Juan J. Molina

Juan J. Molina
Juan J. Molina

martes, 4 de septiembre de 2012

7RM A MAYOR GLORIA DE VALCÁRCEL




Lo primero que cabría preguntarse es ¿Cuál es el servicio público que hace una televisión pública? y ¿podríamos vivir los ciudadanos sin una televisión pública o es algo indispensable?
La respuesta a la segunda pregunta es sencilla: sin duda, podríamos vivir sin una televisión pública y ni siquiera  lo notaríamos ¿por qué? Pues porque todo lo que hace la televisión pública ya lo hacen otras televisiones privadas y generalmente, mejor.
En cuanto a la segunda cuestión, el problema de las televisiones públicas es que no realizan en realidad ningún servicio público, son copias, a menudo de peor calidad, de las televisiones privadas pero con una gran diferencia. Mientras en las privadas lo que no funciona es descartado, en las públicas da igual si algo funciona o es un bodrio porque no dependen de los resultados  sino de las subvenciones del dinero público y solo hay una norma que no se pueden saltar, la de no morder la mano que te da de comer o sea, la de del partido político que gobierne la comunidad.
Nuestro gobierno regional ha creado un ente caro, incapaz de auto financiarse porque no crea productos visuales que puedan interesar más allá de nuestra región, con un solo cliente al que satisfacer  TAM-7RM  de cuyos ingresos (provenientes del dinero público) sobrevive.  Y claro ahora que no hay euros en la caja las posibilidades de supervivencia para la 7RM son prácticamente nulas. El típico tinglado politiquero para mayor gloria del gobierno autonómico de turno sin un solo atisbo de inteligencia y estrategia empresarial que no sea, para variar, las subvenciones públicas.
Lo peor de todo es que, como siempre, los ideólogos del despropósito se van de rositas y los trabajadores y profesionales que han puesto su talento y sus esperanzas en esa empresa, lo pagarán quedándose en el paro, nada nuevo bajo el sol.
A nosotros solo se nos ocurre una solución que pudiera paliar, al menos en parte, este despropósito. La creación de un consorcio de empresas audiovisuales, con preferencia para aquellas con sede central en Murcia, que se hiciera cargo de las instalaciones y llevara a cabo una producción más competitiva y exportable más allá de nuestras fronteras regionales. Una estrategia realmente empresarial para crear una televisión con gestión privada fiscalizada por los resultados tanto en calidad visual como económicos. Si el gobierno regional quiere parcelas de servicio público en dicha televisión, que alquile franjas horarias y encargue productos a las empresas audiovisuales de la región, así al menos tendremos algún cometido público que ver ( habría que saber cuál sería) y seguro que nos ahorrábamos una pasta.

  

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