Juan J. Molina

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martes, 18 de octubre de 2016

La gran estafa legislativa que impide a la gente ganarse la vida, por JAVIER BENEGAS Y JUAN M. BLANCO

Bodegas en mitad del campo que han de cumplir el “reglamento para la protección de la calidad del cielo nocturno”, permisos que se han de solicitar en ventanillas que no existen, obras de insonorización por importe de miles de euros para diminutas escuelas de yoga, instrucciones para declarar impuestos que parecen jeroglíficos...

Trabajar en la economía sumergida

Ramón Iglesias, ingeniero y promotor español, necesitó tres años de gestiones, 10.000 euros en licencias, centenares de papeles y complejos trámites con más de 30 funcionarios de 11 departamentos pertenecientes a cuatro Administraciones diferentes, antes de poder abrir su bodega ecológica. Tuvo que pagar 1.300 euros por un estudio de impacto acústico a pesar de que sus instalaciones eran silenciosas y se encontraban muy alejadas del lugar habitado más cercano. Le exigieron una certificación de “innecesariedad” de realizar actividad arqueológica y, también, un informe sobre iluminación por si incumplía el “reglamento para la protección de lacalidad del cielo nocturno”. En resumen, Ramón sufrió innumerables zancadillas administrativas a pesar de que iba a generar puestos de trabajo en una de las zonas más deprimidas de España.
El caso de Ramón es el del típico emprendedor solvente a punto de naufragar en el mar de los Sargazos de esas trabas burocráticas a la actividad económica creadora de empleo, que más parecen provenir de la calentura de mentes desquiciadas que de una labor legislativa y reguladora responsable. Hay casos aún más inauditos, como el de un empresario mexicano que, tras un año de trámites y gestiones en España, tuvo que tirar la toalla al descubrir que uno de los permisos exigidos sólo se expedía en una ventanilla que ni siquiera existía. O, a una escala más modesta, la pequeña escuela de yoga, con aforo para apenas 14 personas, a la que se exigió acometer obras de insonorización por importe de 14.000 euros (más IVA) pues, como es bien sabido, el yoga es una actividad extremadamente ruidosa.
Acosados por las trabas administrativas, perseguidos por Hacienda, la Seguridad Social y los bancos, muchos regresan arruinados a la cola del paro o la economía sumergida

Exorcizando el espíritu emprendedor

Ramón no desistió en su empeño. Afortunadamente contaba con financiación suficiente y un proyecto bien planificado. A trancas y barrancas, descapitalizándose, llegó braceando a la orilla. Otros, con proyectos más modestos, como muchos autónomos, terminan desistiendo. Tras años de esfuerzos, angustias y estrecheces, acosados por las trabas administrativas, perseguidos por Hacienda, la Seguridad Social y los bancos, regresan completamente arruinados al lugar del que provenían: la cola del paro o la economía sumergida. En adelante, la mayoría de ellos preferirán malvivir de un triste subsidio que volver a pasar por ese infierno: comerán mal, pero al menos dormirán tranquilos. ¡Que el espíritu emprendedor se encarne en otro cuerpo!
En España, a cada intento de realizar una actividad económica corresponde una interminable lista de disparates administrativos. El delirio ha alcanzado tales cotas que, a la sombra de las prolijas normativas municipales, han florecido empresas concertadas que, por un buen dinero, “ayudan” al atribulado emprendedor a desenmarañar la madeja normativa, a conocer cómo y cuándo -y a qué coste administrativo- podrá abrir su peluquería, panadería, taller, tienda, despacho o garito. Nada mejor que el desglose de las tarifas de estos conseguidores para hacerse idea del absurdo. Algún malpensado podría llegar a la conclusión de que se ha legalizado aquello que antaño llamaban “mordida”. Para el legislador no hay peces pequeños, incluso la actividad lucrativa realizada en la propia vivienda está sujeta a inescrutables normativas. Y qué decir del “práctico” manual de Hacienda para cumplimentar la declaración de IVA: 12 páginas de retorcida jerigonza leguleya que deprimirían al más entusiasta aficionado a la hermenéutica o a la resolución de jeroglíficos.
¿A qué se debe tanto despropósito?, ¿acaso los legisladores se la tienen jurada a los emprendedores, autónomos y diminutos empresarios?, ¿nos encontramos a merced de sádicos que disfrutan mortificando a quien sólo aspira a ganarse la vida dignamente?, ¿o es simple y pura incompetencia? De ningún modo. Los políticos y los burócratas no son psicópatas ni estúpidos: su comportamiento es coherente con sus propios objetivos.



Regulación del Mercado. Índice escala de 0 a 6 de menos a más restrictivo. España (en color rojo) siempre a la cabeza en barreras, trabas, licencias y permisos.
Fuente: OCDE 2013.

Los oscuros propósitos de la hiperregulación

En los años 80 del pasado siglo, un economista peruano, Hernando de Soto, analizó un curioso fenómeno. En las grandes ciudades del Perú, como en las de otros países, existían grandes masas de población que subsistían llevando a cabo labores artesanales, industriales o de servicios, pero siempre sumergidas, aun cuando sus actividades eran lícitas. ¿Por qué nadie se regularizaba? De Soto sospechó rápidamente que el exceso de regulación, la multiplicidad de permisos y la dificultad para obtenerlos podían ser la causa. Comprobó que para abrir un mero taller textil hacían falta permisos de 11 organismos distintos, que requerían 289 días completos de trámites burocráticos, con un coste final de 1.231 dólares de la época (32 veces el salario mínimo en Perú). Y en algunos casos era imposible conseguir la licencia sin recurrir a sobornos. Este estudio dio origen al ya clásico libro El otro sendero.
Las complejísimas regulaciones no aparecen de manera inocente. Son establecidas deliberadamente
Tal despropósito condenaba a muchas personas a vivir en la precariedad. Podían ganarse el sustento pero siempre bajo la espada de Damocles de la suspensión y el cierre y, no menos importante, imposibilitados para hacer crecer su negocio y prosperar, porque el acceso al crédito estaba vedado a las empresas irregulares. Lo sorprendente era que, aun siendo las consecuencias tan graves, pocos gobiernos estaban dispuestos a acometer una simplificación legislativa. El motivo era simple: en muchos países, entre ellos el nuestro, los dirigentes políticos no persiguen el bien común; están al servicio de sus propios intereses. No se dedican a la política para servir a la sociedad sino para servirse de ella. Las complejísimas regulaciones no aparecen de manera inocente. Son establecidas deliberadamente por gobernantes sin escrúpulos como subterfugio para otorgar favores a sus aliados y asegurarse nuevas oportunidades de enriquecimiento ilícito. Esas barreras son los meandros administrativos donde se embalsa la corrupción.
La hiperregulación restringe la libre entrada a la actividad económica para que unos pocos privilegiados puedan operar sin apenas competencia, obteniendo enormes beneficios de mercados cautivos que comparten con los políticos a través de comisiones, regalos, puestos en el consejo de administración. Las normas o requisitos deben ser enrevesados y ambiguos para permitir cierto grado de discrecionalidad a la hora de conceder permisos y licencias. El fenómeno es tan antiguo que ya fue señalado por el historiador romano Cornelio Tácito: "Corruptissima re-publica, plurimae leges" (cuanto más corrupto es un país más leyes tiene).
Desgraciadamente, esta estrategia está muy extendida por todas las administraciones españolas. Mientras la oligarquía política y económica se enriquece, la gente corriente experimenta enormes dificultades para encontrar trabajo o desarrollar una actividad económica. Muchos conciudadanos quedan atrapados en el círculo de la pobreza; condenados a vivir del subsidio o trampear en la economía sumergida. Cada vez que loscostes de entrada en el mercado se incrementan un 10%, la densidad de empresas desciende un 1%,  con efectos devastadores  para la competencia, la productividad, la innovación y, sobre todo, el empleo. Las consecuencias son todavía más graves en el caso español por la cantidad y disparidad de disposiciones: más de cien mil leyes, normas y regulaciones que ocupan… ¡1.250.000 páginas en el BOE y otras 800.000 en los boletines de las Comunidades Autónomas!*
La hiperregulación maliciosa es, con mucho, el principal problema, la máquina infernal del desempleo, la pobreza y la frustración

Ni la formación ni la tecnología ni la globalización

Ciertos gurús insisten en la falta de formación, el atraso tecnológico y la presión de la globalización como principales causas del elevadísimo paro estructural que padecemos. Se equivocan. La hiperregulación maliciosa es, con mucho, el principal problema, la máquina infernal del desempleo, la pobreza y la frustración. ¿De qué nos servirá poseer la mejor formación si el legislador, sea nacional, autonómico o local, determina caprichosamente quién puede ejercer una actividad y quién no? ¿Cómo aprovecharemos la más portentosa tecnología, si los gobernantes pueden favorecer a sus amigos y partidarios, negando el pan y la sal al ciudadano innovador que quiere ganarse la vida honradamente? ¿Para qué valdrá la mayor capacidad de adaptación si los políticos generan infinidad de complejas y contradictorias normas con el fin de ejercer la discriminación, enriquecerse, y pasarse la igualdad ante la ley por el forro de sus sillones?
Resulta fascinante que muchos dirigentes políticos, alguno con sus posaderas recientemente asentadas en el Congreso, distraigan al común con la lacra del fraude fiscal y apelen a su civilidad para ordeñarle como si fuera una vaca, cuando el verdadero fraude, el más oneroso, el más colosal es el fraude legislativo: ese del que todos ellos son cómplices necesarios.
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(*) Las cifras de páginas no es el total sino sólo las publicadas entre 2009 y 2014. 
Fuente: http://www.vozpopuli.com/opinion/analisis/xx-Regulacion-Barreras-Emprendedores-Autonomos-Espana-Legislador-Hernando_de_Soto-Empresas-BOE-hiperregulacion-barreras_0_897510279.html

miércoles, 12 de octubre de 2016

Breve historia del liberalismo clásico, por Ralph Raico

classical-lib1“Liberalismo clásico” es como se designa a la ideología que promueve la propiedad privada, una economía de mercado sin trabas, el estado de derecho, garantías constitucionales de libertad de religión y prensa, y la paz internacional basada en el libre comercio. Hasta principios del siglo XX a esta ideología se la llamaba simplemente liberalismo. Sin embargo, hoy en día es necesario añadir el calificativo “clásico” (al menos en los países de habla inglesa, pero no, por ejemplo, en Francia), ya que la palabra liberalismo ha sido asociada a todo tipo de intervenciones que, en nombre de la igualdad, obliteran la propiedad privada y el mercado. Esta versión del liberalismo, si es que queremos llamarlo así, se conoce a veces como liberalismo “social”, o (erróneamente) liberalismo “moderno” o “nuevo”. Aquí hablaremos de liberalismo para referirnos a la variedad clásica.
Picture_of_John_Dalberg-Acton,_1st_Baron_ActonAunque sus principios son de carácter universal, el liberalismo debe ser entendido como una doctrina y movimiento surgido de circunstancias culturales e históricas particulares. El liberalismo, tal y como apreció Lord Acton mejor que nadie, nace de la civilización occidental, de la Europa que estaba o había estado en comunión con el Obispo de Roma. En otras palabras, la cuna del liberalismo no fue otra que la sociedad humana que vivió “el milagro europeo” (según la expresión de E. L. Jones). Las circunstancias históricas fueron la confrontación entre, por una parte, los valores e instituciones libres heredados de la Edad Media y, por otra, las pretensiones del estado absolutista de los siglos XVI y XVII.
De la lucha de los holandeses contra el absolutismo de los Austrias españoles surgió un sistema de gobierno con rasgos esencialmente liberales: estado de derecho (incluyendo especialmente una firme adhesión a los derechos de propiedad), tolerancia religiosa real, considerable libertad de expresión, y un gobierno central de poderes severamente limitados. El impresionante éxito del experimento holandés ejerció un “efecto de demostración” sobre el pensamiento social europeo y, gradualmente, sobre su práctica política. Esto fue aún más así en el ejemplo posterior de Inglaterra. A lo largo de la historia del liberalismo se produjo una interacción entre teoría y realidad social: observaciones prácticas estimularon y refinaron la teoría, cuyos desarrollos informaron a su vez nuevas reformas prácticas.
En las luchas constitucionales inglesas del siglo XVII numerosos individuos y grupos mostraron importantes rasgos liberales. Uno de estos grupos destaca por ser el primer partido político liberal reconocible en la historia europea: los Niveladores. Dirigido por John Lilburne y Richard Overton, este movimiento de radicales de clase media exigía libertad de comercio, el fin de los monopolios estatales, separación de Iglesia y Estado, representación popular, y límites estrictos a la autoridad, incluso la parlamentaria. Su énfasis en la propiedad, empezando por que cada individuo es amo de sí mismo, y su hostilidad frente al poder estatal demuestran que la asimilación entre los Niveladores y los Cavadores presocialistas no era más que propaganda enemiga. Aunque fracasaron en su época, los Niveladores se convirtieron en el prototipo de un liberalismo radical de clase media que desde entonces ha caracterizado la política de los pueblos anglosajones. Más tarde ese mismo siglo, John Locke establece la doctrina de los derechos naturales a la vida, libertad y posesiones, a las que llama colectivamente “propiedad”. Esta doctrina será transmitida, a través de los verdaderos Whigsdel siglo XVIII, a la generación de la revolución americana.
América se convirtió en una nación liberal modelo y, después de Inglaterra, en el ejemplo de liberalismo para el resto del mundo. Durante buena parte del siglo XIX apenas podía decirse que existía el Estado en muchos ámbitos de la sociedad americana, tal y como notaron asombrados varios observadores europeos. Ideas liberales radicales fueron expresadas y puestas en práctica por grupos tales como los jeffersonianos, jacksonianos, abolicionistas y los antiimperialistas de fines del siglo XIX.
Sin embargo, hasta bien entrado el siglo XX, la teoría liberal más destacable continuó procediendo de Europa. El siglo XVIII fue particularmente rico en este sentido. Un hito importante fue la Ilustración escocesa, cuyos representantes más destacados fueron David Hume, Adam Smith, Adam Ferguson y Dugald Stewart. Estos pensadores desarrollaron un análisis que explicaba “el origen de estructuras sociales complejas sin necesidad de apelar a una inteligencia directora” (según el resumen de Ronald Hamowy).
herbert spencerLa teoría escocesa del orden espontáneo fue una contribución crucial para el modelo de una sociedad civil autogenerada y autoregulada, que requiere de la acción del Estado sólo para defenderse contra intrusiones violentas en la esfera protegida de los derechos del individuo. Tal como menciona Dugald Steward en su Memoria biográfica de Adam Smith (1811): “Para llevar a un país desde el barbarismo más bajo hasta la mayor de las riquezas se precisa poco más que paz, impuestos bajos y una tolerable administración de justicia: todo lo demás viene dado por el curso natural de las cosas”. La máxima de los fisiócratas: “laissez-faire, laissez-passer, le monde va de lui-même” (“dejar hacer, dejar pasar, el mundo va por si solo”), sugiere tanto el programa liberal como su filosofía social subyacente. La teoría del orden espontáneo fue elaborada por pensadores liberales posteriores, especialmente Herbert Spencer y Carl Menger en el siglo XIX, y F. A. Hayek y Michael Polanyi en el siglo XX.
friedrich hayekEsta concepción liberal central es un foco de debate entre liberales y conservadores Burkeanos (y otros tipos de conservadores cuyas ideas se asemejan al liberalismo en varios aspectos importantes). Mientras que los liberales típicamente esperan que el mercado en su sentido más amplio, es decir la red de intercambios voluntarios, origine un sistema de instituciones y costumbres que garanticen la continuidad de la sociedad, por contra los conservadores insisten en que el soporte indispensable debe ser proporcionado por el Estado más allá de la simple protección de vida, libertad y propiedad, siendo especialmente necesario el apoyo estatal a la religión.
Con la industrialización se abrió un amplio frente de conflicto entre liberalismo y conservadurismo. Las élites conservadoras y sus portavoces, especialmente en Gran Bretaña, a menudo explotaron las circunstancias de la industrialización temprana para manchar la reputación liberal de sus adversarios dentro de la clase media y del Inconformismo anglicano. Con perspectiva histórica, está claro que la revolución industrial fue la solución dada por Europa (y por América) a una explosión poblacional intratable de cualquier otro modo. Ciertos conservadores forjaron una crítica del sistema de mercado alegando que éste es materialista, desalmado y anárquico.
frederic bastiatEn la medida en que los liberales asociaron conservadurismo con militarismo e imperialismo, surgió otra fuente de conflicto. A pesar de que una rama del liberalismo Whig no se oponía a las guerras con fines liberales (más allá de la autodefensa), y aunque las guerras de unificación nacional constituyeron una gran excepción a la regla, por lo general el liberalismo se asoció con la causa de la paz. El ideal de liberalismo antibélico y antiimperialista fue encarnado por la Escuela de Manchester y sus líderes Richard Cobden y John Bright. Cobden, sobre todo, desarrolló un sofisticado análisis de los motivos y maquinaciones que empujan a los Estados a la guerra. La panacea propuesta por los Manchesteritas fue el libre comercio internacional. Desarrollando estas ideas, Frédéric Bastiat propuso una forma especialmente pura de la doctrina liberal que disfrutó de cierto atractivo en el Continente y, más tarde, en los Estados Unidos.
Los partidarios del liberalismo no siempre fueron consistentes. Este fue el caso cuando recurrieron al Estado para promover sus propios valores. En Francia, por ejemplo, los liberales utilizaron las escuelas e institutos estatales para promover el secularismo bajo el Directorio, y apoyaron legislación anticlerical durante la Tercera República. En la Alemania de Bismarck los liberales encabezaron la Kulturkampf contra la Iglesia Católica. Sin embargo, estos actos pueden ser vistos como traiciones a los principios liberales y de hecho aquellas personas reconocidas como las más consistentes y doctrinales en su liberalismo se abstuvieron de participar en ellos.
Benjamin ConstantLa base para una posible reconciliación entre el liberalismo y el conservadurismo antiestatista surgió después de la experiencia de la Revolución Francesa y de Napoleón. Su mayor exponente fue Benjamin Constant, quien puede ser visto como la figura más representativa del liberalismo maduro. Ante la amenaza del poder ilimitado del Estado que manipula las masas democráticas, Constant buscó amortiguadores sociales y aliados ideológicos dondequiera que se encontraran. La fe religiosa, el localismo y las tradiciones voluntarias de los pueblos fueron valoradas como fuentes de resistencia frente al Estado. En la siguiente generación, Alexis de Tocqueville elaboró este enfoque Constantiano, convirtiéndose en el gran analista y enemigo del Estado burocrático omnipresente y expansivo.
alexis de tocquevilleEn los países anglosajones la hostilidad de los conservadores antiestatistas se ha visto exacerbada por el enorme énfasis dado al papel de Jeremy Bentham y los Radicales Filosóficos (como John Stuart Mill) en la historia del liberalismo. En realidad, en Sobre la libertad(1859), John Suart Mill se desvió de la línea central del pensamiento liberal al contraponer el individuo y su libertad no sólo al Estado sino también a la “sociedad”. Mientras que el liberalismo de, por ejemplo, Wilhelm von Humboldt y Benjamin Constant vio las asociaciones voluntarias intermedias como el resultado natural de la acción individual y como barreras deseables frente a la expansión del Estado, Mill se propuso despojar al individuo de cualquier conexión con tradiciones sociales generadas espontáneamente o con cualquier autoridad libremente aceptada, como ejemplifica su afirmación, en Sobre la libertad, de que el Jesuíta es un “esclavo” de su Orden.
ludwig von misesEs el estado socialista al que el liberalismo clásico se ha opuesto con mayor vigor. El Austríaco-Americano Ludwig von Mises, por ejemplo, demostró la imposibilidad de la planificación central racional. Prolífico durante más de cincuenta años, Mises reafirmó la filosofía social liberal después de su eclipse de varias décadas; se convirtió en el representante más reconocido de la ideología liberal en el siglo XX. Uno de los muchos estudiantes sobre los que Mises ejerció una fuerte influencia fue Murray N. Rothbard, quien fusionó la teoría económica austríaca con la doctrina de los derechos naturales para producir una forma de anarquismo individualista, el también llamado “anarcocapitalismo”. Al ampliar el ámbito de la sociedad civil hasta el punto de extinguir el Estado, la visión de Rothbard emerge como el caso límite del liberalismo verdadero.
murray rothbardEl liberalismo clásico es a menudo contrastado con unnuevo liberalismo social, que supuestamente se desarrolló a partir de la variedad clásica alrededor de 1900. Pero el liberalismo social se desvía fundamentalmente de su homónimo clásico desde su raíz teórica, ya que niega la capacidad autoreguladora de la sociedad: el Estado es llamado a corregir desequilibrios sociales de formas cada vez más ramificadas. El pretexto de que se intenta preservar el fin de la libertad individual, modificando sólo los medios, les suena vacío a los liberales clásicos, ya que lo mismo podría decirse de casi cualquier variedad de socialismo. De hecho, el liberalismo social apenas se distingue, teórica y prácticamente, del socialismo revisionista. Por otra parte, cabe argumentar que esta escuela de pensamiento no se desarrolló a partir del liberalismo clásico en torno al cambio de siglo (cuando, por ejemplo, se dice que se descubrió la presunta fraudulencia de la libertad de contratación en el mercado laboral). El liberalismo social existía en toda regla al menos desde la época de Sismondi, y elementos del mismo (asistencialismo) pueden encontrarse incluso en grandes autores liberales clásicos como Condorcet y Thomas Paine.
Con el final del proyecto socialista-clásico (comunista), liberales clásicos y conservadores antiestatistas pueden coincidir en que es el liberalismo social contemporáneo el que se erige hoy como el gran enemigo de la sociedad civil. La preocupación política de los liberales clásicos es, por necesidad, oponerse a la corriente que arrastra el mundo actual hacia lo que Macaulay llamaba “el Estado devóralo-todo”: la pesadilla que perseguía a Burke no menos que a Constant, Tocqueville y Herbert Spencer. A medida que las viejas disputas se quedan cada vez más obsoletas, los liberales y los conservadores antiestatistas quizá descubran que tienen más en común que lo que sus antepasados nunca llegaron a entender.


“Liberalismo clásico” es como se designa a la ideología que promueve la propiedad privada, una economía de mercado sin trabas, el estado de derecho, garantías constitucionales de libertad de religión y prensa, y la paz internacional basada en el libre comercio. Hasta principios del siglo XX a esta ideología se la llamaba simplemente liberalismo. Sin embargo, hoy en día es necesario añadir el calificativo “clásico” (al menos en los países de habla inglesa, pero no, por ejemplo, en Francia), ya que la palabra liberalismo ha sido asociada a todo tipo de intervenciones que, en nombre de la igualdad, obliteran la propiedad privada y el mercado. Esta versión del liberalismo, si es que queremos llamarlo así, se conoce a veces como liberalismo “social”, o (erróneamente) liberalismo “moderno” o “nuevo”. Aquí hablaremos de liberalismo para referirnos a la variedad clásica.

Publicado por Ralph Raico en The Dollar Vigilante, traducido por Francesc Garcia-Gonzalo (original inglés aquí)

Los absurdos ataques al 12 de Octubre; Día de la Hispanidad.Por Alvise Pérez

Es difícil celebrar el Dia de la #Hispanidad en un país como el nuestro en el que todo se politiza y todo sirve para alimentar el enfrentamiento. Un enfrentamiento de ideas en el que siempre procuro ser benevolente ante las críticas que sufrimos todos aquellos que celebramos en público este día de la Hispanidad. Pero ‘Benevolencia’ no quiere decir tolerancia de lo ruin, o conformidad con lo inepto, sino voluntad de bien. Y como no hay mayor bien que la verdad, paso a desgranar los ataques que considero más frecuentes por ser los que más veces he tenido que leer. “Estáis celebrando el día de la raza. Día fascista y racista.” ¡Error! Hemos superado los argumentos guerracivilistas hace ya demasiado tiempo. ¡Franco está muerto! Lo que celebramos es el día de la Hispanidad. Celebramos una cultura. Una lengua. Una gran historia compartida con millones de ciudadanos más allá del atlántico: El mundo hispanoamericano. Nuestros hermanos en esta gran obra universal. “Celebráis la invasión de la cultura pre-colonial” Los aztecas asimilaron, 300 años antes, la cultura y la religión de los toltecas, los que a su vez asimilaron rasgos culturales y religiosos de los teotihuacanos, procedentes todos ellos de los mongoloides, australianos y malayo-polinésicos. ¿Se imaginan semejante argumento en España? ¿a quién criminalizaríamos? ¡Maldito Don Pelayo! …pero qué digo… ¡la culpa no es sino de los romanos! ¡Y tampoco! Malditos pueblos celtas… Más allá de lo común en basar la argumentación contra el Día de la Hispanidad en la tan expandida cosmovisión sentimentalista de las culturas pre-colombinas, permítamonos ir más allá y hagamos un ejercicio de retrospección: Imagínense a un indio americano. Uno original. Seguramente visualice a una persona con ropajes claros, pinturas rojas, de fondo inofensivo, espiritual, pacifista, animalista y amante de la naturaleza, que vive en paz y respeta su entorno tal y como nos han vendido en Disney y Hollywood en general. Pero… ¿sabía usted que esa idea idílica de indio americano es en realidad un producto ficticio fabricado tras la II Guerra Mundial y surgido de la necesidad de impulsar condenas públicas contra cualquier tipo de racismo o de teoría que pudiera derivar en ello, como la supremacía racial colona ante el indio americano tan similar a la defendida por Hitler y que tan aceptada y promovida estuvo hasta mediados del siglo XX.? Las civilizaciones pre-colombinas de aztecas, mayas, incas o diaguitas, entre otras tribus, ya tenían (sin que sirva de expiación en grado alguno) sus propios dioses, basados en la naturaleza y extremadamente crueles, con los que cumplir sacrificios humanos (y también sacrificios de animales, por si alguien de #PACMA que nos lea aún no le pareciera suficientemente malo). Pero siempre habrá personas que piensen que los occidentales somos culpables siempre y en cada caso, en tanto se nos aplica una exigencia moral que ni por asomo se exige a los demás.






Escena de sacrificio por extracción de corazón (codice magliabechiano). Los indígenas americanos ya eran buenos conocedores del esclavismo y la tortura mucho antes de que llegaran los españoles.

“Celebráis un genocidio. Asesinatos en masa de los colonos españoles”. Amén del absurdo del argumento (¿acaso deberíamos llorar por las noches recordando las muertes de nuestros ancestros a manos del Califato Omeya?), e ignorando lo profundamente deshonesto de descontextualizar hechos históricos (resulta común la retórica histórica del esencialismo maniqueo de distinguir entre buenos y malos), merece la pena aclarar que los españoles no fueron en sus actos nazis con cámaras de gas, o pequeños pol pots. La Historia ha sido una continua sucesión de conquistas. Hasta los propios Tlaxcaltecas ayudaron a Hernán Cortés a derrotar a sus enemigos deTenochtitlán (los Aztecas de Moctezuma), y los Aztecas, a su vez, combatieron junto a los españoles en posteriores colonizaciones. Amén de que los colonos españoles, más que guerrear, follaban; Fueron los mayores precursores del #mestizaje interétnico desde las grandes migraciones nórdicas y asiáticas de comienzos de la Edad Media. Hubo (condenables con nuestra actual moral) asesinatos y saqueos, como en cualquier conquista, pero la inmensa mayoría de nuestras víctimas lo fueron involuntariamente a través de la viruela, el tifus o el sarampión. Y ni qué decir que no lo hicimos solos. ¿O acaso alguien cree posible que 400 españoles puedan conquistar un país entero? Lo hicimos, pero gracias a los millares de indios que se adhirieron a nuestras filas para huir del esclavismo, de las castas sociales, y de las atrocidades varias de su propios imperios (y ni qué decir que los incas y aztecas eran muy creativos en eso de la crueldad).

“El 12 de Octubre se celebra el día en el que España empezó a convertir América en una colonia de esclavos a los que torturar.” España jamás ha tenido colonias en América. Eran territorios de ultramar cuyos habitantes tenían los mismos derechos que los peninsulares; y los indígenas de América eran todos vasallos libres que no podían ser esclavizados. Es por ello que la Constitución de Cádiz lo encabezaba con un llamamiento a los “españoles de uno y otro lado del océano”. Y por ello los indios, los mestizos y gran parte de los criollos eran fieles a Fernando VII. Por cierto que los casos de maltratos a colonos (que, insisto, tenían los mismos derechos que los conquistadores) fueron hechos aislados y en absoluto generalizados. Es más; la mayor figura histórica que denunció las torturas de indígenas fue Bartolomé de las Casas, un fraile español cuyo escrutinio histórico ha demostrado que empleó cifras falsas para denunciar los abusos aislados de los conquistadores. Su causa justa (denunciar abusos) se valió de datos falsos que más tarde empleó la propaganda extranjera con el propósito de levantar la falsa Leyenda Negra contra España. ¿Acaso alguien cree posible que 400 españoles puedan conquistar un continente entero? Ni qué decir que el sometimiento y el trato denigrante que sufrieron muchos indígenas a manos de los colonos europeos es digno de repulsa incluso a día de hoy, pero cabe mencionar que de aquellas discusiones que surgieron a causa de la extensión de la hegemonía española a los nuevos súbditos y territorios se empezó a formar el origen teórico de lo que hoy conocemos como derecho internacional moderno. En conclusión: Los españoles conquistaron a sangre y fuego de la misma manera que lo hicieran incas, aztecas y demás imperios de América en su expansión (tal que Roma con nosotros los hispanos). Quizá la gran diferencia es que hoy día en Europa no tenemos movimientos que se “avergüencen” de nuestra enorme herencia romana, y en Latinoamérica algunos se recrean en las sombras de la Historia para hacer cosas tan útiles como derribar estatuas de Colón. Intereses espurios que nada benefician a las poblaciones indígenas tan maltratadas por sus respectivos Gobiernos, aferrados al revisionismo histórico para culpar a la Historia y así evitar asumir responsabilidades propias. Desde un punto de vista material, América proporcionó a Europa minerales y lo que hoy se estima como el 75% de los alimentos consumidos por la Humanidad, y Europa llevó consigo infraestructuras, ganado básico para el desarrollo e inmensidad de árboles frutales, centeno, trigo o hasta café. Pero por encima de todo, compartimos un bien inmaterial que está por encima de la Historia y que hoy reivindicamos con orgullo: La cultura hispanoamericana de pueblos que se reconocen como hermanos. Una hermandad y una cultura que nos hacen sentirnos orgullosos de nuestra Historia, y cuyas luces celebramos hoy, no para justificar o relativizar las sombras de la Historia, sino para superarlas y abrazarnos como hombres y mujeres libres que comparten mucho más que una lengua. ¡Feliz día de la Hispanidad a todos mis hermanos ibero-americanos! #VivaAméricaLatina #VivaEspaña
Fuente: https://www.facebook.com/notes/alvise-p%C3%A9rez/los-absurdos-ataques-al-12-de-octubre-d%C3%ADa-de-la-hispanidad/10210842102987849

sábado, 8 de octubre de 2016

¡Hurra! Menos pobreza y menos desigualdad en el mundo, por Juan Ramón Rallo

Foto:  Un granjero inspecciona varias plantas de arroz. (EFE)
El ciudadano medio de cualquier país desarrollado probablemente crea que vivimos en una era de estancamiento y decadencia: los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, esto es, la pobreza y la desigualdad están experimentando una época dorada. El auge de los populismos, de hecho, atestigua ese sentimiento de protesta, frustración e insatisfacción entre buena parte de la población. Sin embargo, la realidad es que, en términos generales, el mundo nunca ha sido un mejor lugar que en la actualidad: no ya para los ricos, sino especialmente para los pobres. En este sentido, el último informe del Banco Mundial, dentro de su serie 'Poverty and Shared Prosperity', proporciona datos verdaderamente iluminadores sobre la coyuntura global actual.
Primero: nunca en la historia han vivido más personas fuera de la extrema pobreza ni tampoco el porcentaje de ciudadanos castigados por la extrema pobreza ha sido más pequeño. En apenas un cuarto de siglo, y desde que empezaran a reducirse las barreras políticas al comercio internacional (la tan famosa como odiada 'globalización'), las cifras absolutas de miseria han caído a menos de la mitad (desde 1.850 millones de pobres extremos en 1990 a 767 en 2013) y las cifras relativas, a menos de un tercio (de comprender al 35% de la población mundial en 1990 al 10,7% en 2013).

Conviene resaltar que las cifras absolutas minimizan el impacto de la reducción de la pobreza: es verdad que el número total de pobres extremos solo ha caído en unos 1.100 millones de personas desde 1990, pero es que desde entonces la población mundial ha aumentado en 2.000 millones. O dicho de otra forma: si en 2013 tuviéramos la misma tasa de pobreza extrema que en 1990 (el 35%), hoy el número de pobres extremos sería de 2.500 millones en el conjunto del planeta, pero lo es de 770, de modo que la reducción efectiva de la miseria ha beneficiado a casi 1.800 millones de personas en los últimos 25 años.
Para muchos, sin embargo, tan espectacular reducción de la pobreza no es relevante, por cuanto las desigualdades globales se están ensanchando: puede que los pobres no sean cada vez más pobres, pero los ricos se enriquecen proporcionalmente mucho más que los pobres. No obstante, esta es una visión, de nuevo, completamente torcida de la realidad: desde 1990, la desigualdad mundial ha caído, y con fuerza, por primera vez desde la Revolución Industrial.

El principal motor de esta reducción de la desigualdad global es que lasdiferencias de renta entre países se han reducido gracias al fuerte crecimiento económico que han experimentado las sociedades menos desarrolladas: en 1988, esas diferencias explicaban el 80% de toda la desigualdad global, mientras que hoy el 65%.

Nótese que es perfectamente posible que las desigualdades dentro de los países aumenten con que las desigualdades globales caigan por efecto de los menores diferenciales de renta entre países. Por ejemplo, si el país A está compuesto por dos individuos con unas rentas de 10.000 y 20.000 y el país B por otros dos individuos con rentas de 100 y 200, las desigualdades globales se reducen si el país A pasa a tener unas rentas de 10.000 y 20.100 y el país B unas rentas de 1.000 y 5.000: y ello es así porque las desigualdades entre ambos países menguan mucho más de lo que crecen las desigualdades dentro de cada país. Por eso, en parte de Occidente no queremos enterarnos de que el mundo es hoy un lugar mucho menos desigualitario que hace dos décadas: como la desigualdad de nuestro entorno más inmediato ha aumentado durante los últimos años, tendemos a imaginar que eso mismo ha tenido que suceder en el conjunto del planeta.
A su vez, que la desigualdad global caiga como consecuencia de la menor desigualdad entre países tampoco significa que solo los más acaudalados del Tercer Mundo se estén beneficiando del crecimiento económico y que, en consecuencia, la menor desigualdad global se explique por la minoración de los diferenciales entre los ricos de los países pobres y los pobres y clases medias de los países ricos. Es enormemente interesante constatar cómo, especialmente en los países en vías de desarrollo, quienes más se están beneficiado del crecimiento económico son los más pobres dentro de cada país. En el siguiente gráfico, las columnas blancas representan el crecimiento medio de la renta (o del consumo) del conjunto de la población en el periodo 2008-2013; por su parte, las franjas azules nos indican la evolución del crecimiento medio de la renta (o del consumo) del 40% más pobre de esa sociedad. Resulta sencillo observar que en la práctica totalidad de Asia Oriental, de Asia del Sur, de Latinoamérica y en muchos países de Europa del Este, Asia Central y el África subsahariana, la renta (o el consumo) de los más pobres crece por encima de la media.


A tenor de todos estos datos, acaso se replique que, si bien el Tercer Mundo se está desarrollando enormemente gracias a la globalización —incluso beneficiando a los más pobres entre los más pobres—, todo ello se produce a costa de incrementar la pobreza y la desigualdad en el Primer Mundo, en especial a raíz de la crisis económica. Por eso, de hecho, estamos viendo un rearme del discurso proteccionista en muchos países ricos, siendo tal vez el caso más sonado el de Donald Trump en EEUU. Empero, al respecto, dos puntos merecen ser resaltados.
El primero es que constituiría una canallada coaccionar con aranceles y trabas comerciales a los ciudadanos del Primer Mundo para empobrecer a unos ciudadanos del Tercer Mundo que apenas están comenzando a levantar cabeza desde una situación de cuasi-subsistencia a la que, en parte, los abocó el disruptor imperialismo occidental. El segundo es que esa narrativa es falaz: la desigualdad no está creciendo en la mayoría de países industrializados y, de hecho, en agregado se ha reducido para el periodo 2008 y 2013. En concreto, de los 20 países industrializados analizados por la OCDE, en ocho ha caído la desigualdad desde 2008, en seis se ha mantenido y en otros seis ha aumentado, disminuyendo el índice Gini conjunto de 32 a 31,8. Con respecto a 1993, el índice aumenta, pero menos de un punto.

Es verdad que la desigualdad de la renta ha aumentado en España con la crisis, pero aun así sigue estando al mismo nivel que en 1995 (un índice Gini de 34) y, sobre todo, debemos recordar que el 80% de ese aumento de la desigualdad se debe a la enorme destrucción de empleo vivida a raíz del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y, sobre todo, a raíz de la pésima legislación laboral que padecemos. O dicho de otro modo, el problema de España no es la globalización y la prosperidad del Tercer Mundo, sino nuestro marco institucional interno que magnifica los efectos de las crisis sobre los estratos más pobres de la sociedad.
En suma, el mundo es hoy un lugar más rico y más igualitario que en los noventa, los ochenta o los setenta. Los populistas de izquierdas y de derechas mienten con descaro cuando describen un planeta en el que únicamente un puñado de millonarios (el 1%) se están enriqueciendo a costa de unas masas cada vez más depauperadas (el 99%). Solo pretenden construir un relato dirigido a reforzar el poder arbitrario del Estado a costa de cargarse el marco económico que ha permitido la creación más intensa y extensa de riqueza en toda la historia de la humanidad. Su ambición de poder contra las esperanzas de prosperidad de miles de millones de personas.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

10 HÁBITOS GENERALIZADOS DE LAS PERSONAS RESILIENTES

Es común pensar que la resiliencia es algo parecido a una capacidad innata, una facultad que nace de manera espontánea en algunas personas que tienen que afrontar situaciones adversas. Sin embargo, la resiliencia no es un rasgo de la persona que nazca con ella, ni forma parte del temperamento típico de esta. Se trata de un proceso en el que el individuo entra en una dinámica de interacciones con los demás y con el entorno de manera que es capaz de superar las adversidades.
Texto por Arturo Torres, de Psicología Y Mente
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Dicho de otra forma: la resiliencia psicológica no se tiene, sino que es algo que se desarrolla y se aprende a mantener.
Es por eso que uno de los pilares de la resiliencia se encuentra directamente en los hábitos de la persona que logra desarrollarla. Estos hábitos característicos de las personas entrenadas en la resiliencia pueden ser tan variados y flexibles como maneras hay de vivir la vida, pero a grandes rasgos se pueden nombrar diez que son aplicables a la mayoría de los casos.
Las personas entrenadas en resiliencia...
¿Qué cosas tienen en común este tipo de personas?
1. Toman medidas para mejorar su autoestima
Son capaces de reconocer que las acciones que hagan hoy cambiarán la manera de percibirse a sí mismas el día de mañana. Por eso, orientan parte de sus acciones hacia la mejora de la autoestima y la autoconfianza, y lo hacen de manera más o menos consciente, para asegurarse la eficacia de estas medidas y ser constantes en esta tarea.
2. Se sumergen en tareas creativas
La creatividad es una de las formas de hacer que todo es nuestros pensamientos se enfoquen hacia la resolución de un reto novedoso. La percepción de estar creando algo original hace que este hábito sea altamente estimulante, y la sensación de haber terminado una pieza de trabajo que es única en el mundo es altamente placentera. Las personas resilientes lo saben y por eso les gusta alternar las costumbres del día a día con un poco de novedad y exigencia a sí mismas.
3. Mantienen una actitud estoica cuando conviene...
Las personas capaces de desarrollar una buena resiliencia son capaces de detectar aquellas situaciones en las que es prácticamente imposible hacer que el contexto cambie a corto o a medio plazo. Esto posibilita que no se planteen ilusiones vanas y que sus esfuerzos para adaptarse a lo que les pasa se centren en gestionar su manera de experimentar lo que ocurre en esta nueva situación.
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4. ... ¡Pero no dejan de buscar metas!
Aceptar situaciones que en un principio parecen abrumadoramente malas, como una ruptura tras un largo noviazgo o el brote de una enfermedad, no significa que a partir de ese momento todos los aspectos de la vida de esa persona giren en torno a ese contexto percibido como negativo. Las personas resilientes muestran propensión a sacarle partido a la atención selectiva: en vez de estar todo el día pensando en las cosas malas que les ocurren, se centran en los objetivos a desarrollar. A fin de cuentas, fijarse metas con un significado personal, por muy insignificantes o trascendentales que sean estos objetivos, es lo que nos permite gestionar bien nuestros hábitos y tomar las riendas de nuestros actos. La resiliencia consiste, en parte, en orientarse hacia el horizonte de lo posible.
5. Se rodean de personas con actitud positiva
Las personas resilientes lo son, entre otras cosas, porque han pasado por alguna situación dura que les ha movido a entrenarse en su propia gestión emocional. Eso significa que asumen la existencia de una fuente ansiógena que puede generarles tensión, y lejos de pretender ignorarla o intentar suprimir su recuerdo (algo prácticamente imposible), simplemente, dirigen la atención hacia otro lado. Por ejemplo, hacia personas de actitud positiva. Envolverse en una comunidad receptiva y que apoya a sus miembros es una buena manera de facilitar la gestión de las emociones. Hacer que haya un flujo el optimismo y ansias de superación personal que vaya desde el entorno hacia uno mismo hace que todo resulte más fácil.
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6. ... ¡Pero también con todo tipo de seres humanos!
Vivir la vida con normalidad incluye no estar limitado por una burbuja de amistades y conocidos que cumplan unas características muy determinadas. Por eso, alguien con un buen dominio de las estrategias de afrontamiento no tendrá mayor problema en interactuar con todo tipo de gente de vez en cuando.
7. Están todo el día haciendo cosas
¡Mientras cuando toca dormir, claro! Mantener una actitud activa las ayuda a centrarse y llegar a los objetivos deseados, lo cual a la vez repercute positivamente sobre su propia autoestima y la autoconfianza.
8. Practican deporte y/o algún tipo de meditación
La meditación parece tener múltiples beneficios, entre los que se encuentran la facilitación de aparición de pensamientos positivos y la reducción del estrés, tal y como queda explicado en este artículo. El deporte, por su parte, también sirve para relajarse y ganar en autoconfianza. Ambos hábitos, además, no dejan de ser rutinas muy sólidas para el día a día o, dicho de otro modo, pequeñas metas cotidianas.
9. Usan el humor para empoderarse
El humor es un valiosísimo recurso para quitarle importancia a las cosas a la vez que se obtiene una sonrisa a cambio. Hacer bromas sobre algo relacionado con los problemas personales es perfectamente saludable, teniendo en cuenta que se aborda el tema obteniendo una respuesta emocional que es agradable y nos libra del peso del estrés. Eso sí, en tanto que estrategia de resiliencia deberían ser bromas espontáneas y genuinamente graciosas. Auto-imponerse la tarea de hacer humor puede ser un mecanismo de defensa si sólo se tratan las bromas como una máscara.
10. Reservan momentos para pensar acerca de lo que pueden hacer a largo plazo
Enfrentarse a las adversidades significa mirar más allá del estrés o la tristeza que puede experimentarse de vez en cuando. Por eso, alguien que haya conseguido entrar en una dinámica de resiliencia planifica sus objetivos y hace que algunos de estos queden proyectados hacia el largo plazo. Esto ayuda a mantener los pensamientos fijos en aquellas cosas que pueden ser cambiadas a mejor y, además, el hecho de poder cambiar materialmente el contexto hace que sea más fácil plantar cara a las situaciones negativas.

domingo, 18 de septiembre de 2016

El nacionalismo explicado a mi madre.¿Quiere entender el nacionalismo? Lea esta carta de un catalán expatriado.

padre e hijo


Querida mamá:
Sigo bien en Alemania, aunque llueve, se come mal y echo de menos la improvisada espontaneidad de casa nostra. Ayer en la fábrica conocí a Jürgen, el viejo judío que hizo la guerra. Muchas veces me has preguntado por qué en Cinto ha penjat una senyera amb un triangle i un estel, i com és que la Carme ja només diu somcollonuts,espanyansroba i anem a Catadisney.  Se lo expliqué a Jürgen y me dijo que se llama nacionalismo. Parecía conocerlo bien, así que lo invité a cenar a casa. Creo que lo que me explicó os interesará mucho a ti y a papá.
Dice Jürgen que el nacionalismo es la ideología más influyente y decisiva de los siglos XIX y XX, los más sangrientos de la historia, donde casi nos destruimos para siempre. Desde la revolución francesa casi todos los trastornos fueron impulsados por actitudes nacionalistas; el nacionalismo está en el origen de la formación de Alemania e Italia; el nacionalismo penetró en Rusia a través de su occidentalización, culminada en el marxismo soviético; el nacionalismo fue la causa de las 2 guerras mundiales; la independencia de muchos países de la época colonial obedece a la doctrina nacionalista aprendida en Europa por sus líderes. Y en muchos países el nacionalismo desempeña hoy el papel de triste y crustácea religión oficial.
Según el viejo Jürgen que no hay nacionalismo antes de la Revolución Francesa.“Entonces ¿por qué antes del siglo XIX también se habla de ‘nación’?” le pregunté. Me dijo que la palabra “nación” en esa época no tenía un significado político, sino de origen geográfico, costumbrista y cultural, referido al lugar de nacimiento. Por eso se hablaba de “nación tortosina”, “valenciana”, “picarda”, “germana” o “catalana”. Pero hoy “nación” sólo tiene significado exclusivamente político.
Jürgen insiste en que no debemos dejarnos engañar: Cataluña podía ser una nación con el concepto del siglo XVII, pero no lo es para quienes hablamos en el siglo XX. Me contó que es como la palabra “pérfido” referida a los judíos, que antiguamente significaba incrédulo pero hoy quiere decir “perverso”, y para evitar malentendidos ya no se usa en la misa. A mi me parece que es como poner un sugus de piña en la envoltura de uno de fresa: te lo venden como de fresa pero te cuelan la piña. Me dijo Jürgen que los nacionalistas utilizan la lengua y la cultura para colar la política; así timó Pujol al tiet Ramon, te’n recordes? Així que no et deixis enganyar, mamà: Cataluña no es una “nació” y punto.
¿Y qué significa “nación” ahora, cuál es su significado político? Pues una mezcla de 4 cosas que me explicó Jürgen
  • El nacionalismo es hijo del romanticismo, una huida de la realidad que consiste en 2 actitudes: por un lado hay un gusto arcaizante, que imagina y mitifica el pasado, y en este invento se quiere encontrar la personalidad del pueblo como solución a los problemas de la realidad. Por otro está la actitud futurista y revolucionaria, utópica, que ve la solución de todos los problemas en un futuro inexistente e imposible. Ambas actitudes, arcaizante y futurista, se acaban manifestando en la afirmación del yo, la exaltación de la propia singularidad individual y colectiva. A mí me parece que es lo que pasa en Cataluña: la obsesión por inventarse el pasado (¿te acuerdas de Cucurull?), elsomcollonuts y el timo de la ANC diciendo eso del noupaís donde habrá “gelat de postres cada dia”.
  • Después está un tal Rousseau, que decía que la vida en sociedad no era algo natural, sino fruto de un pacto, de las voluntades de los individuos, expresada en una cosa metafísica que él llama “voluntad general”. Según parece Rousseau decía que esa voluntad general siempre acierta. En realidad no es la voluntad de la mayoría, sino que la detenta una minoría que se cree intérprete de todo el pueblo. El nacionalismo considera que el pueblo debe conformar su pensamiento con el de la minoría que ya ha adquirido la plenitud de la “conciencia nacional”. Por eso esta minoría utiliza la educación para “iluminar” al pueblo, para que el pueblo entienda lo que realmente necesita. El pueblo sólo llegará a la plenitud cuando piense igual que esos iluminados que dicen ser portadores de la “conciencia nacional”. ¿Entiendes ahora el adoctrinamiento en las escuelas, en TV3 y los medios del Règim? ¿Entiendes el Programa 2000 de Pujol para “nacionalizar” a los catalanes? ¿Entiendes por qué un referéndum de secesión es un neveréndum, sólo es válido si sale lo que quieren los nacionalistas, pues sólo entonces será que el pueblo ha adquirido la suficiente “consciència nacional”?
  • Luego viene Kant, que según Jürgen también influyó en la formación del nacionalismo a través de su principio moral. Aristóteles fundaba la moral en la naturaleza humana, pero Kant dice que lo importante es sólo la voluntad. La naturaleza humana, la historia y la realidad no son determinantes, sino que es la voluntad lo que determina la vida política. Por eso se inventa el derecho de autodeterminación; Jürgen sostiene que es un derecho falso, porque si un pueblo dice que tiene derecho a autodeterminarse es porque ya se autodetermina. Ahora entiendo por qué salió Mas con esa campaña deldretadecidir y “la voluntat d’un poble”, y por qué los separatistas están dispuestos a cortar relaciones familiares, sociales, históricas y culturales: porque yo lo valgo, porque hoy me da la gana y punto. Y si todo se trata de la opinión, me gasto millones en campañas de publicidad y arreglado. Pero claro, por esa regla mañana Barcelona dice que decide separarse de Cataluña, o Sarriá de Barcelona, y ya me dirás tú cómo vamos a vivir así, con este desorden monumental. No té ni cap ni peus.
  • Y finalmente están otros alemanes. Herder, el que decía que la diversidad de pueblos es un principio divino intocable, y que el espíritu del pueblo se manifiesta en la lengua. Fichte, que decía que el individuo sólo encontrará la realización de sus aspiraciones de eternidad si se sumerge en el pueblo, porque los pueblos son eternos; y para que el pueblo tome “conciencia nacional” debe usarse la educación. Dice Jürgen que por eso el nacionalismo es un sustituto de la religión, porque la nación exige la última y máxima lealtad, aquella que antes se debía a Dios. Y finalmente está Hegel, que cree que toda nación necesita un Estado para continuar existiendo, y que la principal tarea del Estado es reafirmar la “conciencia nacional”. Por eso el nacionalismo siempre es separatista. Cuando me explicaba estas cosas no he podido evitar pensar en la obsesión por encontrar fets diferencials en todas partes, la manía de laimmersió, la alegría de los manifestantes del 11-S al sentirse parte de algo que les da su personalidad, las cubanas en el Barça y los campanarios, el abandono del cristianismo por tantos nacionalistas, el Somescola (nacionalista), el adoctrinamiento constante y planificado por parte de la Generalitat (¿te acuerdas del Programa 2000?), las estructuresdestat, el estatpropi y todas las mandangas nacionalistas.
Bueno mamá, no sé si te he explicado bien lo que me contó el viejo Jürgen. Al acabar me miró seriamente: “ahora ya lo entiendes todo. Aquí pasó algo parecido hace muchos años y acabó muy mal. No dejes que suceda en tu patria”. “¿Qué puedo hacer?” le contesté. El viejo levantó la cabeza y agitó el agua azul de sus ojos: “Vence al mal con el bien. Ahoga al nacionalismo en amor, verdad y belleza”. Ens hi posem, mamà?
El teu fill que t’estima…
Pepe
Fuente: https://www.dolcacatalunya.com/2016/09/nacionalismo-explicado-madre/