Juan J. Molina

Juan J. Molina
Juan J. Molina

miércoles, 15 de diciembre de 2010

ORÍGEN SOCIAL DE LA DICOTOMÍA ENTRE SOCIEDAD Y POLÍTICA



ORÍGEN SOCIAL DE LA DICOTOMÍA ENTRE SOCIEDAD Y POLÍTICA


En cuanto al origen social de esta dicotomía entre sociedad y política, es indudable que nace de las clases altas que ostentaban el poder político y económico, el viejo parlamentarismo ingles y la gloriosa revolución de 1688. En un principio, los reyes ingleses se apoyaban en un parlamento manejable formado por dos cámaras, una aristocrática o House of Lords y otra llamada House of Commons, que era un órgano representativo de las provincias y encargado de la recaudación de impuestos. Pero esta sala de los comunes con el tiempo se fue transformando en un órgano más poderoso y molesto para los reyes. En 1625 bajo el reinado de Carlos I, el parlamento se niega a votar los impuestos hasta conseguir lo que es el principio del poder parlamentario, “ No taxation without representation “ o lo que es lo mismo, ningún impuesto sin la aprobación del parlamento. Ante tal chulería Carlos I disolvió el Parlamento e instauró un régimen autocrático. Más adelante, el rey necesitó formar un ejercito para luchar contra sus enemigos presbiterianos escoceses, para ello necesitaba dinero y para conseguirlo recurrió al parlamento. Así que lo convocó, pero éste le salió respondón y procedió a su disolución. Tal decisión lo llevó a convocar otro, el llamado “Long Parliament”, el cuál terminó finalmente deshaciéndose del rey.

Este nuevo parlamento inicia una política reformista y entre otras cosas declara ilegal el Consejo Real, dando paso a la revolución y a una guerra civil, que acaba con la cabeza de Carlos I en un cesto, moda que fue seguida después en Francia y Rusia. Inglaterra se había convertido en una república que solo duró diez años, no obstante las consecuencias de esta revolución han marcado el rumbo de lo que son ahora los regímenes parlamentarios actuales, entre otras que se podía prescindir del rey y el mundo no se acababa.

b. El desarrollo del bipartidismo

Durante esos diez años de república el jefe del ejército, Oliver Cromwell gobernó prácticamente  como un dictador militar. A su muerte se hizo venir a Carlos II, hijo del decapitado rey, bajo su reinado y el de su hermano Jacobo II se reinstauró la monarquía. Este último se empeño en repetir los errores de su padre intentando que Inglaterra volviese  abrazar la fe católica, entonces los protestantes depositaron sus esperanzas en su hija Maria, casada con Guillermo III de Orange protestante radical dada su condición de calvinista. Cuando los protestantes lo invitaron a venir a Inglaterra para ocupar el trono, Jacobo huyó y Guillermo ocupó el trono. Esto produjo un debate sobre la ley entre dos partidos, unos decían que el trono estaba vacante y que el rey era Guillermo, eran los progresistas y recibieron el nombre de Whigs, de  “whig a mare” término despectivo que significa cuatrero escocés. Los otros decían que Guillermo solo era un representante de Jacobo, único rey legítimo y que gobernaba en su lugar. Recibieron el nombre de Tories, término también despectivo que significa irlandés fuera de la ley.

Los Whigs acabaron por imponerse y los Tories pasaron a la oposición. Pero ambos partidos aprendieron la lección que les dio la restauración de la monarquía en 1660. Antes de que Guillermo subiera al trono, tuvo que aceptar de Bill of rights, que es el fundamento de la constitución británica. En él se garantiza la libre elección del parlamento, la libertad de expresión y de discusión de los parlamentarios y la inmunidad judicial. No puede introducirse impuesto alguno sin la aprobación parlamentaria, el rey no puede derogar ninguna de las leyes aprobadas por el parlamento, no puede ser católico, ni tener un ejército permanente sin contar con el consentimiento del parlamento.

La política estatal se separó de la religión, el Estado renunció a garantizar la unidad de la sociedad a través de la unidad religiosa. De este modo la sociedad se separaba también del Estado. Mientras se acataran las leyes, la sociedad podía ser plural e incluso contener importantes discrepancias internas, algo que constituía un avance fundamental desde el punto de vista de la civilización y de los derechos humanos.
Los mas interesante de toda esta historia, fue la formación del sistema bipartidista, que sufrimos prácticamente todas las democracias actuales. Los partidos políticos eran considerados como una de las siete plagas de Egipto, pues conducían siempre a la guerra civil. Pero, en virtud de una situación paradójica, los Whigs y los Tories aprendieron a transigir: los Whigs eran contrarios a una monarquía fuerte pero Guillermo era su rey y tuvieron que apoyarlo. Los Tories, por su parte, estaban a favor de una monarquía fuerte, pero Guillermo no era su rey y tuvieron que combatirlo. Además, estaban en la oposición y se servían de la propaganda, de la sátira y de la crítica. El partido antidemocrático tuvo que hacer uso de métodos democráticos, ambos partidos, pues, tuvieron que hacer lo contrario de lo que le dictaban sus principios.

La ampliación de la función pública hizo que cada vez hubiera mas parlamentarios que dependían de un cargo gubernamental; el resto era sobornado para que votara al gobierno, lo que constituía una forma primitiva de grupo parlamentario del partido en el poder. Por el contrario, quien no obtenía ni cargos ni dinero permanecía incorrupto, se indignaba y pasaba a la oposición. Así fue como los partidos adquirieron su forma parlamentaria. ¿Algo nuevo bajo el sol?.
En su Epístola de tolerancia, pero sobre todo en Dos tratados sobre el gobierno, el filósofo John Locke sienta las bases teóricas del parlamentarismo y su desarrollo. El segundo de estos tratados es fundamental, pues expone la doctrina de la correcta división entre los poderes legislativo, el parlamento, y ejecutivo, el Gobierno y el rey (posteriormente, Montesquieu completará esta teoría introduciendo el poder judicial ). Muy pocos escritos han influido tanto como “El segundo tratado”, texto que se convierte en una justificación de la Revolución americana y de la Revolución francesa. La Declaración de independencia americana recoge formulaciones de Locke; lo mismo cabe decir de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución francesa.

La teoría de Locke sobre el sistema representativo inspirará a quienes luchan por la liberación de los pueblos. Si en su Leviatán, el filósofo Thomas Hobbes había apelado al estado como la instancia capaz de evitar las continuas guerras civiles, ahora Locke basa la unidad de la sociedad en la continua guerra civil entre opiniones. Pero esta guerra está bajo control, pues las expectativas de hacerse con el poder logran pacificar al partido de la oposición. De esta manera Locke indica a la sociedad civil el camino hacia el éxito[1].






[1] Notas históricas resumidas y extractadas del libro La cultura de Dietrich Schwanitz, Edt. Santillana.

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