Juan J. Molina

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domingo, 6 de abril de 2014

El gran escape del subdesarrollo por Ian Vásquez, Director del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute.


El gran escape del subdesarrollo
18/10/03-Momento en que la empresa de transporte ferroviario Perú Rail, inauguró su servicio de transporte de lujo "Hiram Bingham", que une la ciudad de Cusco con las ruinas de Machu Picchu. EFE/Perú Rail

El Perú ha crecido un impresionante 6,3% anual en promedio en la última década. Es parte de la dinámica del progreso humano, que se inició hace aproximadamente dos siglos en un grupo de países que hoy son ricos, y que se ha acelerado con la globalización. A pesar de todos sus problemas, vale la pena poner el progreso del Perú en contexto.
El estancamiento económico y la pobreza extrema fueron la constante en la que la mayoría de la gente del planeta subsistió por miles de años. Eso cambió con la Revolución Industrial, que dio lugar a una explosión de riqueza que desde principios del siglo XIX multiplicó por más de 30 el ingreso per cápita de los países ahora desarrollados.
En las últimas décadas, a medida que se ha extendido el intercambio de bienes, ideas y oportunidades, el resto del mundo ha podido participar de una mayor manera en lo que el profesor Angus Deaton ha llamado el gran escape de la pobreza y la mortalidad temprana. El mundo es ahora extraordinariamente más rico de lo que era. Por ejemplo, el producto bruto mundial en 1820 era menor que el de Corea del Sur hace 10 años.
Casi todos los indicadores de bienestar humano apuntan a avances inéditos en la historia mundial. En 1900, la expectativa de vida en Occidente no llegaba a los 50 años; para principios de este siglo aumentó a 76 años. En el resto del mundo, el incremento en la expectativa de vida fue de 26 a 63 años. Los peruanos ahora viven hasta los 74 años en comparación con los 48 en 1960. La mortalidad infantil mundial ha bajado de 109 muertes por 100.000 nacimientos vivos en 1960 a 28 en el 2011 (en el Perú, la cifra equivalente cayó de 132 a 14).
Debido en gran parte al alto crecimiento de China y la India, que han logrado sacar a cientos de millones de personas de la pobreza en las últimas décadas, la desigualdad mundial ha estado cayendo. El Banco Mundial calcula que el porcentaje de gente viviendo en la pobreza extrema en el mundo en desarrollo se ha reducido del 43% en 1990 al 21% en el 2010. En el Perú, la pobreza, definida de una manera mucho más amplia, ha descendido del 58,7% en el 2004 a 25,8% en el 2010. De igual forma, la desigualdad cayó en un 14% en la escala GINI durante la primera década del siglo.
La brecha entre pobres y ricos del mundo se está cerrando a un ritmo acelerado cuando se trata de indicadores de bienestar humano: alfabetismo, educación femenina, libertades civiles y políticas, acceso a nuevas tecnologías, consumo de comida, electrificación, acceso a agua potable, etc.
Por eso, los ciudadanos de los países en desarrollo cuentan hoy con un estándar de vida más alto de lo que tenían los ciudadanos de los países ricos cuando contaban con el mismo ingreso per cápita. Dado cierto ingreso, los países pobres pueden “adquirir” un estándar de vida mucho más alto que lo que era el caso tan solo 30 años atrás. Los países en desarrollo no solo se están volviendo más prósperos, sino que pueden incrementar su bienestar con menos recursos.
Incluso los países que han reformado y crecido poco han logrado incrementar su bienestar humano. Eso confirma una observación que el premio Nobel Friedrich Hayek hizo hace más de 50 años: “Los beneficios de la libertad […] no se limitan a los libres”.
Todos los países se están beneficiando de las innovaciones, los capitales, el consumo, las tecnologías y las medicinas que son producidos por los países relativamente libres. Es algo por lo que los peruanos y ciudadanos del mundo debemos estar agradecidos, y que nos debe inspirar a seguir aumentando esa fuente de progreso.
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Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (EE.UU.) el 29 de marzo de 2014. Republicado en www.elcato.org el 3 de abril de 2014 y reproducido con autorización explícita de dicha fuente

jueves, 3 de abril de 2014

Cien años de un gigante liberal, por Santiago Navajas




Octavio Paz (1914-1998)
, Jorge Luis Borges y Mario Vargas Llosa son los más grandes intelectuales hispanoamericanos del siglo XX. Y junto a Ortega y Gasset y Unamuno los más grandes pensadores en español. Que todos ellos hayan sido, a grandes rasgos, representantes en sus países del liberalismo es algo que nos debe de llenar de orgullo y esperanza a los hablantes de nuestra lengua, a los participantes en una cultura común hispana donde precisamente nació el término liberal.
Todos ellos se caracterizaron también por reflexionar sobre las identidades nacionales respectivas para a partir de ellas plantear el desafío global que significaba la guerra intelectual entre el fascismo, el comunismo y el liberalismo. Aunque algunos coquetearan en ocasiones con tendencias dictatoriales, nunca cayeron en la ceguera criminal de la mayor parte de la clase intelectual que les rodeaba, a la que no dudaron en criticar a pesar de que ello significara verse en franca minoría en un ambiente como es el literario y filosófico, que suele parecerse más al de la Mafia que al del Parnaso.
En esta dimensión de intelectual insobornable, Octavio Paz prefirió ser, por ejemplo, más amigo de la libertad que de Pablo Neruda, su primer mentor poético, que le llevó al II Congreso Internacional de Escritores (Antifascistas) por la Defensa de la Cultura, que rápidamente se convirtió en un aquelarre comunista que quemó en efigie, por ejemplo, a André Gide por haber expuesto, tras su viaje a la URSS, la tiranía comunista de los bolcheviques. Con Neruda casi terminó a puñetazo limpio por quítame allá unos versos. Paz lo calificó de "estalinista" y Neruda le respondió con un temible "pues tú, purista". Sin embargo, Paz años más tarde tuvo la gallardía de reconocer, siempre elegante y caballeroso como buen patricio de espíritu liberal:
Musito el nombre de Pablo Neruda y me digo: lo admiraste, lo quisiste y lo combatiste. Fue tu enemigo más querido.
Posteriormente no dudó en seguir enfrentándose a la intelligentsialatinoamericana entregada a la utopía revolucionaria. Así, a Gabriel García Márquez lo denominó "apologista de tiranos". Paradigmáticamente, Octavio Paz definió de la forma más precisa el carácter totalitario del Estado contemporáneo al calificarlo como "el ogro filantrópico", ensayo en el que se sentencia:
El Estado del siglo XX se ha revelado como una fuerza más poderosa que las de los antiguos imperios y como un amo más terrible que los viejos tiranos y déspotas. Un amo sin rostro, desalmado y que obra no como un demonio sino como una máquina.
En un famoso debate con Vargas Llosa sobre la situación de México bajo el poder hegemónico del PRI, ha pasado a la historia intelectual la definición que el novelista hispano-peruano hizo del régimen priista como "la dictadura perfecta". Paz le rectificó diferenciando entre dictadura y "poder hegemónico". Pero sería injusto pensar que Paz estaba justificando el nepotismo y el corporativismo made in PRI. Todo lo contrario, ya que la actividad política de Paz actuaba dentro del sistema mexicano, prefiriendo la reforma a la revolución, siguiendo la moderación liberal antes que la radicalidad bolchevique. Y entendía que los necesarios cambios políticos y económicos se obtendrían más eficientemente de manera gradualista, hasta llegar al estado de derecho y economía de mercado abierto que caracterizan a México hoy en día, cerca de convertirse en la primera potencia de habla española.
Aunque se postuló socialista, cabe aplicarle la definición que de sí mismo hizo Indalecio Prieto al declararse "socialista a fuer de liberal". En cierto modo, Paz compartía con Schumpeter la idea de que el liberalismo más temprano que tarde acabaría transformándose en socialismo por su propia inercia (lo que al austríaco le parecía muy mal mientras que al mexicano muy bien, en cuanto que concebía que el igualitarismo no tenía que enemistarse con las libertades). En el caso de Estados Unidos, su crítica a la dualidad "república imperial y democracia plutocrática" del país norteamericano es muy parecida a la de libertarios como Murray Rothbard, precisamente por su concepción del peligro de que el crecimiento del Estado acabe siendo elefantiásico además de maligno.
Individualista por carácter, tolerante por temperamento, lúcido por vocación, pluralista por talante, Octavio Paz es un referente político del ensayismo en español. A los 100 años de su nacimiento, su pensamiento, tanto en ensayo como en poesía, está más vivo que nunca.
Fuente: http://www.libertaddigital.com/chic/2014-03-30/santiago-navajas-cien-anos-de-un-gigante-liberal-71149/

viernes, 28 de marzo de 2014

EXHORTACIÓN A LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (OEA) Y A LOS PUEBLOS DE AMÉRICA

PARTICIPATORY DEMOCRACY CULTURAL INITIATIVE, Inc. (PDCI)
Miami – Madrid – Caracas
(305)228-1306
Marzo/March 27, 2012 – (MP-V)


EXHORTACIÓN
A LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (OEA)
Y A LOS PUEBLOS DE AMÉRICA
CONSIDERANDO «que la Carta de la Organización de los Estados Americanos reconoce que la democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región” y RECORDANDO “que los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas reunidos en la Tercera Cumbre de las Américas, celebrada del 20 al 22 de abril de 2001 en la ciudad de Quebec, adoptaron una cláusula democrática que establece que cualquier alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático en un Estado del Hemisferio constituye un obstáculo insuperable para la participación del gobierno de dicho Estado en el proceso de Cumbres de las Américas», según lo establece la Carta Democrática Interamericana, firmada por todos los Estados del continente en Lima, Perú, el 11 de septiembre de 2001;
 
La Participatory Democracy Cultural Initiative, Inc. (PDCI) yDemocraciaParticipativa.net (DP.net) reafirman la necesidad de defender el sistema interamericano representado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y por sus organismos de defensa de los derechos humanos y del Estado de derecho.
 
RECONOCIENDO con alarma que han ido surgiendo en América Latina dictaduras que siguen las pautas del modelo cubano bajo el eufemismo de un “socialismo del siglo XXI”, implantando gradualmente seudodemocracias electoralistas y populistas en las que los gobernantes electos se dedican a encaminar a sus países al despotismo y a nuevas versiones totalitarias;
 
POR TANTO, la Participatory Democracy Cultural Initiative, Inc. (PDCI) y DemocraciaParticipativa.net (DP.net),IMPULSADAS por las iniciativas de apoyo a los pueblos de Venezuela y de Cuba organizadas por el Foro de Promoción Democrática Continental (FPDC), el Grupo de Parlamentarios Latinoamericanos por la Democracia y la Alianza Parlamentaria Democrática de América (APDA):
 
CONSIDERAN que la ideología totalitaria que inspira a sus gobernantes para justificar su permanencia vitalicia en el Poder mediante regímenes despóticos y retrógrados que promueven objetivos hegemónicos y agresivos, no son compatibles con regímenes democráticos y libres, de conformidad con los principios establecidos por los instrumentos firmados y ratificados en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA);
 
CONDENAN al gobierno de Venezuela por su flagrante rechazo a los principios democráticos y por sus métodos represivos, con un trágico saldo que hasta el presente ha causado 40 muertos, más de 400 heridos y más de 1900 detenidos,  mayormente estudiantes, así como por el uso de la tortura, la amenaza, los denominados "colectivos" como herramientas paramilitares de represión, la detención reiterada y el encarcelamiento de dirigentes opositores, y otros actos de violencia contra la población civil cometidos con impunidad; todo lo cual ha dado lugar a un aumento exponencial de las denuncias por violaciones de los derechos humanos y del Estado de derecho;
 
DENUNCIAN al gobierno de Venezuela, en contubernio con la injerencia armada del régimen cubano, por provocar condiciones de inestabilidad que dejan a las instituciones democráticas vulnerables al acoso, las amenazas y las agresiones que provocan un debilitamiento sistémico propiciatorio de las opciones autoritarias que se imponen mediante tácticas electoralistas y populistas;
 
EXIGEN el cumplimiento en todas sus parte de su «compromiso con la democracia, el estado de derecho y el pluralismo político, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, el imperio del Derecho Internacional y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y, en especial, los principios de soberanía, de no intervención y de igualdad jurídica de los Estados, así como el derecho de cada pueblo a construir libremente, en paz, estabilidad y justicia, su sistema político y sus instituciones» como quedó establecido en el Capítulo I, acápite 2 de la Declaración de Viña del Mar, que exigió el mantenimiento de un sistema de “Gobernabilidad para una Democracia Eficiente y Participativa”; y, 

PIDEN ENÉRGICAMENTE a los Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) que cumplan con sus obligaciones y activen todos los mecanismos de defensa de la democracia disponibles a esa Organización y apoyen los esfuerzos por restaurar los derechos y libertades en los países sojuzgados por regímenes de fuerza tales como Venezuela y Cuba, en cumplimiento de los Tratados y Convenciones Internacionales ya mencionados, incluyendo la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo.
 
René Hernández Becquet, Presidente
Participatory Democracy Cultural Initiative, Inc.
Gerardo E. Martínez-Solanas, Director
DemocraciaParticipativa.net

jueves, 27 de marzo de 2014

Las raíces psicológicas del antiliberalismo – Ludwig von Mises en “Liberalismo”

Ludwig von Mises


En el presente libro, por supuesto, sólo vamos a abordar el problema de la cooperación social. Sin embargo, la raíz del antiliberalismo no puede ser aprehendida por vía de la razón pura, pues no es de orden racional, Constituye, por el contrario, el fruto de una disposición mental patológica, que brota del resentimiento, de una condición neurasténica, que cabría denominar el complejo de Fourier, en recuerdo del conocido socialista francés.
No vale la pena hablar demasiado del resentimiento y de la envidia. Gran número de los enemigos del capitalismo sabe perfectamente que su situación personal se perjudicaría bajo cualquier otro orden económico. Sin embargo, propugnan la reforma, es decir, el socialismo, con pleno conocimiento de lo anterior, por suponer que los ricos, a quienes envidian, también van a padecer. ¡Cuántas veces oímos decir que la penuria socialista resultará fácilmente soportable porque, bajo ese sistema, nadie va a disfrutar de mayor bienestar!
Cabe, desde luego, combatir el resentimiento con argumentos lógicos. Puede hacérsele ver al resentido que a él lo que le interesa es mejorar su propia situación, independientemente de que los otros prosperen más. El complejo de Fourier, en cambio, resulta más difícil de combatir. Estamos, ahora, ante una grave enfermedad nerviosa, una auténtica neurosis, cuyo tratamiento compete más al psiquiatra que al legislador. Constituye, sin embargo, una circunstancia que debe ser tenida en cuenta al enfrentarse con los problemas de nuestra actual sociedad. La ciencia médica, por desgracia, se ha ocupado muy poco del complejo de Fourier. Se trata de un tema que casi pasó inadvertido a Freud.
En esta vida, es muy difícil alcanzar todo lo que se ambiciona. No lo consigue ni uno en un millón. Los grandiosos proyectos juveniles, aunque la suerte los acompañe, cristalizan muy por debajo de lo previsto. Mil obstáculos destrozan planes y ambiciones y la capacidad personal resulta insuficiente para conseguir aquellas altas cumbres que uno pensó escalar fácilmente. Ese fracaso de las más queridas esperanzas es el drama diario del hombre. Es la percepción de la propia incapacidad para conseguir metas ardientemente ambicionadas. Nos sucede a todos.
Ante esa realidad, se puede reaccionar de dos formas. Goethe, con su sabiduría práctica, nos ofrece una solución: ¿Crees tú, acaso, que deba odiar la vida y refugiarme en el desierto simplemente porque no fructificaron todos mis infantiles sueños?, dice su Prometeo. Y Fausto en «la mayor ocasión », «como sabio resumen», advierte que: No merece disfrutar ni de la libertad ni de la vida quien no sepa reconquistarlas todos los días.
Ninguna desgracia puede mellar ese espíritu. Quien acepte la vida como es en realidad, resistiéndose a que la misma lo avasalle, no necesita recurrir a «piadosas mentiras » que gratifiquen su atormentado ego. Si no llega el triunfo tan largamente añorado, si el destino, en un abrir y cerrar de ojos, desarticula lo que tantos años de duro trabajo costó estructurar, no hay más remedio que seguir laborando como si nada hubiera pasado. Así actúa quien osa mirar cara a cara al desastre y no desesperar jamás.
El neurótico, en cambio, no puede soportar la realidad de la vida. Le resulta demasiado dura, agria, grosera. A diferencia de la persona sana, carece de la capacidad para «seguir adelante, siempre, como si tal cosa”. Su debilidad se lo impide. Prefiere escudarse tras meras ilusiones. La ilusión, según Freud, «es algo deseado, una especie de consolación» que se caracteriza «por su inmunidad ante el ataque de la lógica y de la realidad». Por eso no es posible curar a quien sufre de ese mal apelando a la lógica o a la demostración del error en que aquél se debate. Ha de ser el propio sujeto quien se automedique, llegando a comprender él mismo las razones que le inducen a rehuir la realidad, prefiriendo acogerse a vanas ensoñaciones.
La teoría de las neurosis es la única que puede explicar el éxito de las ideas de Fourier. No vale la pena transcribir aquí pasajes de sus escritos para demostrar su locura. Eso sólo interesa al psiquiatra. Pero recordemos que el marxismo no añade nada nuevo a lo que Fourier, el «utópico», ya dijera. Al igual que Fourier, el marxismo parte de dos suposiciones contradichas tanto por la lógica como por la realidad experimental. El escritor socialista supone, en efecto, que el «substrato material» de la producción «ofrecido por la naturaleza, sin necesidad de la intervención del esfuerzo humano», es tan abundante que no precisa ser economizado y de ahí la confianza marxista en un «crecimiento prácticamente ilimitado de la producción” . Supone, por el otro lado, que en la comunidad socialista el trabajo «dejará de ser una carga para transformarse en un placer, hasta el punto de que «llegará a constituir la principal exigencia vital ». Estamos, desde luego, en el reino de Jauja, donde todos los bienes son superabundantes y el trabajo constituye pura diversión.
El marxista, desde las olímpicas alturas de su «socialismo científico », desprecia el romanticismo. Sus procedimientos, sin embargo, son los mismos. En vez de hallar la forma de superar los obstáculos que le impiden alcanzar los fines apetecidos, los escamotea, perdiéndolos de vista entre las brumas de la fantasía. La «mentira piadosa » tiene doble utilidad para el neurótico. Lo consuela, por un lado, de sus pasados fracasos, abriéndole, por otro, la perspectiva de futuros éxitos. En el caso del problema social, el único que en estos momentos nos interesa, lo consuela la idea de que, si no pudo alcanzar las doradas cumbres ambicionadas, no fue culpa suya sino del defectuoso orden social imperante. El descontento confía en que la desaparición del sistema social le deparará el éxito que anteriormente no consiguiera. Por eso, resulta inútil demostrarle que la soñada utopía es imposible. El neurótico se aferra a su tan querida «mentira piadosa y, en el trance de renunciar a ésta o a la lógica, sacrifica la segunda. Su vida, sin el consuelo del ideario socialista le resultaría insoportable porque, como decíamos, el marxismo le asegura que no es responsable de su propio fracaso; la responsabilidad es de la sociedad. Eso lo libera del sentimiento de inferioridad.
El socialismo, para nuestros contemporáneos, constituye un divino elixir frente a la adversidad; algo de lo que le pasaba al cristiano de otrora, que soportaba mejor las penas terrenales confiando en un feliz mundo ulterior, donde los últimos serían los primeros. Sin embargo, la promesa socialista tiene consecuencias muy distintas. La cristiana inducía a las gentes a llevar una conducta virtuosa. El partido, en cambio, le exige a sus seguidores una disciplina política absoluta, para acabar pagándole con esperanzas fallidas e inalcanzables promesas.
Este es el eterno hechizo de la promesa socialista. Sus partidarios están convencidos de que, tan pronto como el socialismo se implante, conseguirán todo lo que hasta entonces no habían logrado. Los escritos socialistas no sólo prometen riqueza para todos, sino también amor, felicidad conyugal, pleno desarrollo físico, espiritual y la aparición por doquier de grandes talentos artísticos y científicos. Trotsky aseguraba no hace mucho que en la sociedad socialista, «el hombre medio llegará a igualarse a un Aristóteles, un Goethe o un Marx. Y, por encima de tales cumbres, se alzarán otras aún mayores». El paraíso socialista será el reino de la perfección, poblado por superhombres totalmente felices. Esas son las idioteces que rezuma la literatura socialista. Pero es precisamente ese desvarío lo que atrae y convence a la mayoría.
No hay, desde luego, en el mundo, psiquiatras suficientes para atender a todos los infectados por el complejo de Fourier. Su número es excesivo. Tienen que tratar de curarse ellos mismos, reconociendo la realidad de la vida. Cada uno de nosotros tiene que afrontar su propio destino, es indigno buscar chivos expiatorios y es necesario comprender las inconmovibles leyes de la cooperación social (*).

domingo, 23 de marzo de 2014

La Habana en 20 minutos, el resultado de 50 años de socialismo.


El día 22 de marzo se ha celebrado en Madrid una multitudinaria concentración de marchas por la dignidad, en ella se han dado cita una macedonia de grupos de toda índole, sindicatos, asociaciones, colectivos sociales, partidos políticos, etc. El nexo común entre ellos era la pertenencia a la izquierda española. Mas allá de si sus reivindicaciones eran legítimas, algunas de las cuales comparto, lo llamativo de la concentración era la simbología bajo la cual desfilaban: banderas comunistas, republicanas, cubanas, venezolanas, camisetas del Che y toda la parafernalia de la izquierda más rancia de este país. por encima de las palabras está la realidad, por encima de los discursos están los hechos. Al final de la manifestación un conocido actor llamado Willy Toledo, exiliado a cuerpo de Rey en el idílico paraíso socialista de Cuba, leyó un comunicado. Aunque algunos de mis lectores de América no lo puedan creer, en la próspera Europa y en España, todavía hay partidos políticos y colectivos sociales que admiran regímenes dictatoriales como Cuba y que ponen de ejemplo la revolución Castrista como guía a seguir. No voy a perder el tiempo explicando lo que supone el socialismo a nivel democrático y económico, mucho mejor es constatar la pura realidad: este vídeo son 20 minutos paseando por la Habana, lo que verán es el resultado de 50 años de revolución comunista/socialista. Juzguen ustedes.




miércoles, 19 de marzo de 2014

IVA PROGRESIVO, una de las propuestas que expongo en mi nuevo libro (por publicar) "Domando al capitalismo"




IVA: EL IMPUESTO INJUSTO

El impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), como su nombre indica, es pura y simplemente un añadido al valor real de un artículo o servicio con el único afán de recaudar. La Ley del impuesto lo cataloga como un tributo de naturaleza indirecta que recae sobre el consumo, como manifestación de la capacidad económica susceptible de gravamen, y por tanto, desde un punto de vista económico, es el consumidor quien soporta el impuesto, aunque sean los empresarios y profesionales los obligados a ingresar las cuotas del impuesto.
Los empresarios se convierten en recaudadores para el Estado y el consumidor es quien lo soporta. Para evitar agravios se aplica tanto a las mercancías y los servicios interiores como a las importaciones. La ley deja fuera de gravamen determinadas operaciones, por diversas circunstancias; entre las más importantes se encuentran los servicios médicos, determinadas actividades educativas, culturales y deportivas, también las operaciones financieras y de seguros.
Aunque el concepto del Impuesto al Valor Agregado
 fue propuesto, en principio, por un economista alemán en el siglo dieciocho, no fue completamente desarrollado ni implementado hasta no hace más de medio siglo. Fue Maurice Laure, director del Departamento Fiscal de Francia (TVA), quien inventó este sistema a comienzos de los años 50 y lo aplicó, en primer lugar, a las grandes empresas. La idea del IVA es que independientemente de la cantidad de transacciones por las que atraviesa un producto durante su etapa de fabricación - desde la materia prima hasta que se convierte en el producto final - el impuesto se cobra solamente en el precio final que paga el consumidor. Por lo tanto, es un impuesto indirecto – que es cobrado y pagado por una persona diferente de la persona que absorbe el costo.
En todas las etapas de fabricación de un producto, el IVA es cobrado por el proveedor pero puede ser recuperado por el comprador. La única persona que no puede recuperar el IVA es el comprador final, es decir, la persona que finalmente utiliza el producto.
Francia finalmente adoptó este sistema para todas las personas en 1954 y con el establecimiento del Mercado Común Europeo (ahora denominado Unión Europea) el IVA se convirtió en un requisito indispensable para que los países puedan ser miembro de esta Unión. Desde entonces, este impuesto – visto por algunos como innecesariamente complicado y, por otros, como una forma mucho más justa de aumentar la recaudación comparado con los demás sistemas anteriores – se ha expandido en todo el mundo mucho más rápido que cualquier otro impuesto de los últimos tiempos.
Hoy, aproximadamente, 135 países utilizan el IVA aunque en algunos países –incluyendo Australia, Nueva Zelanda y Singapur - es conocido como un “impuesto a los bienes y servicios”. Existen otros casos como el de Japón, por ejemplo, que introdujo el impuesto, lo abolió en 1950 y finalmente lo re-introdujo en 1988. Hasta la fecha, Estados Unidos se ha resistido a este impuesto. Los países cobran diferentes alícuotas del IVA y, en algunos casos, su implementación es más complicada, ya que existen productos que tienen una alícuota del cero por ciento y otros que directamente están exentos.
 El IVA, al no ser un impuesto proporcional, castiga con la misma cantidad tanto a rentas altas como bajas, lo cual, ya lo convierte en un impuesto injusto. El sector privado puede fijar sus precios libremente sin distinguir entre la capacidad económica de sus clientes, pero el Estado es una institución creada para llevar a cabo una redistribución equitativa de la riqueza que todos generamos y parte de la cual entregamos para la organización de una sociedad más justa. Las cargas en forma de impuestos y tasas también tienen que ser distribuidas de una forma equitativa entre los ciudadanos. La labor del Estado es proporcionar un marco legal y ordenado para la convivencia y procurar a los ciudadanos los  servicios y necesidades básicas que no puedan alcanzar por sí mismos. Al gravar de la misma manera a todos los ciudadanos con un impuesto como el IVA mermamos la capacidad de las rentas más bajas para adquirir bienes y servicios. Todos los impuestos y las tasas del Estado tienen que adaptarse a la capacidad económica que los ciudadanos tengan. Lo público no se puede regir  por las mismas normas que el mercado libre, porque sencillamente, no es libre. Los ciudadanos estamos obligados a pagar, nos guste o no.

IVA PROPORCIONAL

Nuestra propuesta es que el IVA tiene que sujetarse al principio de proporcionalidad de los ITPG. Bastaría usar el DNI electrónico o una tarjeta destinada al pago específico de este impuesto, como medio de pago para que automáticamente el IVA que nos correspondiera pagar se ajustara a nuestra capacidad económica. En este caso seguramente sería más fácil ajustar un pago de IVA según tramos de ingresos. Cuanto menor sea la cuantía de ingresos anuales menor debe ser el valor de IVA a pagar. Las rentas más altas pagarían el máximo que en España es del 21% en la actualidad, pero que podría ampliarse hasta el 25% como ocurre en algunos países de Europa, y las más bajas, el mínimo, que en la actualidad está en el 4%. A mi entender, sería aconsejable dejar exento de IVA a las rentas más bajas, aquellas sin ingresos que estén cobrando el MSR,  y crear más tramos de IVA, del 2%, 4%, 7%, etc. Que iría subiendo según  capacidad adquisitiva del consumidor.  La bajada de ingresos por IVA se vería compensada por una reactivación del consumo con la consiguiente creación de puestos de trabajo tanto en los puntos de fabricación como en los de distribución.
Este sistema no distinguiría en cuanto a productos, es decir, el impuesto dependería no del producto en sí, sino de la capacidad económica del comprador. La razón es sencilla, se trata de favorecer el acceso a los bienes a las clases menos adineradas y eso solo es posible si se abaratan los costes en función de las rentas disponibles.

Como todo pago en el sistema de ITPG, este tiene que hacerse mediante dinero nominativo. Esta forma de pago evitaría la picaresca de que alguien con rentas altas encargara a otra persona con rentas más bajas la compra de productos. En un sistema fiscal de ITPG todas las transacciones son nominativas y se sabe de quién vienen y a quien van. Cualquiera que se acoja al sistema no podrá hacer uso de dinero corriente a no ser ilegalmente. Si hace compras por encargo de personas no acogidas al sistema y recibe dinero no nominativo, no podrá usarlo hasta que lo legalice, momento en el cual tendrá que pagar un 20% en concepto de Impuesto Cooperativo, tanto por ciento que anula las ventajas de comprar con un IVA proporcional. Esto ocurriría en el caso de que convivieran dinero nominativo y dinero corriente, aunque esa posibilidad debería descartarse tanto si solo existe un sistema fiscal ya sea el actual o el ITPG, como si convivieran ambos.