Juan J. Molina

Juan J. Molina
Juan J. Molina

sábado, 8 de marzo de 2014

Discurso de Adolf Hitler el 24/02/1941 (LXXII Aniversario)



Originalmente publicado en elsilenciodelaverdad:
En la fotografía se puede ver al Führer en 1929 reunido en el Hofbräuhaus con algunos de los viejos guerreros del NSDAP.
El Führer en 1929 reunido en el Hofbräuhaus con algunos de los viejos guerreros del NSDAP.
SUBRAYO CIERTOS PÁRRAFOS INTERESANTES PARA QUE ALGUNOS SE ACLAREN LAS IDEAS SOBRE LA IDEOLOGÍA DE ESTE MONSTRUO

El discurso del Führer en Munich según el noticiario semanal Wochenschau.
El Führer Adolf Hitler, ante su Vieja Guardia, ha comenzado haciendo un resumen retrospectivo de la fundación del Partido y la proclamación de su programa que, como ha puesto de relieve, no ha sido modificado en ningún punto desde entonces durante todos los años que han transcurrido.
El Führer ha recalcado que su Partido representa a todo el pueblo alemán y condena severamente el Tratado de Versalles, “ominoso y vergonzoso.” Aún hoy en día los demás no comprenden que hay en Europa dos naciones que han llegarlo a logros grandiosos. Paralelamente a nosotros, la Revolución Fascista ha llegado al mismo resultado.
Yo no soy uno de los que se lucran con la guerra, sino un hombre que desea que se le rinda justicia de una manera equitativa después de su muerte y se haga constar que la lucha que ha dirigido durante toda su vida ha estado puesta al servicio de un ideal grande y único. No he mostrado ninguna debilidad en ese terreno. Por esto no puede haber ninguna duda sobre el hecho de que la alianza que une a las dos revoluciones y a los dos hombres es indisoluble y que si uno de estos hombres se encuentra en una situación menos buena, el otro acudirá en su ayuda.
En dos días, más de doscientas mil toneladas hundidas.
 Italia nos ha prestado el servicio de inmovilizar grandes fuerzas enemigas, también por mar. Este hecho representó urna gran ventaja para Alemania, ya que nuestra lucha en el mar no puede hacer ahora más que empezar por el hecho de que deseábamos primero instruir a los tripulantes de los submarinos que han sido construidos ahora y que se harán ahora a la mar. Y se puede tener la seguridad de que estos submarinos llegarán. Precisamente acabo de recibir, hace dos horas, un informe del comandante en jefe de la Marina que me anuncia que en dos días las fuerzas de la Kriegsmarine que maniobran en alta mar y los submarinos, han hundido 215.000 toneladas de barcos enemigos y que, de este total, 190.000 han sido hundidas por submarinos y entre ellos se encuentra un convoy entero que fue destruido ayer y que tenía un desplazamiento de 125.000 toneladas. Pero los señores de Londres pueden esperar para marzo y abril cifras aún más impresionantes. Entonces se darán cuenta de que no nos hemos dormido durante todo el invierno y verán quién ha sido el que ha sabido aprovechar el tiempo.
Allí donde los ingleses toquen al Continente nos opondremos a ellos con todas nuestras fuerzas y en todos los sitios en que haya barcos ingleses, nuestros submarinos combatirán contra ellos hasta que llegue la decisión final. Si quieren infundirme miedo con el tiempo, les tengo que decir que he aprendido a esperar y que sé hacerlo, pero que durante todo el tiempo que he tenido que esperar no he perdido todavía el tiempo ninguna vez. 
Nunca nos impusimos fechas.

Nunca nos impusimos una fecha para la realización de ninguna tarea. Únicamente los periodistas de nuestros adversarios hacen eso. Ahora, esas mismas gentes fijan también nuevos plazos. En otoño declararon que si no había desembarco, entonces todo estaba arreglado.

En la primavera de 1941 —añadían—, Inglaterra llevará la ofensiva al Continente. Desde entonces estoy esperando continuamente la ofensiva británica, pero la han trasladado a otra parte; tenemos que correr detrás de ellos para encontrarlos. Pero los encontraremos sea donde sea. Los encontraremos también allí donde el golpe decisivo será más desastroso para ellos.
Contra el patrón oro y la plutocracia.
El oro es cosa muerta para el pueblo alemán. Poseemos la fuerza obrera alemana, los productos de la vida alemana, y el resultado de nuestra economía política demuestra que nuestro sistema es superior al de los Estados del patrón oro. Es cierto que detrás de nuestra economía tenemos la fuerza ordenada y la disciplina de una nación. Las luchas económicas han cesado. Es evidente que para ello ha sido necesaria una dirección fundamentalmente social. Hoy en día ya no se pueden construir Estados sobre bases capitalistas. Los pueblos comienzan a vivir con su tiempo, y si se cree que se puede evitar el despertar de los pueblos por medio de guerras, se incurre en una equivocación, pues las guerras, por el contrario, no hacen más que acelerar ese despertar.

Esos Estados naufragarán en catástrofes financieras qué destruirán su propia fuerza económica. No será el patrón oro quien saldrá vencedor de esta guerra, sino las economías nacionales que comerciarán entre ellas según sus necesidades. Somos grandes productores y también los mayores compradores. No tenemos nada contra el Nuevo Mundo.

No he exigido nunca que América ni Inglaterra ni ningún otro Estado nos dé oro. No lo necesitamos. Pueden guardárselo. Pero nosotros no regulamos nuestra política económica según los deseos de los banqueros de Nueva York o de Londres, sino exclusivamente según los intereses del pueblo alemán. Y en este terreno soy un socialista fanático que no considera nunca más que los intereses generales de su pueblo.
Querían destruir a Alemania.
Tenemos que ser suficientemente fuertes no sólo para evitar los golpes que nos tiren nuestros adversarios, sino también para contestarles inmediatamente con el golpe contrario de represalia y, por ello, he forjado el instrumento de las fuerzas armadas alemanas no para recibir golpes sino para, en caso necesario, distribuirlos. Un General americano ha declarado hace pocos días ante la Comisión del Parlamento que Churchill le declaró personalmente en 1936 lo siguiente: “Alemania se está haciendo demasiado poderosa para nosotros y hay que destruirla. Haré todo cuanto pueda para comenzar esta destrucción.” Cuando observé que en Inglaterra, cierta camarilla excitada por los judíos, empujaba constantemente hacia la guerra, tomé inmediatamente por mi parte todas las medidas necesarias para armar a la nación alemana. Lo he realizado de una manera radical. A los que ahora digan que van a hacer esto o aquello, les contesto: “Yo lo he hecho ya”.
Veo con calma llegar el gran combate.
Me he comprometido con el pueblo alemán. Puedo también, comprometerme con Europa. Veo con calma llegar el gran combate y quiero que los demás tengan la misma calma. Estoy sostenido por el mejor Ejército del mundo, el mejor Ejército que la nación alemana haya poseído jamás. Este Ejército es fuerte numéricamente, está armado al máximo y sus mandos son mejores que nunca. Tenemos un Cuerpo de Comandantes jóvenes que la mayor parte del tiempo no sólo han sufrido las pruebas del cómbate, sino que se han cubierto de gloria. Unos hombres selectos dirigen a los mejores soldados del mundo con las mejores armas del mundo, y detrás de estos mandos se levanta el pueblo alemán. En el centro de este pueblo, formando el núcleo de la nación, se encuentra el movimiento Nacionalsocialista, que es una organización a la que no se puede oponer nada superior en los países democráticos y que no encuentra su paralelo más que en el Fascismo. El pueblo y el Ejército, el Partido y el Estado, forman hoy una unidad indisoluble. Ninguna potencia del mundo puede hoy romper esta unión.
Sólo los locos pueden creer que-pueda volver el año 1918. El pueblo alemán no teme ni la revolución ni el frío ni el hambre. Por el contrario, sabemos que el hambre les llegará mucho más rápidamente a los otros que a nosotros. Por último apelan al tiempo, que dicen que les ayudara. Pero el tiempo no ayuda más que al que trabaja. Y en Alemania os aseguro que se trabaja.
En la primavera podremos medir nuestras fuerzas.
Yo he entrado en lucha con numerosos adversarios democráticos y, hasta ahora, siempre he sido yo el que ha salido adelante. Doy gracias al destino de que esta lucha, que era inevitable, haya tenido lugar cuando yo vivo y me siento todavía fuerte. Y precisamente ahora que me siento fuerte y dispuesto, llega la primavera, que saludamos todos como el momento en que podremos medir nuestras fuerzas. Sé que a pesar de la extrema dureza de los combates, cada soldado alemán pensa en este momento lo mismo que yo. Tenemos tras de nosotros un año lleno de éxitos increíbles, un año de duros sacrificios, considerado, no desde el punto de vista global, sino para cada uno de nosotros. Lo que han realizado nuestros soldados es absolutamente único. Nunca ha habido soldados mejores ni más valientes. Nosotros, Nacionasocialistas, estamos especialmente orgullosos de ellos, ya que somos un Partido nacido en el Frente de la Guerra Mundial.
Nos encontramos ante un nuevo año de combate. Sabemos todos que este año traerá grandes decisiones y vemos venir el porvenir con una confianza inconmovible. Hemos pasado por una escuela sumamente dura y sabemos que estos enormes sacrificios no pueden ser vanos, porque creemos en la equidad. La Providencia no nos ha dejado franquear este maravilloso camino para nada. Cuando fundamos nuestro Movimiento, pronuncié las siguientes palabras: “Nuestro Pueblo ha conseguido victorias maravillosas. Pero el pueblo ha sido ingrato y la Providencia nos ha castigado.” Estábamos convencidos desde aquellos tiempos de que si nuestro pueblo volvía a ser laborioso y honrado y si cada alemán trabajaba por su pueblo y no por si mismo, llegaría un día en que Dios pondría fin a esta prueba que sufríamos, y que si el destino nos llamara una vez más al campo de batalla, la bendición divina recaería sobre 1os que la hubieran merecido por su trabajo encarnizado durante varias decenas de años.
Toda la nación marchará.
Cuando miro a mis adversarios de otros países, no temo pronunciar mi opinión. ¿Qué son esos egoístas? Cada uno de ellos no defiende más que sus propios intereses. Detrás de ellos se encuentra o un judío o su propia bolsa. No son más que grandes especuladores y no viven más que de los beneficios que sacan de esta guerra. En estas circunstancias, no ruede haber bendición para ellos. Yo me alzo contra esas gentes como combatiente de mi pueblo. Yo lucho por ese pueblo y estoy convencido de que la bendición que nos ha sido otorgada en los combates anteriores nos será también concedida para las combates del porvenir. Hace veintiún años que comencé la lucha por nuestro pueblo. Era un desconocido, y en el curso de esos veintiún años, un nuevo mundo ha sido creado. El camino será, en el porvenir, más fácil que el que comenzamos hace veintiún años, el 24 de febrero de 1920. Por ello contemplo el porvenir con una confianza fanática. La nación entera está ahora en filas. Sé que en el momento en que llegue la orden de marcha, toda la nación marchará.
La significación de los dos grandes discursos pronunciados por el Duce y por el Führer en estas últimas veinticuatro horas es claro y elevado: esta guerra marcará el fin de toda injusticia política, económica y social, y los pueblos italiano y alemán encontrarán, en condiciones de igualdad, el prestigio, el bienestar, las influencias y las posibilidades que exigen los títulos de su grandeza histórica, basados no sobre el oro o sobre las expoliaciones, sino sobre su trabajo, su honestidad su entusiasmo y su fe.
Es lebe Nationalsozialismus!
Deutschland, Sieg Heil!

El hombre que creó todos los nombres, vascos.

Me encantaría saber si existe un fenómeno similar en la historia, la verdad. En el año 2000, de los 25 nombres de pila masculinos más empleados entre los ciudadanos de la Comunidad Autónoma Vasca, el 40% habían sido inventados por una única persona, cien años atrás.
Muchos conocen el caso. Hasta el siglo XX, los vascos, como cualquier otro pueblo de alrededor, escogían los nombres de sus hijos basándose en dos criterios principales: nombres ya presentes en su árbol familiar, y nombres del santoral cristiano, en sus versiones tradicionales en euskera en un primer momento, y en la forma castellana después. Hay un buen artículo de Jose Mª Satrustegi, disponible en versión trilingüe en la página de Euskaltzaindia: Historia de los nombres de persona, que da detalles y ejemplos históricos de estas tendencias.
ImagenPero todo cambió en 1897. Sabino Arana, el padre del nacionalismo vasco, buscaba una forma de que los vascos pudieran seguir teniendo nombres “cristianos” sin tener que emplear las formas castellanas. Podía haber hecho entonces un estudio filológico y haber recuperado las formas vascas tradicionales de dichos nombres, pero detectó un problema: esas formas tradicionales muchas veces eran adaptaciones fonéticas de las formas latinorromances, y, en su afán de purismo para con la lengua, no podía aceptarlo.
De manera que en dicho año 1897 publicó su “Egutegi Bizkattarra” (“Calendario Vizcaino”), que fue completado en 1910 por Luis de Eleizalde, llamándolo “Deun-Ixendegi Euzkotarra” (“Santoral Vasco”). Y propuso para la práctica totalidad de nombres de santos versiones inventadas por él siguiendo un criterio específico: acudir no a la forma romance del nombre sino a la raíz de dicho nombre en su (supuesto) idioma original, y una vez encontrada ésta, aplicarle una serie de reglas fonéticas dudosas para “vasquizarlo”; por último, dada su opinión de que los nombres vascos de varón debían acabar en –a y los de mujer en –e (por una teoría presente en el siglo anterior de que eran éstos los primeros sonidos que niños y niñas aprendían a pronunciar), modificó así la terminación de muchos de ellos.
La polémica que causó dicho nomenclátor la describe bien Henrike Knörr aquí. El mismo Arana no tuvo confianza en que sus nombres fueran aceptados. Pero ya hemos dado el dato del año 2000; el artículo sobre Sabino Arana de la Wikipedia menciona un estudio según el que ya en 1935 en determinadas zonas la incidencia de estos nombres era del 24%; y hoy en día siguen estando muy presentes.
Comentaré pues aquí el origen de varios de los “nombres sabinianos” más usados actualmente.
1015_2_74_0001[1]
  • JOSU (es de justicia empezar con mi propio nombre). Equivale a “Jesús”. Arana y Eleizalde lo trazaron a “Jheossuang”, y aplicaron la monoptongación de “eo” en “o” y de “ua” en “u”; curiosamente, aquí no mantuvieron la terminación en –a.
  • KOLDO. Forma acortada de la propuesta por Arana y Eleizalde “Koldobika”. Equivaler a “Luis”. Trazaron su origen en “Hlodovick” (evolucionó en romance por medio de “Ludovicus”). Asumieron que la “h” correspondía a una prounciación “k”, disolvieron la secuencia de muta cum liquida “kl” con una vocal epentética, y modificaron la terminación a –a.
  • KEPA. Equivale a “Pedro”. Este nombre fue en su origen un pseudónimo dado por Jesús de Nazaret a su discípulo Simón, y significa “piedra”; pero en las primeras versiones de la Biblia no se usaba la forma latina sino la aramea, “Cephas” (pronunciado “Kefas”). Arana y Eleizalde tomaron esta forma, asumieron el cambio de grafía y la sustitución (relativamente habitual) de F>P y eliminaron la última consonante.
  • JOSEBA. Equivale a “José”. Arana y Eleizalde trazaron su origen en “Joseph”; sustituyeron en este caso PH>B (en vez de por P, como en otros nombres) y añadieron la –a final.
  • GORKA. Equivale a “Jorge”. Arana y Eleizalde buscaron su origen en “Georges” (con las dos “g” oclusivas), monoptongaron “eo” en “o”, cambiaron la segunda “g” por “k” y modificaron la terminación.
  • Otros nombres: Jon (equivale a “Juan”, proviene de “Ioannes”); Ander (equivale a “Andrés”,  proviene de “Andreas”); Julen (equivale a “Julián”, proviene de “Iuliannus”); Markel (equivale a “Marcelo”, proviene de “Marcellus”); Andoni (equivale a “Antonio”, proviene de “Antonius”); Imanol (equivale a “Manuel”, proviene de “Emmanuel”), etc.
Una nota adicional: otros de los nombres de su Nomenclátor no fueron creados por adaptación fonética de nombres anteriores, sino por la traducción literal (y muchas veces muy poco atinada) del significado del nombre equivalente. Esto dio lugar a nombres como Gaizka, equivalente a “Salvador”, por medio de un supuesto verbo “gaizkatu”, neologismo inventado por Arana para “salvar” (de “gaitz-“, “mal”), Unai (“pastor”, empleado por los autores como forma vasca de “Buen Pastor”) o Iker, forma masculina del femenino Ikerne, equivalente a “Visitación”, de la forma antigua “ikertu”, “visitar”.
Hago notar también que en los nombres femeninos, las variantes “sabinianas” tuvieron mucha menos aceptación: en la lista de 25 más populares del año 2000 sólo aparecen Ane (equivalente a “Ana”) y Jone (“Juana”).
Y una última nota: si bien el 40% de los nombres masculinos del año 2000 tenían este origen, en el otro 60% tenemos irreprochables nombres de origen medieval o anterior (Mikel, Íñigo/Eneko, Xabier/Javier, Oier, Beñat), nombres castellanos (como Adrián, Pablo, Álvaro o David), traducciones modernas (Ibai, “río”)… y sí, otros nombres también creados de la nada, pero por otros autores anteriores, como el caso de Asier y Aitor, de los que se podrá hablar otro día.
Para quien quiera leer el Deun-Ixendegi en su versión original, aquí tiene un facsímil:Deun-Ixendegi Euzkotarra.
Fuente: http://desdemiroble.net/2013/10/06/el-hombre-que-creo-todos-los-nombres/

martes, 4 de marzo de 2014

EL COORDINADOR GENERAL DE IU HOMENAJEANDO AL TIRANO HUGO CHAVEZ. MARX LOS CRÍA Y ELLOS SE JUNTAN.

DIRIGENTE DEL PSOE HOMENAJEANDO AL TIRANO HUGO CHAVEZ

El candidato de IU a las europeas homenajeando al tirano Hugo Chavez. Marx los cría y ellos se juntan.

Aquellarre de toda la izquierda progre española homenajeando a un tirano: Hugo Chavez.

CONFERENCIAS DEL INSTITUTO JUAN DE MARIANA EN SEVILLA

¿SOLUCIÓN PARA SALIR DE LA CRISIS?

FUENTE: http://www.anarcocapitalista.com/IJM-Sevilla.htm#Francisco_Contreras