Juan J. Molina

Juan J. Molina
Juan J. Molina

jueves, 16 de julio de 2009

REFERENDUMS INDEPENDENTISTAS, DEL NACIONALISMO AL ANARQUISMO


DEL NACIONALISMO AL ANARQUISMO


Decía un sabio árabe que la humanidad era como un cuerpo humano, bastaba que una pequeña parte de él se encontrara mal para que se resintiera la salud de todo el cuerpo, del mismo modo argumentaba que carecía de sentido práctico prodigarse en más cuidados y dádivas con unos miembros que con otros, puesto que al final solo el buen funcionamiento de todas las partes a la vez sería lo que traería la armonía al todo. Una nación es lo mismo que un cuerpo, en el momento que una parte funciona mal el resto lo sufre de diferentes maneras, en nuestro país algunos territorios se han otorgado la titularidad de los órganos más importantes como corazón, cerebro, pulmones, manos etc… y han otorgado a otros la titularidad de otras partes menos importantes como lengua, codo, pies, uñas etc…Estas últimas necesarias pero no vitales e incluso en un momento dado prescindibles. Acorde con su importancia no dudan en reivindicar sin rubor un trato privilegiado respecto a las demás, pero claro llegados a este punto comienza la subjetiva discusión de quién es más importante o necesario, porque donde va el corazón sin pies o el cerebro sin lengua o los pulmones sin la protección de las costillas etc.…
Que las partes se equivoquen puesto que tienen una visión parcial y restringida de la realidad puede pasar, pero que el tutor de este cuerpo, osea el estado, permita que se profundice en tales errores no se puede entender ni consentir. En el culmen de la osadía en la ignorancia algunos territorios amenazan con separarse y formar otro cuerpo a partir de su importante parte, me pregunto qué harán esas nuevas naciones cuando en su desarrollo se formen nuevos cerebros y pulmones y decidan reivindicar lo mismo que ellos ahora, ¿se dividirán de nuevo y así sucesivamente en una infinita espiral de pequeñas naciones, o finalmente, simples grupos de individuos autogestionados? La teoría nacionalista como idea política es tan simple que no se sostiene ni en un debate infantil, de hecho esta fue la definición dio Einstein  sobre el nacionalismo: "Es una ideología infantil". Que creer que las partes pueden superar al todo es lo mismo que creer que el dedo gordo de nuestro pie puede vivir independiente y además feliz. ¿Cuál es la frontera ideal para la autogestión?, ¿El continente?, ¿El país?, ¿La autonomía?, ¿La provincia?, ¿La ciudad?, ¿El pueblo?, ¿La familia?, ¿El individuo?, ¿Donde paran los nacionalistas su límite de independencia y con qué criterios? Con su teoría siempre habrá un por qué no más allá, nunca se podría parar a la hora de otorgar la libre determinación y llegaríamos a la teoría política del anarquismo, infinidad de subgrupos autogestionados pero desvalidos los unos frente a los otros que terminarían aliándose para autoprotegerse y ayudarse, con lo cual volveríamos a empezar de nuevo la historia.
Les guste o no a los defensores de las tribus estamos condenados a vivir juntos y en armonía si queremos ser medianamente felices, eso significa que tenemos que trabajar por un proyecto común y no por el propio de manera egoísta y estúpida y si alguno no se lo cree, que se olvide durante tres meses de de su pie izquierdo, ni cuidados, ni higiene, ni zapatos…y luego que nos lo cuente.
Dicho esto, personalmente soy partidario de la autodeterminación de los pueblos. No se puede obligar a nadie a ser nada que no quiera ser libremente. 

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