Juan J. Molina

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miércoles, 28 de mayo de 2014

LOS PROBLEMAS DE LA RENTA BÁSICA, capítulo Prestaciones sociales del libro "Domando al capitalismo" pags.198 a 207. (aún por publicar) de Juan J. Molina


PRESTACIONES SOCIALES

Antes he propuesto la creación de un Mínimo de Subsistencia Rembolsable en vez de una Renta Básica, ahora, explicaré por qué me parece más viable el Mínimo de Subsistencia y por qué la renta básica presenta problemas muy graves
“La persona es realmente libre en oposición precisamente a ser formalmente libre, en la medida en que se poseen los medios, no solo el derecho para hacer cualquier cosa que uno pudiera querer hacer”
P. Van Parijs
La cuestión de la renta básica RB es uno de los puntos más interesantes y controvertidos. Tiene tantos detractores como admiradores. Desde el primer momento, hemos defendido en esta propuesta que el Estado debe proporcionar unos mínimos a aquellos ciudadanos que no puedan alcanzarlos por sus propios medios. ¿Pero cómo hacerlo? Una forma de hacerlo es el sistema de Impuestos y Tasas Progresivos y  Generalizados que permite acceder a los servicios públicos a coste cero para los ciudadanos insolventes y a un coste personalizado según capacidad económica para el resto. Sin embargo, esto sirve para los servicios básicos como la educación, sanidad, transporte y
demás servicios desempeñados por la administración. Pero existen otras necesidades que el Estado no puede satisfacer tan fácilmente como son la vivienda, la comida, el vestir, los gastos corrientes o la jubilación y las bajas laborales que suponen (sobre todo la jubilación) unos gastos imprevisibles y crecientes. Para estas contingencias algunos proponen la RB cuyas características son:
La Renta Básica consiste en el derecho que tiene cada ciudadano a percibir una cantidad periódica para cubrir sus necesidades materiales, sin ninguna condición que lo limite. Es decir, únicamente por el mero hecho de nacer, por la singular razón de existir, la sociedad está obligada a proporcionar a cada ser humano los medios materiales que garanticen el bienestar social que necesita para sobrevivir con dignidad, este derecho corresponde:
•             A cada persona individualmente.
•             Independientemente de cualquier otro ingreso que reciba.
•             Sin necesidad de tener un empleo asalariado, haber Estado empleado anteriormente, ni tampoco a estar obligado a aceptar un empleo si le fuese ofrecido.
Existen otras variantes, como el Impuesto negativo de la renta INR, que es un crédito impositivo uniforme y rembolsable, que, mediante la política impositiva, garantiza un nivel mínimo de ingresos. Si resulta que en la declaración de ingresos se supera ese mínimo, deben pagarse los impuestos correspondientes; si, por el contrario, no se supera aquel mínimo o se carece de ingresos, el Estado abona la diferencia hasta alcanzar el mínimo estipulado.
Las Rentas Mínimas de Inserción (RMI), las cuales, por ejemplo, en el reino de España, son pagadas por las Comunidades Autónomas, y en la República Francesa, son ofrecidas por la administración central. Las RMI tienen como finalidad, según sus defensores, el desarrollo coordinado de las acciones destinadas a ayudar a personas que no disponen de los medios económicos suficientes para atender a las necesidades básicas y prepararlas para su inserción o reinserción social y laboral. Comprende acciones de prestación de servicios sociales, prestaciones económicas y apoyo personal para la integración social y laboral.
A diferencia de estas dos, la RB es universal ya que toda la población tiene derecho a ella (incluidos los menores de edad). La suma a percibir es la misma para todos. La cuantía por persona es igual a la definida como umbral de pobreza. Sustituye a casi todas las demás prestaciones sociales en vigor: desempleo, jubilación, subvenciones, becas, ayudas, etc.
Entre sus ventajas destacan que evita costes burocráticos ya que desaparecen la mayoría de trámites burocráticos y controles de las prestaciones actuales. No supone un aumento del control de los
ciudadanos por parte del Estado. Erradica la pobreza económica al dar un margen de seguridad económica a los ciudadanos. Al refundir todas las prestaciones sociales permitiría eliminar el estigma del parado y su correspondiente subsidio, el estigma de la vejez y su correspondiente pensión; el estigma de la pobreza y sus correspondientes limosnas, públicas y privadas.
Entre sus desventajas, según sus detractores,  destacaríamos unos costes de financiación inasumibles y una fiscalidad abusiva. Desmoronamiento del sistema laboral con salarios altísimos, ya que nadie trabajaría si no es por una cantidad tentadora y, como consecuencia, llamada de oleadas de inmigrantes de los países subdesarrollados para ocupar los puestos de trabajo vacíos por falta de atractivo para los trabajadores locales. Pérdida de competitividad de las empresas por los costes laborales en los trabajos muy cualificados. Inflación de precios por aumento de demanda en el consumo. Bolsas de población parasitaria que vivirían del sistema sin dar un palo al agua.
Por encima de ventajas y desventajas, la pregunta crucial sería ¿es viable económicamente y que consecuencias produciría en la sociedad? Vamos a intentar analizar los pros y los contras y finalmente emitir una propuesta.
En el hipotético caso de que se estableciera una RB de 1500€ para cada ciudadano español, la suma supondría (con una cifra de 47.000.000 de habitantes)  846.000.000.000 M €. anuales.  El Estado tendría que absorber más del 60% dep PIB del país solo para cubrir esa partida, además quedan todas las demás, sanidad, educación, justicia, infraestructuras, seguridad, política exterior, etc..
Este ensayo teórico solo ha sido un ejemplo con cifras más o menos aproximadas a la realidad pero que clarifican bastante la idea de que la RB no es solo un problema económico sino de índole socio político.
El primer gran problema radica en la línea roja de la ventanilla de cobro. ¿Quién tendría derecho a RB? Por supuesto, los nacionales, pero ¿y los residentes legales que trabajan en el país? ¿Hasta cuándo podríamos retrasar su cobro de RB? ¿Y los hijos de los inmigrantes ilegales? ¿Cómo pararíamos la llegada de más y más gentes al cobijo de un sistema tan benefactor? Otro problema sería el que se produciría en el sistema laboral, pues las reglas de juego cambiarían cualitativamente. Los trabajadores locales ya no tendrían la necesidad imperiosa de trabajar para subsistir, por lo tanto, solo desempeñarían aquellos trabajos que fueran atractivos para ellos tanto en la actividad como en la remuneración. Todos los trabajos duros, poco atractivos o considerados como de baja calidad tendrían que ser desempeñados por trabajadores extranjeros que no tendrían derecho a la RB, y cuyos salarios estarían casi siempre por debajo de esa renta básica. El sistema traería consigo la venida de oleadas de inmigrantes que cubrirían los puestos de trabajo abandonados por los locales. Esos inmigrantes tendrían hijos y esos hijos sí tendrían derecho a una RB, con lo cual el sistema podría llegar a colapsar. Para poder subsistir, un sistema de RB necesita de enormes bolsas de trabajadores provenientes de países pobres que desempeñen las tareas ingratas. Las diferencias entre una parte de la sociedad subsidiada y rica y otra pobre podrían llegar a ser enormes y traer, finalmente, conflictos sociales.
Tampoco hemos de obviar, porque ya lo hemos sufrido en nuestras propias carnes, el hecho de que una sociedad subsidiada tiende a anquilosarse. Las comunidades más subsidiadas, como Andalucía o Extremadura, ocupan los primeros puestos en paro, pobreza, falta de iniciativas empresariales, y aparejado a todo ello, los mayores índices de endeudamiento estatal. La gente se acomoda a un nivel de vida y pierde alicientes por mejorar su posición en el escalafón social, algo así como el viejo refrán de “aquí me las den todas” o mejor todavía, “señor no me des nada, pero ponme donde haya”. Prácticamente sería imposible evitar que una parte de la sociedad viviera de forma parasitaria de otra parte más activa o emprendedora, lo que al final, podría llevar a desincentivar a estos últimos que verían como parte de su esfuerzo era dilapidado por una masa de ciudadanos acomodados que no aportan pero sí consumen.
Otro aspecto importante es la posible pérdida de competitividad de las empresas, sobre todo en los empleos más cualificados, ya que las remuneraciones de los trabajadores muy cualificados y, también, de los menos tendrían que ser lo suficientemente elevadas como para que fueran atractivas. Esto podría ser compensado por las empresas con la contratación de extranjeros lo cual sumiría a los locales en una espiral de inactividad, ya que siempre será más barato contratar a alguien con necesidades económicas que a una persona desahogada económicamente.
La inflación será, sin duda, una consecuencia inevitable de este sistema. Al disponer de liquidez se disparará la demanda y con ella una posible falta de suministros en el mercado. Si hay mucha demanda, suben los precios; si baja la demanda, bajan los precios. Al final, la inflación siempre termina en la misma ecuación, nuestro dinero vale menos y por tanto nuestro poder adquisitivo baja.
Un tipo de renta de estas características necesita una fuente de riqueza muy estable y fuerte como algún tipo de recurso natural muy valorado en el mercado: petróleo, gas, minerales, etc, que permita a la economía del país no estar sujeta a la volatilidad del mercado. Y lo más importante, que permitiera sufragar su elevado coste.
Por último, la llegada de población inmigrante para cubrir el mercado laboral supondrá un aumento considerable de la población, lo que a su vez significa más gasto social, ya que habrá que cubrir las necesidades sanitarias de escolarización, de dependencia, de pobreza, etc. que dicho aumento
demográfico conllevaría. Ese gasto social aumentaría la presión fiscal sobre la sociedad subsidiada y, sobre todo, sobre la parte de la sociedad más activa y productiva lo que desincentivaría a muchas personas que no verían recompensado adecuadamente su esfuerzo fiscal mientras otros viven a la sopa boba.
Todas las atractivas ventajas de un sistema de renta básica, como la simplificación de las políticas de seguridad social, la mayor libertad individual que proviene de tener una seguridad económica y la simplificación de la burocracia estatal, se topan de frente con una serie de problemas  tanto económicos como políticos y sociales que nos hacen dudar de la viabilidad de un sistema de tales características.
Existen ejemplos de RB en algunos países como en Alaska donde todos los residentes, que acrediten una estancia no menor a seis meses, tienen derecho a una paga proveniente de la explotación de los yacimientos de petróleo de la zona. En la actualidad tienen derecho a dicha paga unos 700.000 ciudadanos y ronda los 2000 dólares anuales.
Tan solo en algunos emiratos árabes como Qatar existe algo parecido a una renta básica de calidad. Sus ciudadanos, prácticamente, no pagan impuestos y tienen acceso gratuito a todos los servicios como sanidad, educación, casa, etc. Pero todo esto se produce gracias a una fuente enorme de riqueza, el gas
y el petróleo de los que tienen reservas enormes, por lo que su economía no está sujeta a los vaivenes del comercio y sus consiguientes crisis. Qatar es un Estado pequeño, más o menos del tamaño de la región de Murcia y con trescientos mil habitantes Qataríes que tienen derecho a todo mientras que los extranjeros residentes (que son el 85% de la población) están sometidos al clientelazgo (como en la mayor parte de los países vecinos, si no en todos) por el que los trabajadores extranjeros están bajo la tutela de un ciudadano qatarí. Este sistema oscila entre una especie de vasallaje simbólico y algo muy parecido a la esclavitud: carecen de derechos y nunca podrán alcanzar la nacionalidad qatarí, ni ellos, ni sus hijos nacidos en Qatar. Se produce el problema que yo apuntaba antes, este tipo de sociedades subsidiadas necesitan una bolsa de población obrera que no pueda nunca acceder a sus privilegios y que actúe como las obreras de una colmena alrededor de la abeja reina. En este caso representada por los ciudadanos qataríes. Además, como hemos podido comprobar en los dos ejemplos anteriores, dicha renta proviene de una fuente de riqueza enorme y natural que no está sujeta a los vaivenes de la economía.





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