Juan J. Molina

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sábado, 28 de mayo de 2016

Ramiro Calle: "Rodrigo Rato y Darth Vader buscaban en la meditación mayor poder mental"


"¿Yo, el gran gurú del yoga en España? Si quieres insultarme, llámame gurú" / “Cuando mi maestro de Benarés hablaba de los políticos, decía siempre de ellos, caca de vaca” / "Me estuvieron presionando desde Espejo Público para que Susanna Griso me entrevistara hablando de Rodrigo Rato. No me presté a ello".

Foto: Dani Pozo
Foto: Dani Pozo
Ramiro Calle es muy conocido y respetado como el pionero del yoga en España. Desde 1971 más de 300.000 personas han pasado por su Centro de Yoga Shadak. Importantes gentes de la política, las finanzas y la farándula se han tendido y se tienden en sus esterillas, hay quien juega a llamarle incluso el gurú de las estrellas... Pero él rechaza briosamente este apelativo. Cierto es que cuando Ramiro Calle rechaza algo, lo rechaza sin juzgar. Ni siquiera al más famoso de sus acólitos, Rodrigo Rato, quien durante largos años practicó yoga y meditación en Shadak. Hace poco se encontraron casualmente por la calle y tuvieron ocasión de comentar el curioso acoso mediático al que el maestro ha llegado a ser sometido a cuenta del alumno. Claro que cuando uno ha regresado literalmente de la muerte bañado de humildad y de gracia, se dedica a cazar hombres santos como otros cazan recompensas y reconoce que su salvación puede estar en un gato al que inicialmente no quería ver ni en pintura, ¿cómo van a perturbarle las vanidades y los titulares del mundo?
¿Yo, el gran gurú del yoga en España? Yo siempre digo, si quieres insultarme, llámame gurú. Soy alérgico a los gurús. Yo soy un simple profesor de yoga, un instructor de meditación; también soy psicoterapeuta y doy sesiones privadas porque me formé durante diez o doce años con el psicoanálisis, pero en realidad yo no voy de gurú... El gurú puede ser una figura muy importante para la autorrealización, pero eso no tiene nada que ver con toda esta legión de falsos gurús que lo único que hacen es amasar dinero y fortalecer su ego.
¿Yo, el gran gurú del yoga en España? Si quieres insultarme, llámame gurú

Foto: Dani PozoGurú significa “el que quita la oscuridad de la mente”. Podríamos discutir si está en la esencia de todo verdadero gurú no considerarse jamás como tal... Tengamos en cuenta que en primer lugar el gurú huye de toda pleitesía, de todo culto a su ego. El gurú lo que quiere es ayudar a otros a subir por la escalera hacia la cima de la consciencia, pero él sabe que si ayuda a otro, el otro también le está ayudando a él. Igual que la madre hace al hijo y el hijo a la madre, el gurú hace al alumno y el alumno hace al gurú. Es una interdependencia muy estrecha.
Foto: Dani Pozo
Es un tipo de preeminencia, de ascendente, que estaría por ejemplo en las antípodas de aquello a que nos tienen acostumbrados los políticos y los dirigentes de casi cualquier cosa hoy en día. Yo he dicho a menudo, y a menudo eso ha escocido, que los partidos políticos son sectas. Una secta es un grupo de personas con una ideología común que rinden culto a un líder, y ese líder impone constantemente sus criterios, sus opiniones.
Cuando mi maestro de Benarés Babaji Sivananda hablaba de los políticos, decía siempre de ellos: “Caca de vaca”. Porque la mayoría de los políticos, simplemente, no tratan de hacer un servicio a los demás, sólo a sí mismos. Por eso yo siempre digo que hay muchos gurús que son políticos frustrados o actores frustrados, y por eso se han metido a gurús de masas. Para hacer sitio a un ego desmedido, a un ego rascacielos, del que cree que nunca se equivoca y nunca admite que las convicciones de los demás también pueden ser esclarecedoras.
Cuando mi maestro de Benarés hablaba de los políticos, decía siempre de ellos, caca de vaca
Últimamente todo el mundo me pregunta por un antiguo político que ha sido muchos años alumno mío, Rodrigo Rato. Me lo encontré hace cuatro días casualmente por la calle y le dije: “Rodrigo, no sé si te lo imaginarás, pero desde que ha salido toda tu historia, a donde quiera que voy, a dar una entrevista, un curso o una conferencia, casi lo primero que en todas partes me preguntan es, cómo es posible que alguien que lleva treinta años en el yoga, se ha dejado arrastrar por el ego o por la codicia”.
Hace algunas semanas, durante tres días me estuvieron presionando a fondo desde el programa Espejo Público de Antena 3 para venir con una cámara a mi centro de yoga y que Susanna Griso me entrevistara desde el estudio, hablando exclusivamente de Rodrigo Rato. No me presté a ello y lógicamente Rodrigo Rato me lo agradeció. Pero ¿por qué no me presté yo a ello? Es muy sencillo. Por mi centro de yoga han pasado muchas personas. Un tanto por cierto son efectivamente personas muy conocidas, muy populares. Rodrigo Rato practicó conmigo durante años yoga físico y luego practicó meditación. ¿Quién soy yo para juzgar a mis alumnos? Eso sería totalmente indecoroso. Cada persona tiene que juzgarse sólo a sí misma. Dicen los maestros que tú eres siempre tu propio castigo... ¿qué peor castigo puede haber? Y en todo caso si alguien tiene que juzgarte no son los medios de comunicación sino los jueces.
Foto: Dani Pozo
Foto: Dani Pozo
Yo le decía a Rodrigo Rato el otro día, en este encuentro casual en la calle Don Ramón de la Cruz, tú has pasado de ser un icono sagrado a ser un icono maldito... Pero ¿dónde está el verdadero problema de esta sociedad que tanto favorece, a todos los niveles, la corrupción? Los políticos, al tener más poder y más destreza que el ciudadano medio para ser corruptos, pueden serlo mucho más. Pero el problema es general. Si no cambia la mente humana no puede cambiar el mundo. Porque la mente es el mundo. Si un reformador no cambia su mente, ¿qué reforma va a hacer? Si un revolucionario no modifica su consciencia, ¿qué revolución va a hacer? Si la mente sigue estando enturbiada y enfangada por la ofuscación, la avaricia y el odio, eso es lo que vamos a dar a los demás.
Durante tres días me estuvieron presionando a fondo desde Espejo Público para que Susanna Griso me entrevistara hablando de Rodrigo Rato. No me presté a ello. ¿Quién soy yo para juzgar a mis alumnos? Eso sería totalmente indecoroso
Si miramos atrás y hacemos un autoexamen riguroso del ser humano nos damos cuenta de que no hemos evolucionado psicológicamente y espiritualmente, como quien dice, absolutamente nada. Hemos evolucionado en la hipertécnica, en la medicina, pero no en nuestra consciencia. Por ejemplo, a la pregunta de por qué después de veinte años alguien como Rodrigo Rato no ha adquirido determinado tipo de conciencia, yo siempre respondo, porque depende mucho de por qué la gente va a la meditación. La meditación siempre tiene que ir conjuntada con la ética o virtud y con el desarrollo de la sabiduría y un entendimiento correcto. Pero sucede que mucha gente va a meditar sólo para adquirir más fuerza mental, más poder... Un poco como Darth Vader en La guerra de las galaxias... Se mueven en el lado oscuro de la fuerza y no unifican esa fuerza con la disciplina ética o mental. Recordemos a Mario Conde, que antes de caer en desgracia y de ir a la cárcel presumía de ser un experto en religiones orientales, de ser masón, etc. Claro, si toda esa sabiduría no se utiliza de forma adecuada o ética, si no hay una mente clara y un corazón tierno y compasivo, el poder puede llevar a las peores cosas.
Foto: Dani Pozo
Foto: Dani Pozo
Nunca se está lo bastante cerca de ser humilde. Cuando yo me pasé aquellos dos meses haciendo piruetas en el alambre entre la vida y la muerte, cuando llegaron a decir los médicos, no a mí, que estaba con parada cardiorrespiratoria e inconsciente, pero sí a mi familia, que me quedaban cuatro horas de vida, no más... Cuando a pesar de eso me pasé meses luchando en la UCI... Tuve entonces una serie de experiencias terribles a nivel inconsciente, pues como dicen los lamas tibetanos, en el inconsciente surge e irrumpe todo aquello que llevamos siglos y milenios arrastrando, todo ese magma del inconsciente colectivo... Yo fui torturado y masacrado durante semanas a través de esas experiencias, cuya vivencia era tanto o más real que la vida misma. Eran sueños muy vívidos, muy reales.
Pero lo que es de verdad importante es que cuando yo, finalmente, soy trasladado a planta y poco a poco me empiezo a recuperar, me embargaron dos sentimientos impresionantes: uno, la humildad. Nunca había sido yo tan consciente de nuestra vulnerabilidad, de nuestra fragilidad. Y el otro sentimiento fue darme cuenta de que lo único importante y lo único esencial es la compasión, el amor y el cariño. Yo estaba como un guerrero que acaba de volver de la batalla, adelgacé veintidós kilos, cuando me vi en el espejo, con un parche además en el ojo, porque veía doble, cuando me sentí tan endeble, que no podía casi caminar, le pedí a Luisa, mi compañera: sácame fotos de cómo estoy ahora, porque nunca quiero olvidar esto. Quiero utilizarlo como instrumento para que el ego nunca se dispare.
Cuando temo que el ego se me dispare, miro los papeles que garabateé estando al borde de la muerte, ni yo mismo entiendo mi letra, no hay mayor cura de humildad
Dejadme enseñaros algo que encontré ayer haciendo limpieza y fue un revulsivo tremendo. Encontré estos papeles que mi hermano me guardó. Están todos escritos por mí en los momentos terribles de estar muriéndome. En unos garabateo: "Esto es el infierno, matadme, sacadme de aquí...". En otros papeles ni yo mismo soy capaz de reconocer mi propia letra. Cuando te pasa algo así, salvo que tengas una conciencia de lechuga, tienes que reaccionar. Afortunadamente. Eso sí, siempre les digo a mis alumnos que ojalá no tengan que pasar por eso para cambiar la mente... Hay que aprovechar todas las dificultades que se presentan en la vida pues para eso, para modificar la mente. Para luchar contra la disociación de nuestra esencia que lleva a tantas y tantas personas a la neurosis.
Foto: Dani Pozo
Foto: Dani Pozo
¿Qué es el infierno, donde yo creía encontrarme? Yo creo que el infierno es esperar lo que no es. Cuando le preguntaron a un maestro, tú qué esperas, él contestó: lo que ocurre. Esa capacidad de lucidez, de intrepidez y osadía para asumir lo que es... Y desde allí, trabajar sobre uno. Pero nos han contado tantos cuentos que indudablemente ya nos hemos perdido de nosotros mismos. El camino del retorno requiere esfuerzo. Hay que volver a aprender a encarar la vida con esfuerzo y con dolor, que es de lo que hoy mucha gente huye. La gente no quiere esforzarse, sufrir ni tener paciencia. Cuando es la única manera de recuperarse a sí mismo. Y de volver a captar el alma de las cosas detrás de las apariencias, de lo que nos han enseñado que es real pero no lo es...
Hay que volver a aprender a encarar la vida con esfuerzo y con dolor, que es de lo que hoy mucha gente huye
Y ahora va y me pregunta usted, señorita, si es verdad, como se ha llegado a decir, que yo no eyaculo nunca, o que trato de evitarlo por todos los medios... Veamos. Yo he atravesado muchas fases de búsqueda interior. He pasado por todo, por sociedades esotéricas, por sociedades secretas, por movimientos espirituales, por el zen, por el tao, por todos los budismos, por todo lo imaginable... Por muchas, muchas sendas. Entre ellas, la senda del tantra y de la ascesis. La ascesis yo la he vivido muy a fondo, yo ahora peso por ejemplo 66 kilos pero llegué a pesar 96, me sometí a grandes ayunos porque además en la ascesis encontraba fuerza... También en el verdadero tantra, donde se puede tomar un camino, que es directamente la abstención sexual, como hacen los monjes o los renunciantes, o puedes practicar la sexualidad pero tratando de transformar el semen en lo que llaman la energía nutritiva del alma. Transformar la libido, que diría Freud, en energía de desarrollo interior y espiritual. Hay una serie de técnicas que se pueden practicar, yo las practiqué durante cuatro años y es verdad que durante cuatro año no me desparramé... La energía puede ir hacia abajo o hacia arriba, y ahí lo que haces es redirigirla hacia arriba, hacia el centro del entrecejo del entendimiento correcto...
Cada persona tiene que elegir su camino. Por ejemplo yo soy rigurosamente vegetariano, bueno, lácteo-vegetariano, tomo muchísima leche... Yo llegué a ser así hace veinticinco años por mí mismo, no porque nadie me lo impusiera. Si te lo imponen ya es terrible. Hay que ir llegando poco a poco a las cosas, a tus cosas. No hay que salir de una secta para meterse en otra. Cada uno tiene que desarrollar su propio discernimiento, su lucidez mental para optar.
Hay técnicas tántricas para no eyacular, yo las practiqué durante cuatro años y es verdad que durante cuatro años no me desparramé... La energía puede ir hacia abajo o hacia arriba, y ahí lo que haces es redirigirla hacia arriba
Y para acabar, hablemos de lo mejor: de los gatos. Concretamente de mi gato Émile. Cuando se suponía que yo ya no iba a volver a casa, porque había sido desahuciado y se suponía que me iba a morir, pues había un gato que me habían ofrecido, pero yo me había negado, no ya a acogerlo, sino ni siquiera a verlo. Pensaba que tener un gato en casa me iba a limitar mucho y eso era lo último que yo deseaba. Me insistían y me insistían, mira, que es un gato que ha sido maltratado, Luisa quería recogerlo, pero yo me negaba y me negaba. Cuando de verdad pareció, como digo, que yo no iba a volver a casa, ella aprovechó para acogerlo. Y desde el primer momento el gato se subía a la cama justo por mi lado. Luisa le reprendía pensando, como vuelva Ramiro y el gato se le suba encima, me la va a armar...
Finalmente yo volví a casa y sí, desde el primer momento, el gato Émile se me subía encima, se subía encima de mi pierna enferma, entre otras muchas secuelas tenía esa pierna que se me dormía y no la movía bien. Por las noches Émile estaba allí conmigo y me hacía una especie de reiki, aunque suene a broma. Se ponía sobre mi cabeza y movía la pata. Y como yo pasé un mes postrado en un sillón, recuperándome, Émile era mi eterno inspirador, revelador, compañero... Yo ni ponía la tele ni leía ni nada, sólo me dediqué ese mes allí tumbado a observar al gato encima de mí... Así vas descubriendo cosas que quien no haya convivido con un felino no se puede llegar ni a imaginar. Un gato es algo muy, muy especial. Se crea un vínculo empático muy fuerte. A mí mi gato es el que más me quiere porque es el único que no me juzga. Él no pierde un minuto acarreando rencores ni resentimientos o dejándose confundir por pensamientos innobles o poco bellos.
Foto: Dani PozoFuente: http://www.elespanol.com/reportajes/20160525/127487512_0.html

lunes, 23 de mayo de 2016

HORA DE DESPERTAR, por Antonio Muñoz Molina



He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.
Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.
El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era:que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critiacan no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora,o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia de la educación franquista.
He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.
Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.
Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.
Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.
Fuente: http://xn--antoniomuozmolina-nxb.es/2011/05/hora-de-despertar/

domingo, 8 de mayo de 2016

VIAJE A ÍTACA

—Itaca 
 
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
C. P. Cavafis. Antología poética.
Alianza Editorial, Madrid 1999.

Edición y traducción, Pedro Bádenas de la Peña
Ulises, atado al mástil, escucha el canto de las sirenas (Cerámica griega)

viernes, 8 de abril de 2016

16 cosas que no podías hacer en la URSS

 
1- Criticar al partido comunista o a alguno de sus líderes
2- Irte de la URSS o hacer turismo por las repúblicas soviéticas: Lo primero imposible. Lo segundo muy limitado.
3- Protestar porque padre de la patria os mandase a todos los de vuestra étnia o cultura a otra parte del país.
4- Fundar un partido político
5- Crear una empresa, vender tus servicios o el producto de tus manos. Ser capitalista, la economía privada, estaba prohibida.
6- Vivir donde quieras: Tenías que pedir permiso para empadronarte, pudiéndosete denegar. A veces tenías que recurrir al soborno (y no especialmente barato).
7- Comprar un piso: no había mercado de la vivienda. Te dejaban una casa de 30m2 para 5 y si érais más a lo mejor con suerte al cabo de 10 años de vivir apiñados te dejaban una casa de 50m2. A los afortunados les dejaban un trozo de tierra para que se construyesen una dacha o un chamizo con sus ahorros. Por cierto, te dejaban la casa en usufructo. A la caida del Comunismo, estas casas fueron cedidas en propiedad a sus usufructuarios. También había una gran corrupción: para poder acceder a una casa te tenías que empadronar y muchas veces no te dejaban empadronarte si no sobornabas a los funcionarios (ver punto 6).
8- Tener un dormitorio: las casas eran tan pequeñas que no existía (y todavía no existe) el concepto de dormitorio, o habitación para dormir, por lo que el 99% de los rusos dormía (y todavía duerme) en sofás cama o en un colchón tirado en el suelo.
9- Comprar papel higiénico: por alguna extraña razón y pese a ser un producto de primera necesidad casi nunca había, así que se reciclaban periódicos y manuscritos tirados a la papelera para usarlos como papel higiénico. También el poco papel higiénico que había se guardaba como tesoro por si algún día no hubiese en la tienda.
10- Comprar un coche: los últimos planes quiquenales, orientados a los bienes de consumo incluían coches. Si tenías unos cuantos rublos ahorrados, podías comprarte un coche o una televisión.
Comprar productos diferentes: casi toda la producción estaba destinada a lo básico, así que habría dos marcas de leche, dos de zapatos, etc. Había pocos productos, de baja calidad y muy básicos.
11- Comprar ropa o productos de calidad: normalmente la ropa, armarios y otros productos de calidad venían de la RDA, Checoslovaquia o Hungría. La producción rusa era muy pobre.
12- Creerte las noticias: todo estaba manipulado.
13- Reclamar derechos individuales: El individuo no cuenta. Tus derechos no cuentan. Lo que cuenta es la mayoría, la masa. Si para el bien de la mayoría tú tienes que ir andando, tendrás que ir andando. No tienes derecho a tener más que unas pocas propiedades (ropa, ahorros, etc.) y no puedes quejarte. Olvídate de tener derechos.
14- Dejar tu trabajo: en Koljoses y Sovjoses no podías dejar tu trabajo e irte a la ciudad a trabajar de otra cosa sin permiso de la autoridad, convirtiéndote técnicamente en un esclavo. Los movimientos de otros tipos de trabajadores también estaban controlados y para ir a trabajar a otra ciudad te tenían que dejar empadronar (ver punto 6), y si no te dejaban, no podías trabajar allí.
15- Vestir ropas coloridas: podrías pero llamarías la atención. El mundo soviético era casi monocromático, tonalidades de gris, rojo. Vestir con algo amarillo, rojo, azul o naranja llamaría la atención. Diría tres cosas de tí: a) eras extranjero, b) la ropa era importada o c) eras alguien importante.
16- Cambiar u ocultar tu vida laboral: Toda tu vida laboral está escrita en la Трудовая книжка (trudovaya snishka) por lo que si alguna vez llegaste tarde, te peleaste con tu compañero, bebiste o robaste, eso ya estára de por vida en tu historial y no lo podrás cambiar. La “trudovaya snishka” es un librito que tu empleador guarda y en él escribe cositas como cuando en el colegio tus profesores escribían en tu cartilla las notas, el comportamiento y el progreso. Bueno, pues aquí lo mismo. En la “trudovaya snishka”, que todavía existe en Rusia (un vestigio que quieren eliminar), el empleador escribe los ascensos, descensos, faltas, despidos, etc.
Cuando cambias de trabajo tienes que pedirle la “trudovaya snishka” a tu empleador y dársela a tu nuevo empleador. Afortunadamente, en la entrevista no te la piden, pero cuando vayan a contratarte si que te la pedirán y entonces ahí descubren que hace 10 años te despidieron de tal trabajo, o que esa experiencia que dijiste que fueron 2 años no existe, o que ese puesto que dijiste que habías ocupado no lo has ocupado.
En definitiva, un ejemplo de cómo el Estado tutelaba a los trabajadores. Es decir, si hace 10 años tú tuviste un problema de alcoholismo y te despidieron, aunque te hayas rehabilitado esa falta pesará para toda la vida en tu historial. Y lo peor de todo: no podrás mentir para empezar una nueva vida.
FUENTE: https://laverdadofende.wordpress.com/2016/04/04/16-cosas-que-no-podias-hacer-en-la-urss/

sábado, 2 de abril de 2016

Otra Administración es Posible (III): El uso y abuso de la potestad regulatoria

burocracia-iii


Continuamos con nuestras reflexiones sobre el concepto de Administración Posible (parte 1,parte2) con uno de los aspectos que destacábamos en nuestra anterior entrega: laabrumadora producción normativa nacional, de la que las administraciones públicas usan y abusan ejerciendo una potestad regulatoria mal entendida y peor ejercida que, en nombre de una supuesta protección y normalización de la convivencia ciudadana, no deja sin intervenir, someter o fiscalizar casi ningún ámbito de nuestra vida privada, muchas veces de forma innecesariamente discrecional, como ya analizamos.
Insistimos en recordar de nuevo estas cifras: en el período 2009-2014, se promulgaron 4.746 normas estatales y publicaron más de 1.250.000 páginas del BOE. A todo ello debemos añadir las disposiciones autonómicas (más de 800.000 páginas en 2014) y locales. En concreto, nuestro sistema autonómico ha disparado su producción normativa hasta límites abrumadores:
Producción normativa Estado CCAA

Manuel Llamas describe muy bien los efectos de este furor regulatorio en un buen artículo del año 2013 (del que hemos extraído el gráfico anterior):
“Imagínese una carretera de 210 kilómetros de papel. Ésta es la longitud (virtual) que alcanza cada año la regulación administrativa a nivel regional, unos 700.000 folios de Diarios Oficiales Autonómicos. Su volumen no ha dejado de crecer desde 1978 y casi multiplica por 14 el número de páginas que produce anualmente la normativa estatal. Y sus efectos se dejan notar, y mucho, sobre la economía nacional, ya que esta exagerada reglamentación resta productividad y capacidad de innovación al sector privado (empresas y trabajadores)”.
Un ejemplo inmejorablle de este fenómeno es el que nos relatan Javier Benegas y Juan M. Blanco  en otro gran trabajo publicado en Vozpópuli:
“Ramón Iglesias, ingeniero y promotor español, necesitó tres años de gestiones, 10.000 euros en licencias, centenares de papeles y complejos trámites con más de 30 funcionarios de 11 departamentos pertenecientes a cuatro Administraciones diferentes, antes de poder abrir su bodega ecológica. Tuvo que pagar 1.300 euros por un estudio de impacto acústico a pesar de que sus instalaciones eran silenciosas y se encontraban muy alejadas del lugar habitado más cercano. Le exigieron una certificación de ‘innecesariedad’ de realizar actividad arqueológica y, también, un informe sobre iluminación por si incumplía el ‘reglamento para la protección de la calidad del cielo nocturno’. En resumen, Ramón sufrió innumerables zancadillas administrativas a pesar de que iba a generar puestos de trabajo en una de las zonas más deprimidas de España”.
Este y otros ejemplos similares, que muchos lectores seguro que han conocido o sufrido, suponen un importante freno a la iniciativa empresarial y, en consecuencia, al crecimiento económico robusto y a la creación de empleo que tan desesperadamente necesita nuestro país. El resultado, para muchos emprendedores, es “la cola del paro o la economía sumergida”.
forges-ventanilla-unica
Mejoras necesarias pero insuficientes
Al leer las líneas anteriores, cualquier lector podría pensar que en es España no se ha avanzado nada para solucionar esta pesada lacra burocrática, y no es cierto. Sería injusto no reconocer el esfuerzo realizado durante los últimos cinco años en la agilización de la carga administrativa de empresas y ciudadanos, que nos ha llevado a mejorar en bastantes áreas. Pese a todo, todavía queda un largo y arduo camino que recorrer, debido esencialmente a la estructura de nuestras Administraciones Públicas, las relaciones de poder entre ellas y las querencias de un capitalismo castizo muy afianzado en nuestra cultura política y empresarial.
Barreras a emprendedores
El gráfico anterior, compartido por Benegas y Blanco en su artículo, es de la OCDE y corresponde a estadísticas de regulación de mercado, en concreto barreras a emprendedores, licencias y permisos en 2013 (cuanto mayor, peor). España, como vemos, salía mal parada en todos los apartados. Del mismo modo, nuestro país ocupaba ese año un mediocre puesto 46 (de 189) en el ranking “Doing Business”, que clasifica las naciones según la facilidad que ofrecen para hacer negocios. Pero cabe reseñar que en 2010 ese puesto era el 62º y que en 2016 España ha ascendido hasta el 33º, aunque parte de esta mejora es debida a cambios metodológicos introducidos en 2015. De todas formas, en algunos apartados parciales seguimos muy por debajo de nuestro potencial y nos hemos estancado o incluso retrocedido en comparación con el año precedente:
Doing Business 2016
En cualquier caso, hay varios avances sustanciales que merecen destacarse. A ellos se refiere el completo y muy recomendable informe Doing Business en España 2015:
“Durante los últimos años, el Gobierno estatal ha llevado a cabo una serie de reformas —del mercado laboral, del sector financiero, de estabilidad presupuestaria, entre otras— que han contribuido a la recuperación económica. En 2013 se inició una reforma de la administración pública, comisión conocida como CORA, para racionalizar el sector público y, entre otros objetivos, fomentar el desarrollo del sector privado. Otra medida de simplificación regulatoria y administrativa fue la aprobación en 2013 de la Ley de garantía de la unidad de mercado, que creó un mecanismo para garantizar la coherencia entre la normativa de los distintos ámbitos de gobierno y evitar la fragmentación del mercado. Además, se han llevado a cabo iniciativas para fomentar la creación de empresas, como la Ley de apoyo a los emprendedores y su internacionalización. La normativa, que emana de la Unión Europea, también está impulsando la simplificación administrativa y la mejora del clima de negocios. Un ejemplo es la introducción de la ‘declaración responsable’ o ‘comunicación previa’ en sustitución de licencias y autorizaciones administrativas, que supone un cambio de paradigma en cuanto al rol de las administraciones públicas”.
Pese a todas estas iniciativas reformistas, seguimos a la cola de los países de altos ingresos de la OCDE en cuanto a la facilidad de hacer negocios. Para muestra, un botón. Apartado “apertura de una empresa” (puesto 82º, ver tabla anterior):
Doing Business Apertura de una Empresa
En este punto, es necesario preguntarnos: ¿qué nos impide mejorar de manera mucho más sustancial?
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Inercia burocrática, lucha de poder y supervivencia clientelar…
La historia nos ha demostrado que la resistencia que presenta la mole administrativa a ser desacelerada o reducida resulta inconmensurable. A ella se incorporan generaciones sucesivas de políticos y burócratas sin afectar apenas su voracidad regulatoria. Y así transcurren las legislaturas mientras capas y más capas de leyes, reglamentos, instrucciones, ordenanzas y circulares entorpecen, limitan o directamente imposibilitan la actividad ciudadana.
De hecho, la potestad normativa es un arma muy poderosa para el mantenimiento y la reproducción del poder político, sobre todo cuando se utiliza en beneficio de las élites reguladoras y no de los regulados. No es la primera vez que hemos descrito en Sintetia los mecanismos de esa pervivencia burocrática: cuando el poder económico y político se concentra, entrelaza y crece en manos de unos pocos, esas élites acaban influenciando o controlando las políticas gubernamentales en su favor. El objetivo es crear un entramado de conexiones público-político-económicas y una masa crítica de beneficiarios (mediadores, comisionistas, empresas y ciudadanos receptores de ayudas o subvenciones) de los que cabe esperar tanto la fidelidad electoral como la necesaria justificación para mantener el sistema. Todo ello se materializa en forma de continuas restricciones regulatorias que impactan en el desarrollo del país.
El peso de la ley...
En España, este proceso se observa claramente en nuestro deficiente proceso de construcción autonómica. El gráfico que hemos compartido al comienzo del artículo ilustra el inusitado afán normativo de las Comunidades Autónomas. En un excelente estudio del Instituto de Estudios Económicos sobre la unidad de mercado en nuestro país, se destaca precisamente este fenómeno:
“La intromisión normativa de los gobiernos autónomos tiene un alcance que supera con creces cualquier límite razonable. Muchas actividades económicas se regulan hasta el más mínimo detalle, siendo esta la causa fundamental de la introducción, absolutamente innecesaria y arbitraria, de requisitos y barreras inútiles cuyo único resultado es obstaculizar la actividad económica y fragmentar el mercado nacional, sin aportar realmente nada beneficioso a la sociedad”.
El estudio ofrece algunos ejemplos de este caos regulatorio:
“La obligación de que los trabajadores conozcan una lengua regional, lo que limita la libre circulación de los mismos dentro de todo el territorio; normas de etiquetado, embalaje e instrucciones, que tienen que estar escritas en dichos idiomas, o diferentes normativas de seguridad, medioambientales o de composición de los productos, que obligan al fabricante a instalar líneas de producción diferenciadas, lo que supone mayores costes y un menor aprovechamiento de las economías de escala; diferentes interpretaciones de las normas por parte de las instancias judiciales de cada territorio, lo que hace que los mismos hechos económicos sean interpretados de diferente manera en cada región, creando inseguridad jurídica; diferentes regulaciones de los colegios profesionales y del régimen de los profesionales liberales, que puede fragmentar el mercado único al impedir que estos ejerzan su profesión en todo el territorio sin tener que cumplir más requisitos que los exigidos en su colegio, y un largo etcétera”.
En esta misma línea se pronuncia el ya mencionado informe Doing Business en España 2015, al destacar las dificultades que encuentran los emprendedores al interactuar con diferentes niveles de gobierno —estatal, comunidades autónomas, provincias y municipios—, cada uno con sus competencias y legislación.
CCAA2
CCAA1
En un país donde las administraciones territoriales gestionan alrededor de un 50% del gasto público y representan el 77% de los empleados públicos, la normalización, coordinación y simplificación administrativas resultan fundamentales para prosperar y competir en la arena global. Sin embargo, pese a las disposiciones promulgadas para lograr esa tan necesaria unidad de mercado, seguimos estancados. El mal reparto entre el poder central, regional y local; la lucha de intereses políticos y económicos, ya sean legítimos, de clase o espurios, y la falta de una visión estratégica de país nos impiden avanzar en la buena dirección. Así, no es de extrañar que la propia Ley de Unidad de Mercado sufriera la reticencia de varias Comunidades Autónomas y laoposición directa de otras (Cataluña, Andalucía, País Vasco y Canarias) desde el mismo momento de su nacimiento… por “vulnerar sus competencias”.
Discrecionalidad en el uso de la ley
La Administración Central, por otra parte, tampoco está libre de pecado y presenta numerosas actuaciones regulatorias poco edificantes. Gian-Lluís Ribechini, apreciado colaborador de esta casa, nos ofrece un ejemplo magnífico, el de la equiparación con los Master de Bolonia de las titulaciones universitarias de ingeniera anteriores a Bolonia:
“1)    El 19 de junio de 1999, 29 ministros de Educación europeos firmaron la Declaración de Bolonia.
2)    El 30 de agosto de 1999 (menos de tres meses después) en Francia se promulga el “Décret n°99-747 du 30 août 1999 relatif à la création du grade de master”.
En este decreto de 4 páginas se expone:
‘El grado de master se confiere de pleno derecho a los titulares: 3. De un título de ingeniero expedido por una institución autorizada en virtud del artículo L. 642-1 del Código de Educación’
O sea, que en una línea se equipara el título de ingeniero al master de Bolonia.
3)    El 21 de noviembre de 2014  (¡15 años después!) en España se promulga el ‘Real Decreto 967/2014, de 21 de noviembre, por el que se establecen los requisitos y el procedimiento para la homologación y declaración de equivalencia a titulación y a nivel académico universitario oficial y para la convalidación de estudios extranjeros de educación superior, y el procedimiento para determinar la correspondencia a los niveles del marco español de cualificaciones para la educación superior de los títulos oficiales de Arquitecto, Ingeniero, Licenciado, Arquitecto Técnico, Ingeniero Técnico y Diplomado’. Ahí es nada.
Ese RD tiene… ¡21 páginas!
En el CAPÍTULO III se describe el ‘Procedimiento para determinar la correspondencia de los títulos oficiales de Arquitectura, Ingeniería, Licenciatura, Arquitectura Técnica, Ingeniería Técnica y Diplomatura a los niveles del Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior’. Se desarrolla desde el articulo 19 al artículo 27 (en 3 páginas).
La diferencia es brutal: en Francia resuelven el asunto en tres meses, con un solo artículo y en 2 líneas, mientras que en España se requieren 8 artículos y 96 líneas… y años para su promulgación”.
Como dirían en Asteríx: “Están locos estos …”
20160229 Gasto Ingreso Publico Real España desde 1980
Todo esto cuesta dinero, mucho dinero…
Huelga decir que tal furor regulatorio viene acompañado de un gasto público creciente y cada vez más difícil de financiar, que sólo se ha visto amortiguado por el impacto del pinchazo de nuestra enorme burbuja y la subsiguiente crisis económica, tal y como refleja el gráfico de @_perpe_, lo que nos ha obligado a incurrir en sucesivos déficit y a alcanzar un endeudamiento histórico. Esta correlación, tan intuitiva, entre una mayor cantidad de disposiciones restrictivas y unos presupuestos cada vez más abultados, ha sido recientemente documentada en Estados Unidos por un interesante estudio realizado por la George Mason University. En el mismo estudio se plantea una pregunta con mucho hierro: ¿quién fue primero? ¿la gallina estructural o el huevo normativo?
Restrictions-and-budgets-fig-1
Por consiguiente, el abuso indiscriminado y arbitrario de la potestad regulatoria de las administraciones públicas no solo supone un freno directo a la actividad económica, a través de la imposición de restricciones innecesarias, barreras de entrada y gravosos costes a los posibles generadores de riqueza, sino que exige la financiación de una exigente, carísima y muchas veces ineficiente estructura burocrática, cuyos distintos niveles, además, luchan y se interfieren entre sí. Una mole, como hemos dicho, tremendamente resistente a las reformas y cada vez más alejada de los ciudadanos, que trata de justificar su existencia en la legitimidad de un modelo de estado que no fue pensado para tamaño dispendio.  
¿Soluciones? En las próximas entregas abundaremos en ellas. Hasta entonces, sigamos observando, analizando y, sobre todo, pensando. Una actividad todavía no regulada, afortunadamente. Y no por falta de ganas.