Juan J. Molina

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miércoles, 20 de marzo de 2013

El día después, por Oscar Ortíz Antelo




La muerte del presidente Hugo Chávez ha concentrado la atención mediática y despertado infinidad de análisis sobre su impacto en la historia y el futuro de la región. Su control sobre la sociedad venezolana, su gran popularidad, su apoyo financiero a otras naciones y su activa y controvertida actuación internacional, lo hicieron un personaje importante de la política latinoamericana. Sin embargo, su legado es pobre y mayormente negativo; Venezuela progresivamente despertará a una realidad de pobreza, corrupción generalizada y oportunidades perdidas que cambiará sustancialmente el juicio de la historia sobre el mito que hoy se pretende construir alrededor de Chávez.
No se puede negar que muchos de los postulados que Chávez asumió como eje de su discurso eran ciertos. El sistema tradicional de partidos se había corroído por la corrupción y había perdido legitimidad y credibilidad frente a la ciudadanía. La lucha contra la pobreza y la movilidad social estaban distorsionadas por esa misma corrupción y por una economía mercantilista en la cual se protegía y creaba empresarios alrededor de negocios con el Estado.
Frente a esta situación, su discurso antisistema y su política de transferencia de rentas a los sectores más empobrecidos calaron en la sociedad venezolana. Son lecciones que hay que aprender. Se debe fortalecer la legitimidad de la democracia con una institucionalidad pública transparente y confiable, para evitar vacíos políticos que generen las condiciones propicias para la llegada al poder de los populismos. La lucha contra la pobreza debe evitar que las burocracias se engullan los recursos de los servicios sociales y contemplar mecanismos de transferencia directa y condicionada de dinero a la población más pobre.
Chávez benefició a mucha gente con estas políticas y tienen motivos para agradecerle. Sin embargo, no solo no solucionó los problemas por los cuales llegó al poder, sino que los profundizó. La corrupción ha empeorado, la inflación y la devaluación se combinan para empobrecer a la gente, las violaciones a los derechos humanos y la persecución a quienes piensan diferente ha dividido a la sociedad, la inseguridad ciudadana se agrava diariamente, la producción ha sido destruida con una economía que importa casi todo y acaba con los empleos. El cáncer se llevó a Chávez antes de que tenga que enfrentar todos estos problemas, que hoy representan enormes desafíos para una transición pacífica hacia una democracia plena y una economía sostenible.
Fuente: http://www.latinoamericalibre.org/columnas/el-dia-despues/#.UUoB-y-kmEE.facebook 

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