Juan J. Molina

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martes, 30 de septiembre de 2014

Podemos. La Ruina Segura, por Daniel La Calle


Si hay algo que sorprende cuando se ve el panorama político español desde el extranjero es el llamado “populismo con el dinero de los demás”.  Siempre se habla de gastar más subiendo los impuestos a otro, de endeudarse más con el crédito de otro, y de la solidaridad con el esfuerzo del vecino. La aristocracia del gasto público, que es la que mejor ha vivido durante la crisis, siempre piensa que usted gana demasiado y paga poco.
Por eso me indigna sobremanera que la reacción a la crisis institucional y política genere una “alternativa” como Podemos. Nos quejamos de la corrupción, y la “solución” la vamos a buscar en personas que asesoran, alaban y proponen como ejemplo para Europa a Venezuela, el régimen más corrupto de Latinoamérica y el 17 del mundo, según Transparency international. Es como llamar a un pirómano para apagar un fuego.
Y es que las propuestas de Podemos no son una novedad ni una alternativa. Su modelo es muy viejo y ha sido probado con resultados desastrosos en Argentina y la república venezolana, o en Albania, que no hay que irse tan lejos.
No es un modelo “anti-casta”, es “pro-mi casta”. Bajo el mensaje supuestamente democrático y participativo se encuentra el mismo engaño populista histórico. “Asambleas populares”. Juntar a un grupo, separarlo en mini-grupos, volver a separarlo y cuando han decidido lo que acuerda el grupo más pequeño, liderado por un “moderador”-comisario-, gritar todos a una “el pueblo ha decidido”. Mientras, el líder supremo decide y controla todo.
Además, las propuestas económicas de Podemos son el cuento de la lechera. Gastar primero esperando unos ingresos que, cuando no llegan, nos llevan a la quiebra.
Por supuesto, el lector puede decir que casi todos los partidos políticos proponen cosas imposibles, pero yo jamás he visto una combinación como ésta de medidas aberrantes que nos llevan a la ruina segura.
Tomen como ejemplo el punto 1.8 de su programa “colaborativo” para las europeas, donde piden que “no se acepten apuntes virtuales como son las amortizaciones y deterioros”. Para Podemos la contabilidad y normas aceptadas globalmente (GAAP) son ficción. Como los beneficios empresariales les parecen poco para sus veleidades, se los inventan y a correr. Luego, cuando las empresas no tengan acceso a financiación porque las cuentas “método Podemos” no las acepte nadie, le echarán, como en Argentina, la culpa a los especuladores.
Fíjense en su idea estrella, la “renta básica universal”. El coste de implantarla en España para todos los ciudadanos sería de 361.000 millones de euros anuales, más que los ingresos fiscales del país. Otra opción, según el presidente de Gestha sería “la adopción de una renta básica limitada a las persona en riesgo de pobreza”. Y para ponerla en marcha “se necesitarían más de 72.000 millones de euros anuales, una cifra que tampoco sería viable ya que supone casi el 40% de la recaudación total.
O la jubilación garantizada a los sesenta años. Supondría unos 15.400 millones anuales de coste adicional al estado asumiendo un sueldo cercano a los 16.000 euros/año por pensionista ya que actualmente España cuenta con 783.000 personas ocupadas entre 60 y 64 años, pero casi 960.000 personas si contamos toda la población activa de esa edad.
La “nacionalización de sectores estratégicos” es otra ocurrencia. Solo la expropiación de esos sectores costaría al estado más de 150.000 millones de euros -mayor deuda- si paga un descuento similar al caso argentino en la expropiación de YPF comparado con el valor en libros. Además, con unas necesidades de refinanciación de 70.000 millones de euros solo en energía, telecomunicaciones y banca en los próximos cinco años, las primas de riesgo de las empresas se dispararían y el acceso a crédito se desvanecería.
Es, además curioso que, mientras Podemos pide “auditar la deuda”, no hable de reducir el gasto público, sino de aumentarlo en 35.000 millones anuales. La deuda generada por los políticos anteriores no vale, pero su gasto nuevo sí. Ellos no van a construir aeropuertos inútiles, pero piden “más infraestructuras”, que es lo mismo.
Por supuesto, al no asumir la validez de la deuda reconocida por entidades internacionales, ni aceptar que esa deuda se ha contraído por un estado votado democráticamente y unas comunidades autónomas con casi todos los partidos en sus órganos de gobierno, lo que están proponiendo es simplemente una decisión aleatoria de unos “ciudadanos” que se erigen en auditores por encima de todas las instituciones. En realidad es dinamitar la legitimidad del Estado y sus representantes.
Solo con anunciar la auditoria, las primas de riesgo subirían enormemente, y si hacen impago la caja de las pensiones y seguridad social, hasta un 90% invertida en bonos soberanos, quiebra.
Pero lo que es francamente hilarante es proponer por un lado auditar la deuda, con el consiguiente impago… Y a la vez aumentar el límite de déficit . No existe un solo caso en el mundo en que se haya hecho impago o auditoria de la deuda y el estado haya seguido financiándose correctamente o el gasto público haya aumentado en términos absolutos.
¿Qué ocurre al día siguiente de declarar la deuda ilegitima o anunciar una auditoria “ciudadana”?. ¿Cómo se financia el enorme gasto y asistencialismo que pretenden implementar?. ¿Quién nos presta?. ¿El BCE?… ¿Seguro que Alemania, Finlandia, Holanda o Reino Unido iban a tirar del cheque para financiar la Albania cañí de Podemos?. Entonces empiezan las quiebras y recortes, pero de verdad.
¿Cómo prometen financiar estas medidas? Con la manida “lucha contra el fraude e impuestos a los ricos”, el cuento de la lechera.  A pesar de que ningún país del mundo ha aflorado más del 1% del PIB con esas medidas, ellos aseguran que van a recaudar muchísimo más. Recordemos que un 40% de la cifra “estimada” por los técnicos de Gestha de posible aumento de ingresos fiscales viene de aumentos de impuestos, no de eliminar fraude fiscal. Y no olvidemos que nunca en la historia se ha recuperado una cifra superior a €4.000 millones atacando el supuesto fraude… Muy lejos de los €38.000 millones que aseguran poder recaudar de “economía sumergida”. A pesar de ello, no cubren ni de lejos la cantidad mínima estimada de su gasto anunciado -122.000 millones- entre 72.000 millones de renta básica universal solo ciudadanos en riesgo de exclusión, 15.400 millones de jubilación a los 60 años, 35.000 millones de aumento del gasto público “para crecer”, sin contar costes de expropiaciones y quiebras.
Siendo optimistas y creyéndonos sus “ingresos esperados” es un 8,4% adicional de déficit a añadir al actual –e insostenible- 6%, ya que no van a bajar gastos. Un 14,4% de déficit anual… Imposible de financiar dentro del sistema actual, así que no digamos con la propuesta de auditoría, impago y expropiación de Podemos.
Por supuesto, la tentación de “salir del euro” y dedicarse a imprimir moneda, que ha llevado a Venezuela y Argentina a tener unos de los mayores índices de inflación del mundo, aparece constantemente. Si no hay dinero, imprimámoslo. Solo se olvidan de que los gastos de importaciones y las deudas de familias, empresas y estado están en euros o dólares. La devaluación dispararía la inflación, el déficit comercial y las quiebras.
Así se garantiza… nada. Pagar la renta básica y las pensiones en papelitos devaluados supone miseria y una inflación galopante que empobrece a todos. Aparte de la quiebra de muchos sectores con deuda en euros y que no podrían financiarse. Prometen medidas que parecen muy bonitas, que en el mejor de los casos se darán con un dinero que no valdrá nada.
¿Saben los lideres de Podemos que estas medidas son inviables y nos llevarían a la quiebra?, sí. Pero es que el objetivo de Podemos no es evitar la quiebra, sino “gestionar” el día siguiente de la misma. Como en Venezuela, una vez tomadas las instituciones y hundida la capacidad de financiación y la credibilidad internacional, tendrán al pueblo y al estado rehén para imponer mayor intervencionismo y pasar del inexistente “Leninismo amable” que preconiza Monedero al único Leninismo que existe. El autoritarismo.
Mucha gente me dice “hombre, no creo que sea así”, “hay que darles una oportunidad”, “España no es Venezuela”. Eso, precisamente, decían en el país latinoamericano antes de la llegada de Chávez “no, venga, no creo”, “Venezuela no es Cuba”.
Si los modelos fallidos del pasado hay que cambiarlos, deberíamos recordar que el modelo que ha demostrado fracasar de manera más clara y con peores consecuencias para el pueblo en los últimos cien años es el del colectivismo populista. La solución no es más intervencionismo, sino libertad económica, apertura y emprendimiento. Aprendamos del pasado para no repetirlo, ni el de los últimos diez años ni el de los últimos cien.





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