Juan J. Molina

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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Libertad y Derechos Humanos en la lucha mundial por la paz, Gerardo E. Martínez-Solanas






El 28 de diciembre de 2010 cumplió 55 años de edad Liu Xiaobo (刘晓波), quien había sido galardonado poco antes con el Premio Nobel de la Paz mientras guardaba prisión en China por su crítica a las políticas represivas de su país. Liu Xiaobo es un prominente intelectual chino que ha intentado promover reformas políticas y defender los derechos humanos en China. Fue uno de los firmantes más prominentes de la Carta 08 que definió las bases para una democratización pacífica de su país. El Comité del Premio Nobel señaló que le había otorgado el galardón por “su larga y no violenta lucha por los derechos humanos fundamentales en China”.
Exhortamos a todos los amantes de la democracia a que se sumen a la campaña por la libertad de Liu Xiaobo.
China, Cuba y Corea del Norte son de los pocos lugares del mundo en los que sus gobiernos secuestran en el interior de sus países a los ciudadanos que se atreven a desafiar o tan siquiera a criticar las políticas gubernamentales. Las autoridades de esos países llegan al extremo de manipular a sus víctimas a cambio de un rescate que favorezca sus objetivos políticos. Además, los prisioneros de conciencia en Cuba suelen ser forzados a aceptar el destierro a cambio de su liberación.
El régimen de Hítler fue el único en la historia de los Premios Nobel que había impedido no sólo la salida del país al galardonado sino también a cualquier allegado que intentara asistir a la ceremonia anual en Oslo. La Unión Soviética y Polonia prohibieron a Andrei Sajárov y Lech Walesa recibir sus premios respectivos, pero al menos permitieron a algunos parientes acudir en su lugar. Por añadidura, China ejerció una enorme presión diplomática exigiendo a muchos países que no asistieran a la ceremonia. Algunos se doblegaron a esa demanda, pero otros 44 resistieron las amenazas chinas y aceptaron la invitación.   Sin embargo, Rusia, Irán, Argentina, Colombia y Cuba, entre un total de 19 países, optaron por acceder a las exigencias chinas.
A principios de diciembre las autoridades cubanas habían impedido que el disidente Guillermo Fariñas acudiera a recibir el Premio Sajárov en Estrasburgo, pese a las exhortaciones repetidas del Parlamento Europeo al gobierno de Cuba. De hecho, los cubanos han sido detenidos y condenados a prisión repetidamente por el delito de distribuir copias de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ultimamente se tuvo noticias de la represión ejercida contra grupos de opositores que intentaban conmemorar pacíficamente el Día de los Derechos Humanos en distintas localidades cubanas.
Los amantes de la democracia en China, Cuba, Corea del Norte y muchos más países que desearíamos no tener que contar están pagando un alto precio por su labor en pro de los derechos humanos y la libertad. Sus esfuerzos son inspiradores para el resto del mundo en el propósito de cosechar el producto de la determinación y el coraje de quienes se oponen a las tiranías para edificar y consolidar sociedades democráticas.
Mientras que el Partido Comunista de China, así como el de Cuba a un nivel mucho más limitado, se dedican a aplicar reformas económicas, “cuando se trata de la política se aferran tenazmente a un sistema dictatorial”, según afirma Liu con sus propias palabras.  Cita también las formas diversas de asistencia que brindan a “regímenes canallas” en Sudán, Siria, Cuba, Venezuela o Zimbabwe, y a otros países latinoamericanos que se sumergen paulatinamente en políticas extremistas, así como las políticas de cooperación energética que elaboran con el propósito de “atraer a países extremadamente antiamericanos o extremadamente antioccidentales en la región islámica, como el Irán”.
El conocimiento es poder y la perspectiva de que sus pueblos puedan aprovechar ese poder hace temblar a los regímenes autoritarios. El mayor "crimen" de Liu Xiaobo ha sido su esfuerzo por dar ese poder al pueblo chino y al resto del mundo.  Ese ha sido también el gran "crimen" de los opositores del régimen cubano.  Y ese poder de la libre expresión es exactamente lo que los Presidentes Chávez, Morales y Ortega están tratando de reprimir en Venezuela, Bolivia y Nicaragua en el violento camino que los conduce a la tiranía.
 
:::Gerardo E. Martínez-Solanas

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