Juan J. Molina

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miércoles, 1 de mayo de 2013

Socialismo del siglo XXI ¿camino al totalitarismo? Por Juan Carlos Maldonado. Universidad Casa Grande.

La gran paradoja de las revoluciones Marxistas conocidas hasta el presente es que ha terminado en pesadillas peores que las realidades sociales que creían combatir” 

Ricardo Rodriguez Morales


Antecedentes

La teoría del Socialismo del Siglo XXI nace como respuesta natural al agotamiento de las instituciones burguesas, de la economía nacional de mercado, de la democracia formal que es más sustitutiva que representativa, el estado clasista y del sujeto burgués que han dominado el panorama socio-económico desde sus inicios estrechamente relacionados con las acumulaciones del capital y de poder desde el Siglo XVII hasta la actualidad, tornándose cada vez más insostenible al punto de apuntar naturalmente hacia la evolución a una sociedad post-capitalista.

Basado en las teorías del Socialismo clásico de Marx y Engels, que rigieron la teoría social del Marxismo-Leninismo, el autor Heinz Dietrich acuñó el término “Nuevo proyecto histórico” alrededor de 1988 en varias publicaciones, concretando más tarde su teoría, siendo llevada a la práctica con la re-elección del Presidente Venezolano Hugo Chávez en 2005 y la publicación de su libro “Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI”.
Ya en su obra “Fin del capitalismo global. El nuevo proyecto histórico”, Dietrich junto con el científico Arno Peters establecieron el que sería el modelo económico de nuevo proyecto histórico que reemplazaría definitivamente las imperfecciones de la economía de mercado: La Economía planificada de equivalencias.

Partiendo de una premisa simple, Peters y Dietrich plantean que la crematística nacional de mercado es insostenible, que su inequidad es la causa de los desastres sociales y climatológicos actuales, provocados por la ambición del capitalismo salvaje cuyo interés monetario deja de lado al ser humano para convertirlo en una herramienta de expoliación. 

La economía planificada de equivalencia resuelve todos estos problemas al concentrar el valor del trabajo en el hombre y no en el capital. Este sistema rompe con el esquema clásico de la explotación laboral con fines meramente crematísticos para apoyarse en el verdadero valor del trabajo, motivando a los hombres a trabajar por el bienestar y el sostenimiento social a través de la asignación de un valor establecido para la hora laboral sin importar el trabajo que realicen, el género de la persona o su edad. A través de esta planificación se elimina de manera inmediata la expoliación, la dominación y la enajenación, haciendo a los hombres dignos de su trabajo, teniendo en cuenta que solo ganarán más en cuanto a la relación de las horas laboradas.

Otro eje central del Socialismo del Siglo XXI es el reemplazo del agotado modelo de la democracia formal, la cual según Dietrich, se asume como representativa, pero es en realidad sustitutiva de la voluntad de nuestros pueblos latinoamericanos. Por generaciones, los grupos capitalistas y elitistas han acaparado el poder dándole a la democracia un carácter ajeno a la definición “el poder del pueblo” dirigiendo las vidas de las personas por medio de la ley que ellos mismo dictan. La natural evolución del sistema democrático desemboca inevitablemente en la democracia participativa, protagónica y plebiscitaria que garantiza los derechos de los ciudadanos al hacerlos participar activamente en todos los procesos Nacionales y locales, incluso a nivel empresarial, judicial y militar. Las empresas privadas por ser tiranías privadas con órdenes jerárquicos cuasi militares desaparecerán por ser incompatibles con la democracia real, y el Estado cual organización de clase irá por el mismo camino.

Estos dos grandes ejes del Nuevo Proyecto Histórico adoptados de manera general, claramente llevarán que podamos hablar de un nuevo ser humano. Al ser abolido el Estado clasista, la discriminación racial y de género, al unir el abismo existente entre trabajo intelectual y trabajo manual, el hombre podrá desarrollarse en todo su potencia habiendo dejando atrás la pesada carga del egoísmo, la explotación y la desigualdad, convirtiéndose en un ser crítico-ético-estético capaz de desarrollarse en todos los ámbitos de su personalidad sin temor a la coerción de otros ciudadanos.

Una vez mencionados y brevemente analizados los tres ejes principales del Socialismo del Siglo XXI podemos darnos cuenta de la Importancia del Nuevo Proyecto Histórico, de sus bases y de sus intenciones, y con estos antecedentes en mano podemos empezar a analizar la pregunta planteada en el título del ensayo.

¿Es este Proyecto un camino directo hacia el totalitarismo?

Lo que no es nuevo del “nuevo” proyecto histórico:

Pocos descubrimientos son tan exasperantes
como los que revelan la genealogía
de las ideas.
-Lord Acton



Ninguno de nosotros puede ignorar el simple y llano hecho de que el modelo del Socialismo del Siglo XXI está basado en el Socialismo Clásico. Eso es más que obvio, ya lo hemos mencionado y a cualquier ser humano le bastaría leer el nombre del proyecto para relacionarlos automáticamente, así que ya dejando de lado lo obvio entremos al tema que nos concierne: La teoría Socialista clásica nació con un fin determinado: llegar al comunismo. Esta siempre fue la meta de aquel modelo al darse cuenta de lo brusco que el cambio hacia un modelo sin estado podría resultar para los habitantes de países acostumbrados a un modelo en que un gobierno central existe y administra la gran mayoría de las cosas

Quizás la frase en la que mejor se puede apreciar este intencionado plan es en la declaración que el mismo Nikita Khrushchev hiciera en su libro de 1962 “The Red carpet: Socialism - The Royal Road to Communism”: 

We cannot expect the Americans to jump from capitalism to communism, but we can assist their elected leaders in giving Americans small doses of socialism, until they suddenly awake to find they have communism.”

Así que queda claro que el camino del socialismo es como el mismo título de la obra de Khrushchev lo dice: una alfombra roja para dar paso al comunismo. Lo interesante del asunto es que si bien este fue el plan inicial y metódico, al fin y al cabo no dio los resultados esperados y el teatro terminó en 1991 con la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS. Sin embargo, estos obstáculos no detuvieron el pensamiento socialista y su aplicación en un sin número de sistemas sociales a nivel mundial. Al parecer este fracaso Soviético no afectó mayormente el liderazgo de líderes como Fidel Castro y su administración Marxista en la Isla, ni tampoco de países como China, Corea del Norte, Libia, Laos, Siria y Vietnam. 
El comunismo propiamente dicho fue un sueño que nunca llegó a hacerse realidad por sus elevadas contradicciones, y estas se han heredado cual enfermedad en sus posteriores manifestaciones, siendo la más ambiciosa de ellas el Socialismo del Siglo XXI.

Entonces, ¿qué es lo viejo del nuevo proyecto histórico?

El plan: 

¿Evolución natural o coerción anti-natural?


El socialismo del Siglo XXI planea “reformar” el panorama mundial a través de una reforma de las instituciones establecidas. El mismo plan que el socialismo clásico tenía con respecto a las empresas privadas, adaptándolas para convertirlas en bienes inmuebles sociales al control del Gobierno Central que sirvan al beneficio de todos los ciudadanos creando bienes materiales de consumo, con o cual asegurarían la continua producción y reducirían a su totalidad el desempleo. Aquel plan no ha cambiado en lo más mínimo, y solo se le ha dado un enfoque más “natural” al afirmar que este tipo de reforma se llevará a cabo gracias a la natural evolución de la sociedad y tal como el socialismo clásico, el socialismo del Siglo XXI afirma que la sociedad capitalista ha llegado a su límite y se ha vuelto insostenible, y debe imperiosamente pasar la posta a este “nuevo sistema” para que el progreso mundial continúe. Lo que parecen no darse cuenta es que según ellos, el desgastado modelo capitalista viene agotándose desde hace un Siglo y medio y aun no s agota. Marx afirmó que el fin había llegado, no llegó. Y hoy el socialismo del Siglo XXI reitera esa equivocada afirmación. Y esta, la afirmación del Siglo XXI es aun más equivocada que la que se hizo en 1848, porque actualmente existen más sistemas sociales como rezagos de las ideas de Marx que las que había cuando el Manifiesto se escribió.


Esa no es la única antigua novedad del Socialismo del Siglo XXI, sino también la aparatosa contradicción que existe en cuanto a la desaparición del Estado Central. Porque si la intención del SSXXI es que las empresas privadas desaparezcan convirtiéndose en un “bien social” lo lógico es que de algún modo le pertenezcan a la sociedad, pero curiosamente siempre sale adelante el Estado Central, dirigido por estos ungidos salvadores que saben guiar a la patria hacia el bienestar y se apropian de todo diciendo que mientras esté en sus manos estarán en manos del pueblo y a su servicio porque, bueno, ellos son el pueblo.

Así que la novedad que no es novedad, sino más bien paradoja, es que mientras el deseo es hacer que el Estado desaparezca, lo siguen alimentando con más poder y más responsabilidad sobre los bienes y los individuos, lo cual consideran un camino necesario a fin de regular las instituciones para que se encaminen hacia esta natural evolución y desenvolvimiento que de natural no tiene nada, justamente por su naturaleza coercitiva. Y con esto, también asombra que hablen de libertad tomando en cuenta el plan de transformación de la economía de mercado hacia la economía planificada de equivalencias, la cual sería una verdadera novedad porque esta vez si se incluyen en el plan el costo tanto de los productos como de los servicios, asignándoles un costo fijo unificado y universal a las horas laborales. Y digo “sería novedoso”, o al menos un verdadero aporte a la teoría, si es que este cambio no fuera una vez más minuciosamente controlado por el gobierno central.

Toda esta contradicción no es ninguna novedad en lo absoluto y tan solo le suma una contradicción más a la lista, porque como lo hemos analizado, no hay nada de nuevo, en el “nuevo proyecto histórico”



Un umbral, un camino

El SSXXI se propone en esta época como la vía de salida ante el consumismo, la ambición, la destrucción ambiental y la destrucción del espíritu humano. Quienes lo aplican lo afirman, por ejemplo, el recientemente re-electo Presidente de Venezuela, Hugo Chavez Frias, quien afirmó parafraseando a Noam Chomsky (de su libro hegemonía o supervivencia) durante una cumbre Presidencial en Bilbao en 2005 

Es imposible en el capitalismo lograr nuestras metas. Tampoco es posible buscar una vía intermedia. No. No hay duda: invito a Venezuela toda a que marchemos por la vía del socialismo del nuevo siglo, un nuevo socialismo para el siglo XXI. Debemos construir un nuevo modelo social socialista, un nuevo modelo económico socialista, un nuevo modelo político socialista, una sociedad socialista” (Bilbao, 2005: 6).

Pero ¿es realmente este modelo una salida a estos vicios? ¿O es por el contrario un camino directo a un totalitarismo de los que tantas veces hemos visto y de los cuales sus tristes recuerdos deberían habernos advertido suficientemente?

Para saber si este modelo, el Socialismo del Siglo XXI, conduce o no a un totalitarismo primero debemos hacernos la pregunta de oro a fin de saber si una sociedad es libre: ¿Son las personas libres de elegir? Si la respuesta es “no” algo anda mal.

Y es que cuando en el contexto del SSXXI nos hacemos esta pregunta nos encontramos por casi todo lado con  que la respuesta es “no”. ¿Serían acaso los hombres libres de elegir lo que desean ganar por su trabajo viviendo una economía centralizada de equivalencias? ¿Serían acaso las personas libres de gastar su dinero en lo que desearan si se suprimieran efectivamente los bienes de capital y las empresas privadas? ¿Serían realmente libres viviendo un socialismo en pleno Siglo XXI?

El Socialismo del Siglo XXI es efectivamente un umbral que se abre camino directamente hacia un sistemático control de la vida de las personas, y este control parece no tener fin debido a que su objetivo es eliminar todo vestigio de iniciativa privada para convertirlo en bien social sin resolver la paradoja antes mencionada de dónde acaba el control Estatal ¿No es acaso una tremenda contradicción llamar evolución natural a una planificación centralizada tan clara?

Este muy atractivo umbral que se  presenta como la solución definitiva de los problemas actuales tiene, en mi opinión, dos problemas medulares, uno en el umbral y otro en el camino: el primero es que trata de solucionar un problema combatiendo lo que no ha creado el problema, el capitalismo. El Senador Ron Paul dijo en una de sus intervenciones en la sala del congreso 

la principal razón por la que no deberíamos condenar al capitalismo es porque justamente, nunca hemos tenido capitalismo”. 

Los problemas que el SSXXI trata de solucionar no son producto de un mercado libre ni de la prevalecencia de un sistema capitalista de producción, sino de un elevado control Estatal y corporativista de la economía, el comercio y el estilo de vida. Y esa es justamente la falencia del camino del SSXXI, que solo nos conducirá hacia aquello de lo que pretende huir. El autor Ricardo Rodriguez Morales mencionó en su introducción a la obra Utopía de Tomas Moro: 

La gran paradoja de las revoluciones Marxistas conocidas hasta el presente es que ha terminado en pesadillas peores que las realidades sociales que creían combatir” 

y con el análisis del SSXXI podemos entender claramente por qué.

La pretensión del conocimiento

La curiosa tarea de la economía 
es demostrar a los hombres lo poco 
que realmente sabes sobre lo que ellos 
imaginan que pueden diseñar.
— F. A.Hayek
La fatal arrogancia

Al tratar de ser objetivo en mi criterio me doy cuenta de que es algo difícil de lograr, pero sin embargo, digno de intentarlo. Muy a pesar de sus fallas, contradicciones e imposibilidades técnicas, el Socialismo del Siglo XXI no tiene, al menos conscientemente, la intención de acaparar el poder y convertirse en un estado centralizado totalitario y autoritario, sino por el contrario, sus intenciones son las dar libertad a los hombre alejándolos de alguna manera mágica de lo que ellos consideran los vicios del egoísmo, el maltrato y la expoliación. Su meta es acabar con las desigualdades que por siglos han abatido a las personas, y acabar con la pobreza, la miseria y el dolor, y consideran en su teoría, que ellos han descubierto la manera de hacerlo, y que tienen la responsabilidad de llevar a cabo este plan con el fin de salvar al mundo de las garras de estos vicios.

Pero ¿poseen en verdad este conocimiento? ¿Es realmente este sistema el mejor que existe, capaz de convertir a los hombres en sujetos críticos-éticos-estéticos?

Es justamente esta pretensión del conocimiento, tal como dijo Hayek, esta fatal arrogancia, la que arrastra a este modelo a su propia caída e imposibilidad técnica, porque por mejor intencionados que sean quienes plantean el modelo, deben admitir con serenidad que ellos no saben lo que es mejor para cada persona, que los casos individuales de cada asociación de hombres no pueden ser resueltos por un plan central que gobierne todo, que las necesidades, ambiciones, sueños y estímulos de las personas no deberían ser reprimidas en aras del “bien común”

El sueño se convierte en pesadilla

Cuánto tiempo les tomaría ver que su sueño de libertad se ha convertido en una pesadilla, no lo sabemos con exactitud, pero lo sabemos porque lo hemos visto, y quienes dan testimonio de ello lo confirman como por ejemplo el ex marxista Bernard-Henri Lévy escribe en su libro La barbarie con rostro humano que 

He dicho que el socialismo es un engaño y una decepción. Cuando promete, miente; cuando interpreta, yerra” y en otro pasaje advierte: “aplíquese marxismo en cualquier país que se quiera y siempre se encontrará un Gulag al final”.

A medida que los proyectos Estatistas avanzan van dejando de lado sus ideales de libertad, porque se dan cuenta de que al fin y al cabo si dejan a los hombres elegir libremente ellos muy posiblemente no van a seguir sus ordenes, y es necesario obligarlos por medio de la fuerza a comportarse de manera “correcta” asignando dictatorialmente labores, ganancias, precios, responsabilidades, estilos de vida, propiedades a veces incluso sentimientos (Caso de Korea del Norte ante la muerte de su lider).

La última novedad de nuestro gobierno en Ecuador ha sido el alza de Salario mínimo vital a partir del 2013 a $218,00 lo cual tiene un amplio recibimiento por parte de sus coidearios, y por qué no ser así, más dinero. Pero no, esto solo es un rezago populista más que viola los acuerdos de libre asociación y ata a las personas a aceptar no trabajar por debajo de ese sueldo, creando desempleo y un mercado negro de subempleo.
Una vez más, parece que nadie lo notará


Conclusión:

¿Estamos recorriendo el camino?

Miremos a nuestro alrededor y hagámonos la pregunta ¿en dónde estamos? Quizás nos convenga hacernos la pregunta de oro ¿soy libre de elegir? O quizás nos deberíamos preguntar como recientemente lo han hecho los franceses ¿y si nos hemos equivocado de camino por 60 años? 

Algo que quizás ilustre una muy útil pregunta que deberíamos hacernos es la declaración que el líder Santo de los Últimos Días, Ezra Taft Benson hiciera en una conferencia el 25 de octubre de 1966: 

Cuando Nikita Kruschev visitó EE.UU. lo entrevisté en mi calidad de miembro del gabinete de Eisenhower. En esa oportunidad vaticinó que nuestros nietos vivirían bajo el comunismo y agregó que nosotros tenemos un rechazo a la palabra comunismo pero con dosis constantes de socialismo no resultará necesario pelearnos con armas puesto que con el tiempo caeremos en sus manos como una fruta madura”.

Así que considero que si hay una pregunta que deberíamos hacernos con suma urgencia es ¿estamos recorriendo el camino hacia el socialismo del Siglo XXI y sus consecuencias?
Parece que aquella declaración de Kruschev ha sido profética. Ya hoy se habla de una “revolución sin armas, pero con educación, salud y vialidad” a la que poco a poco nos tornamos sin percibirlo, con módicos aumentos de sueldo, módicos aumentos de impuestos, módicas privaciones de libertad, incluso en algunos casos módicas renuncias a la libertad, y poco a poco vamos dejando en manos de nuestros ungidos líderes y su sacrosanto gobierno el destino de nuestras vidas.

El camino al socialismo del Siglo XXI no es más que un lento viaje al totalitarismo.

Hay una última pregunta que quiero invitar a que te hagas, y esta, a diferencia de los demás no tiene una sola respuesta, pues varía de persona a persona:

¿Recorrerás ese camino, o te detendrás a seguir tu propio destino?

JuanCarlos Maldonado

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