Juan J. Molina

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domingo, 6 de julio de 2014

Alemania y Chile, rumbo al "pleno empleo": ¿cómo lo han logrado?, por DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ



La profunda crisis de empleo que atraviesa España fue el eje central de la jornada del martes del Campus FAES 2014. Para aportar ideas basadas en la experiencia de otros países, el encuentro contó con la participación de Pablo Longueira, exministro de Economía de Chile, yMatthias Schäfer, analista alemán. Ambos ponentes detallaron en profundidad los ingredientes del éxito económico de sus respectivos países.
Longueira arrancó su intervención destacando lo importante que es mantener un paradigma de apertura en la economía. "Nuestro arancel promedio es de apenas un 1% y hemos firmado tratados comerciales con países que suman el 94% del PIB mundial. Este es un ejemplo del consenso económico desarrollado desde hace tres décadas", apuntó el dirigente chileno.
En este sentido, Longueira criticó "el sinsentido de quienes pretenden crear empleo centrándose solamente en reformas que afectan al ámbito laboral". En su opinión, el principal factor que empuja al alza la creación de nuevos puestos de trabajo es elmantenimiento de un entorno económico flexible y dinámico. "Esto es especialmente importante en economías exportadoras", apuntó.
"Durante mi paso por el Ministerio de Economía del anterior gobierno chileno me reuní con numerosos empresarios. Todos ellos destacaron la importancia de mantener un marco institucional fiable, caracterizado por la ausencia de corrupción y por la seguridad jurídica. Son aspectos así los que nos ayudaron a batir año tras año los niveles récord de inversión extranjera", destacó Longueira.
A lo largo de su intervención, el ponente apuntó que el gobierno que encabezó Sebastián Piñera trabajó de forma incesante para facilitar la contratación de trabajadores y la creación de empresas. "Para crear empleo, estas reformas son indispensables, no podemos dar un salto adelante sin considerar estos aspectos. De hecho, también hay que avanzar en otros ámbitos, como por ejemplo la reducción del papeleo burocrático o del coste de constitución de nuevas sociedades. Sin embargo, también nos cuidamos de facilitar el acceso al crédito de las nuevas compañías y de agilizar los procesos de quiebra. Todos estos cambios ayudan al emprendimiento, pues cubren tres fases integrales: nacimiento, consolidación y, en algunos casos, cierre", explicó el exministro.
Longueira se detuvo en el aspecto referido al fracaso empresarial, reivindicando la importancia de adoptar una mentalidad comprensiva con aquellos proyectos que no llegan a buen puerto: "es muy importante tener una buena ley de quiebras, pues esto facilita el nacimiento de nuevas compañías, nuevos empleos… No podemos permitirnos que cada emprendimiento fallido suponga el fin de un emprendedor".
Otro aspecto sobre el que llamó la atención el exministro fue el de la importancia de mantener un marco fiscal estable. "Nosotros no nos dedicamos a repartir billetes por el resto de la región, como hacen otros gobiernos latinoamericanos. Tenemos reglas de superávit presupuestario y trabajamos continuamente para mantener los presupuestos en equilibrio", señaló.
Estas reformas destacadas por Pablo Longueira en su paso por Madrid han tenido efectos muy positivos en el mercado laboral. Como explicó el exministro, "la tasa de paro está en el 6% y los salarios han crecido, en términos reales, más de un 5% durante los últimos años. Hemos creado más de un millón de nuevos puestos de trabajo en apenas una legislatura. El ritmo de expansión del empleo ha sido tan significativo que las asociaciones empresariales reconocen que falta mano de obra en ciertos sectores. Esto explica la creciente entrada de trabajadores de otros países en Chile".

El ejemplo alemán

Matthias Schäfer tomó la palabra para analizar los principales aspectos que han conducido a Alemania hacia una situaciónmarcada por las altas tasas de ocupación y la progresiva reducción del desempleo. Este resultado no se explica sin considerar antes las reformas introducidas hace una década.
"Nadie en 2004 hablaba de nuestro proceso de reformas. De hecho, se decía que éramos la oveja negra de la Unión Europea y se ponía a España como ejemplo a seguir. Quizá hoy vemos que ni Alemania estaba tan mal ni España estaba tan bien", apuntó Schäfer, quien además destacó que "las medidas introducidas desde entonces no se explican sin considerar que aquel cambio de rumbo descansaba en una reflexión ampliamente compartida, relacionada con la necesidad de ganar en productividad y evitar un encarecimiento desmesurado de los costes laborales".
El experto de la Konrad-Adenauer-Stiftung explicó que "para reformar el sistema y volver a generar empleo de una forma sostenible, era imprescindible hablar con las empresas y conocer los problemas que estaban enfrentando. La respuesta solía ser la misma: demasiada burocracia, demasiados impuestos… y un gran divorcio entre el sistema educativo y la realidad del sector privado".
Schäfer reconoció que "la reunificación alemana presionó a la bajalos sueldos pero empujó al alza los costes impositivos, pues era necesario soportar fiscalmente a quienes acababan de integrarse en los esquemas del Estado del Bienestar de la Alemania Occidental. Como consecuencia, el desempleo llegó a tasas superiores al 10%, disparando las alarmas y encendiendo el debate sobre la necesidad de cambiar el paradigma".
Como solución a estos problemas, las reformas laborales persiguieron la creación de un mercado laboral más competitivo y flexible, algo que no se podía producir sin un gran consenso político. "Con esa unión como punto de partida, los legisladores teutones se centraron en cambiar las normas laborales pero también en desarrollar reformas de mercado: menos impuestos al trabajo, menos impuestos a las empresas, menos subsidios, menos carga regulatoria…", explicó el analista teutón.
"Ahora tenemos una mentalidad mucho más orientada al trabajo. La consecuencia de estas reformas nos ha conducido hacia un paradigma económico flexible, capaz de adaptarse a los retos de la globalización. Eso sí: para asegurar que este modelo sigue creciendo, hemos insistido en empujar al alza el gasto en I+D y en cambiar nuestro sistema educativo", señaló Schäfer, que también ensalzó la austeridad fiscal teutona, "gracias a la cual hemos llegado a un escenario de superávit fiscal que nos ayudará a reducir la deuda pública durante los próximos años".
Como ejemplos concretos de los pasos que ha tomado Alemania, el analista destacó "la adopción de los mini-jobs o la reforma de los programas de servicio a los desempleados. Gracias a mecanismos así, la tasa de paro bajó del 12% al 6%, si bien algunas regiones del Sur ya están en tasas de pleno empleo, con niveles de desocupación inferiores al 3%. El gran logro de estas reformas es que se ha reducido el paro entre los jóvenes, los trabajadores que llevaban mucho tiempo fuera del mercado, los inmigrantes, las mujeres… Por tanto, tenemos un mercado laboral mucho más sólido y robusto".

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