pontificando en un café de París pasando por el Manifiesto Comunista y El Estado y la revolución de Lenin, Escohotado transita en esta trilogía magna por las diversos ataques que contra el individualismo se han hecho en nombre del “yo-masa” en sus diferentes versiones político-religiosas, del ebionismo judío al comunismo soviético. En el fondo un hegeliano, pero abonado a una forma expresiva de línea clara, Escohotado se mueve como salmón contra corriente en los turbios torrentes del marxismo dialéctico e histórico, solo que a diferencia de los hegelianos de izquierda no ha olvidado que 
“Para Hegel el motor último es un progreso de la libertad -concretamente, que el espíritu se reconozca libre, y obre movido de modo responsable por tal destino-”
La investigación de Escohotado que comienza con la revolución soviética de Lenin termina aproximadamente con la revolución bolivariana de Chávez. De la tragedia a la farsa
La investigación de Escohotado que comienza con la revolución soviética de Lenin termina aproximadamente con la revolución bolivariana de Chávez. De la tragedia a la farsa. Ahora es Xi Jinping, el dictador “comunista” chino, el que abandera el movimiento a favor de la globalización mientras que un presidente norteamericano tontea con el bando populista de los enemigos del comercio libre. Mientras, en un pequeño país que fue durante mucho tiempo tierra promisoria para los adversarios de la libertad y la riqueza, es un empresario multimillonario que se ha hecho a sí mismo, y que dona millones de euros a los hospitales públicos, y un joven intelectual erigido en tribuno de la plebe, y que apoya a los que ejercen la violencia política, los que se polarizan el arco mediático. Y nos viene a la memoria lo que nos advierte Escohotado a propósito de los bolcheviques
“Una y otra vez quien exasperó a los líderes niveladores no fue tanto el rico por filiación o privilegio como el nuevo rico”
Está el panorama del siglo XXI para que Escohotado se suba las solapas hegelianas y se ponga a trabajar ocho horas diarias durante siete días a la semana para escribir otra monumental obra, titulada esta vez Los amigos de la libertad donde, sin duda y haciendo caso omiso a la falsa modestia, un capítulo podría dedicárselo a sí mismo.
Fuente: http://www.vozpopuli.com/entre_escila_y_caribdis/enemigos-libertad_7_1018168176.html

lunes, 17 de abril de 2017

Intolerancia y otras idioteces

PATENTE DE CORSO

Hace tiempo que los libros de texto escolares en España se han convertido en interesante territorio donde espigar lo que nos espera. O lo que vamos teniendo ya. Un observador superficial deduciría que todo responde al plan maquiavélico de un profesor Moriarty que se proponga convertirnos, de aquí a una generación, en un país de imbéciles analfabetos; aunque, eso sí, rigurosa y políticamente correctos. Pero no creo que haya plan. Ojalá tuviéramos uno. Se trata, en realidad, de simple contagio colectivo e inexorable, propio de un país como el nuestro, donde cuando se celebre el Día del Orgullo Gilipollas no vamos a caber todos en la calle.
El último hallazgo acabo de hacerlo en un texto escolar de 5º de Primaria. Tras la triple pregunta ¿Cuál era la religión en los reinos de los reyes católicos? ¿Qué les sucedió a los judíos y musulmanes en esta época? ¿Qué era el Tribunal de la Inquisición?, cuestión absolutamente lógica y que con buenos profesores se presta a útiles debates sobre momentos decisivos –para bien y para mal– en la historia de España, figura, bajo el epígrafe Educación Cívica, otra doble pregunta de carga envenenada:¿Crees que los Reyes Católicos eran tolerantes? ¿Qué opinas sobre que se obligue a las personas a practicar una religión?.
La respuesta a esa simpleza no puede ser más que una: los Reyes Católicos no eran tolerantes ni por el forro, y es malo que se obligue a nadie a practicar una religión, como hicieron ellos y sus sucesores. Faltaría más. La misma forma de plantear la pregunta conduce, inevitablemente, a esa respuesta simple, que en realidad no lo es tanto. De ahí lo peligroso del asunto. Su carga envenenada.
Vistos desde aquí, por supuesto, los Reyes Católicos no eran tolerantes en absoluto. Lo que eran es una mujer, Isabel de Castilla, y un hombre, Fernando de Aragón –reino que incluía el condado de Cataluña, entre otras cosas–, cuyo matrimonio unió a dos extraordinarios personajes de Estado que, con decisión política y visión de futuro, consiguieron la unidad de España al conquistar el reino musulmán de Granada. Los dos eran inteligentes y poderosos –los más poderosos de su tiempo en Europa–, pero desde luego no eran tolerantes. No podían serlo, como no lo fue ninguno de sus coetáneos, ni el papa de Roma, ni los reyes de Francia o Inglaterra, ni el sultán de Turquía, ni nadie con mando en plaza. La tolerancia, como la entendemos hoy, estaba reñida con el poder, con las nacionalidades que se empezaban a afirmar –la española fue de las primeras– y con la guerra y la violencia, instrumento habitual de relación entre comunidades, territorios, pueblos, estados y religiones. Con tolerancia no se habría construido España, como tampoco ninguno de los países hoy conocidos. Y en el siglo XV, la religión era fundamental a la hora de establecer todo eso. Sin unidad religiosa era imposible establecer unidades políticas; y esa cruda realidad aún daría pie a muchas guerras y atrocidades en los siglos siguientes: guerras de religión que ensangrentarían Europa y muchos otros lugares.
Desde luego que la respuesta es no. Desde una mirada actual, tolerantes no fueron los Reyes Católicos, ni antes de ellos los cruzados, ni Saladino, ni los reinos hispanos, ni Almanzor, ni lo serían después Carlos V, Felipe II, Lutero, Calvino, Napoleón, Robespierre, Lenin, ni nadie que haya pretendido consolidar su poder y vencer a sus enemigos. Ni en Atapuerca lo eran. La Historia de la Humanidad, entre otras cosas, está hecha de intolerancias. Y atribuir ese rasgo a unos reyes decisivos para España sin situar el asunto en el contexto real de su tiempo, supone una irresponsabilidad. Significa echar, sobre nuestras siempre maltrechas espaldas históricas, falsas responsabilidades y complejos perniciosos y estúpidos.
Nuestro pasado fue tan crudo, triste, fascinante y admirable como el de cualquier otro país. Transcurrió en un mundo en el que todos jugaban con las mismas reglas, o ausencia de ellas. Juzgar a sus actores con ojos del presente es una injusticia y un error, sobre todo en esta España que vive mucho de lo oído y poco de lo leído. Aplicar la mirada ética de hoy a los hechos de entonces no sirve sino para que los jóvenes renieguen de una historia que no es mejor ni peor que en otros países o naciones. Así que no mezclemos churras con merinas. Preguntemos a un joven estudiante si un neonazi, un maltratador de mujeres o un yihadista son tolerantes, y situemos a los Reyes Católicos en el contexto que les corresponde. El deber de un sistema educativo es conseguir que la historia, el pasado, la memoria, se estudien para comprenderlos. No para condenarlos desde la simpleza y la ignorancia.
Fuente: http://www.xlsemanal.com/firmas/20170416/perez-reverte-intolerancia-y-otras-idioteces.html