Juan J. Molina

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Juan J. Molina

sábado, 30 de enero de 2016

“Todos los problemas son problemas de educación”




Nunca llueve a gusto de todos, eso hace tiempo que lo sabemos. Probablemente, la educación sea el asunto más importante y controvertido con el que tenemos que lidiar. No podemos entrar en batallas dialécticas, y si me apuran, ideológicas entre enseñanza pública o concertada.

Lo que nos jugamos en educación es el futuro de nuestro país y de nuestra sociedad. Todo no puede reducirse a una cuestión de dinero o de pura supervivencia económica. El Estado tiene la obligación de garantizar la educación a todos los ciudadanos de este país, es un derecho constitucional sobre el que recae algo tan importante como la libre competencia en igualdad de condiciones, pilar básico de las democracias liberales. Si no se tiene acceso al conocimiento, no se puede competir por un puesto de trabajo de tú a tú con aquellos que si han podido instruirse.

Pero, ¿qué enseñanza queremos? A parte de todo el cambio metodológico y estructural que nuestro sistema necesita, el debate que ahora nos ocupa es ¿quién y para qué? Va a ser el que preste ese servicio. La libertad de enseñanza es algo que un liberal no puede cuestionar, la defendemos sin paliativos, por lo tanto aquellos que quieren llevar la discusión hacia un ataque a la libertad, solo esconden intenciones perversas.  En nuestro país y en la mayoría de países de nuestro entorno el Estado presta el servicio a través de sus propias escuelas, pero es indiscutible que la enseñanza pública, y concretamente en la región de Murcia, está mal financiada. Que la enseñanza pública decaiga de una forma natural porque baje el índice de natalidad o las corrientes migratorias fluctúen hacia la baja, es algo perfectamente asumible, lo que ya no es tan asumible es que esa bajada se produzca además, por factores corregibles mediante la buena gestión política. No es de recibo que en el presupuesto del 2016 se destinen  8 millones de euros menos que en el ejercicio anterior para la infantil y la primaria pública y que al mismo tiempo, se aumente esa cantidad para la concertada. Como mínimo estas cosas merecen una explicación, y tampoco es aceptable que si hay prevista una bajada de alumnos para los próximos años por las razones antes expuestas, según el INE se calcula que Murcia podría perder alrededor de 50.000 alumnos de aquí al 2029, no se utilice esa circunstancia para bajar las ratios de alumnos por aula y mejorar así la calidad, lo que supondría no bajar la financiación y utilizarla para la mejora de las condiciones laborales del profesorado, más contrataciones e inversión en materias complementarias como comedores, material escolar, transporte, etc.

La política de la Consejería de educación va en sentido contrario, que hay menos niños: pues bajo la financiación. Y no voy a entrar en disquisiciones sobre si lo que bajan a la pública es para destinarlo a la privada concertada, ellos sabrán. Si hay un partido que defiende la complementariedad entre lo público y lo privado, ese partido es Ciudadanos. Sin la iniciativa y la riqueza que produce el sector privado, los Estados modernos no pueden subsistir, eso está probado y certificado. Tampoco creo que exista un partido en este país más dispuesto al diálogo y a la negociación, lo hemos demostrado desde que estamos en las instituciones. Por lo tanto, no es el momento de empezar guerras, ni tampoco de abanderar el “qué hay de lo mío”, tenemos que sentarnos y decidir entre todos cómo vamos a proteger a la escuela tanto pública como concertada, sin que se abandone una y se beneficie a otra, de qué manera pueden complementarse para que sea una competencia sana que al final redunde en una educación mejor para todos. Que nadie olvide una cosa, tanto la pública como la concertada la pagamos todos los ciudadanos y por lo tanto, todos tenemos derecho a opinar cómo tienen que ser las reglas del juego.

En estos presupuestos del 2016, Ciudadanos ha apoyado una enmienda de Podemos para que se detrayeran 3 millones de euros de una partida de 223 millones a la concertada, hay que aclarar que el año pasado la partida que se destinó con el mismo fin fue de 215 millones, por lo tanto hay un incremento de 8 millones. Los tres millones se destinarán a comedores escolares, transporte escolar, material escolar y libros para todos los niños de la región, sin distinción del colegio al que vayan, público o concertado. Desde diversos sectores de la concertada y desde el propio PP se ha dicho que esos 3 millones de menos son una especie de tormenta perfecta que desbarataría todo el castillo. Si algo va a tener de bueno esta polémica es que al menos, se van a poner sobre la mesa las cifras reales de esas necesidades, veamos si esas afirmaciones tan catastróficas son ciertas y si es así, en el futuro, hablando se entiende la gente.

En cuanto al PP y sus amargas quejas sobre que nadie habla con ellos, yo ya lo he dicho en varias ocasiones, desconozco las razones de por qué tanto los Socialistas como los de Podemos no hablan con el PP, ellos tendrán sus motivos. Ciudadanos lo tiene muy claro, mientras no saquen a los imputados que tienen en cargos públicos, que no cuenten con nosotros. Dejémonos de excusas, para el Partido popular de Murcia por encima de los murcianos, la educación, la sanidad, los servicios sociales, etc. Está la protección de sus imputados en la que se afanan meritoriamente. Con lo fácil que sería hacer lo correcto, ellos prefieren complicarse la vida y de paso, complicárnosla a todos, no olvidemos que a fin de cuentas, son ellos los que gobiernan.

Juan J. Molina
Diputado de Ciudadanos y Presidente de la Comisión de Educación y Cultura de la Asamblea Regional de Murcia


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